
La Sra. Cospedal, Presidenta de Castilla – la Mancha, acaba de presentar un plan de ajuste fiscal para su comunidad autónoma. Conviene prestarle algo de atención porque es un buen botón de muestra del negro horizonte que nos espera después del 20 – N si cualquiera de los partidos del bloque burgués (PP+PSOE) obtiene mayoría absoluta.
Como no quiero extenderme ni ser reiterativo, señalaré solo tres aspectos del plan y de su presentación que me parecen intelectualmente abusivos.
La idea central transmitida por la señora Cospedal es que el plan tiene un “coste cero” para los ciudadanos, porque el mismo no contiene incremento alguno de la presión fiscal. Es una falacia: los ciudadanos de Castilla La Mancha sufrirán un recorte en los servicios que reciben de la administración regional (más alumnos con menos profesores, más pacientes con menos médicos, menos obra pública con más obreros en paro…). La calidad de vida del ciudadano medio se va a resentir mucho. Y a ello hay que sumar la presión contractiva que el recorte de gasto imprime a la demanda agregada: va a ser como echarle pegamento a las ruedas dentadas de un reloj averiado; la economía se ralentizará aun más.
Muchos funcionarios lo van a notar en su trabajo cotidiano: menores salarios con más estrés laboral. Para ellos el coste tampoco es cero…. Y a menudo se nos olvida que los empleados públicos también son ciudadanos. El peso del ajuste consistirá en no contratar a interinos de Sanidad y Educación que figuraban en nómina hasta ahora.
Aparte de eso, el plan está plagado de demagogia y trucos contables para engañar a las mentes poco adiestradas en cuestiones presupuestarias.
Hay una medida tan sofisticada como peligrosa: la venta y posterior arriendo de inmuebles oficiales. Se nos presenta como una oportunidad para obtener liquidez en tiempos de crisis. Pero es una verdad a medias. En primer lugar porque en tiempos de crisis vender activos es un mal negocio: los inversores – especuladores nos ofrecerán un mal precio conscientes de la dramática situación de las arcas públicas… como el yonki que malvende las joyas de la abuela para pagarse unas papelinas. Pero además muchos de esos edificios probablemente se necesitan y por ello la Sra. Cospedal plantea la fórmula “Sale & Leaseback”: venta con alquiler en el mismo contrato. Por ejemplo: vendemos un edificio de oficinas y en el mismo acto arrendamos el edificio al comprador para seguir utilizándolo. Hace años el Banco de Santander hizo esa operación con sus oficinas: le salió redondo porque en pleno boom inmobiliario sus activos inmobiliarios valían un pastón. Hoy es un mal negocio: la Sra. Cospedal obtendrá unos ingresos pírricos y tendrá que pagar alquileres cuyo importe desconocemos. Esto ya es en sí un mal negocio, pero lo más lamentable es que en el plan presentado la Sra. Cospedal computa los ingresos que piensa obtener con la venta, pero no computa los nuevos gastos que se producirán con el arriendo de aquellos. Otro tanto se puede decir de la venta y posterior arriendo de la flota de vehículos de la Comunidad Autónoma.
Por la parte de los ingresos, no hay ninguna medida a la mejora en la eficacia tributaria, ninguna medida de progresividad fiscal y de afloramiento de la economía sumergida. Tranquilidad pues para quienes defraudan a Hacienda.

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