
Una de las cosas que de modo recurrente he encontrado en la campaña electoral, ha sido la recriminación del papel de los economistas en la crisis. Concretamente, se ha dicho una y otra vez que no avisamos de los riesgos de la burbuja inmobiliaria y de la que se nos venía encima.
Puedo decir que pertenezco al grupo de los que sí avisaron. Lo hice en un artículo titulado "Crecimiento y Especulación Inmobiliaria en la Economía Española", en 2007, en la revista "Principios - Estudios de Economía Política".
Transcribo a continuación unos párrafos bastante esclarecedores.
"La economía española ha mostrado un gran dinamismo entre los anos 2000 y 2004… Ese comportamiento diferencial puede explicarse por el proceso especulativo iniciado en España en 1999 en el sector inmobiliario: la drástica reducción de tipos de interés, la presión demográfica de la inmigración, el deterioro de rentabilidades en los mercados financieros y la relativa opacidad fiscal de las ganancias patrimoniales impulso la demanda de viviendas axial como su precio, que en los últimos anos ha crecido en términos anuales por encima del 17%. La intensa actividad constructora ha hecho posible que el 47% de los 1.749.000 puestos de trabajo creados en España estuvieran directamente relacionados con ese sector. Cerca del 30% de la demanda de nuevas viviendas se explica por la acción especulativa de los agentes.
Paralelamente, este modelo de crecimiento especulativo ha generado fuertes desequilibrios que pueden socavar su propia continuidad incluso en ausencia de algún shock externo. Concretamente, el mayor crecimiento interno y el sesgo inflacionista que el precio de la vivienda imprime al conjunto de la economía se han traducido en un creciente déficit por cuenta corriente, en la destrucción de renta y empleo en diversas ramas industriales, en una significativa reducción del Ahorro y en un intenso endeudamiento de los hogares residentes en España. Estos desequilibrios pueden provocar una reversión del proceso especulativo una vez que sobrepasen el efecto expansivo de la demanda especulativa. Al carácter desequilibrador del propio proceso especulativo hay que unir la posibilidad de que algún shock externo ponga fin de forma abrupta a esta etapa de crecimiento: concretamente una subida de tipos de interés en la eurozona o en debilitamiento de la economía mundial".



