viernes, 23 de diciembre de 2011

MEDIO BILLÓN


El Banco Central Europeo (BCE) acaba de inyectar casi medio billón de euros al sistema financiero. Se trata de una operación de préstamo a tres años, al 1% de interés, por importe de 489.200 € que se han repartido 523 entidades bancarias. Las bolsas europeas, de inmediato, han reaccionado con importantes subidas, como hacen siempre que hay buenas noticias para el capital.

La noticia es susceptible de diversas interpretaciones. En sí misma no es mala: lo malo es que llega tarde y mal.

Llega tarde porque la crisis dio su primer aldabonazo en agosto de 2007, cuando el súbito incremento de la morosidad hipotecaria en Estados Unidos provocó la quiebra de un par de fondos de inversión europeos y varios bancos estadounidenses: la burbuja inmobiliaria había implosionado y la incertidumbre empezó a envenenar el sistema financiero, colapsando el crédito. Un año después quebraba el banco estadounidense Lehman Brothers, del que Luis de Guindos (nuevo ministro de Economía) era el principal directivo en la delegación de España.

En agosto de 2007 se produjo una inyección masiva de dinero barato concertada con otros bancos centrales: 95.000 millones de euros. Siguieron otras. Pero las características de la operación revelaban anunciaban su ineficacia: el BCE no admitía que el capitalismo estuviese antes una crisis estructural, de largo plazo, así que se ha limitado a conceder crédito a muy corto plazo (una semana, un mes…) y con lo compromiso tácito de que no se utilizará para refinanciar a familias atrapadas en créditos hipotecarios.

En tales condiciones el dinero no podía fluir a familias y pequeñas empresas, carentes de los canales de crédito privilegiados de que disfrutan las multinacionales. Y el consumo no podía despegar. Y la economía europea (y la española en particular) se empantanó, como era de prever.

La nueva operación llega tarde porque hemos perdido un tiempo precioso: dinero barato y abundante y a largo plazo hace tiempo que los estábamos esperando. El capitalismo no puede crecer sin crédito abundante que fluya hacia las masas: de otro modo no se puede absorber ese ejército de mercancías que la producción masiva lanza a los mercados. Se necesita que los capitalistas pongan en circulación la plusvalía extraída a los trabajadores y eso sólo puede hacerse mediante inversiones o mediante créditos (o mediante impuestos).

Esta operación además llega mal: el dinero fluirá a los bancos, que lo acumularán como colchón de seguridad hasta que lleguen tiempos mejores. Mientras, el dinero permanecerá inmovilizado: como es muy barato (un tipo de interés menor que la inflación) los bancos pueden permitirse ese lujo. Así el dinero no fluirá ni al Estado, ni a las familias ni a las pequeñas empresas y el crédito no cumplirá la función económica y social que la sociedad exige en estos momentos. Los bancos se comportan como osos ante la llegada del invierno: se atiborran para acumular energías con las que alimentarse durante la hibernación. Y cuando llegue la primavera, los osos despertarán y lo que haya ocurrido fuera de la cueva es cosa que ni les va ni les viene. Y lo mismo pasará con los bancos: se han aprovisionado bien para la tormenta, para prevenir situaciones de iliquidez… el tiempo juega a su favor y en contra de los ciudadanos.

Llama la atención el importe inyectado (equivalente a la mitad del PIB español) y el número de entidades beneficiarias (523). Los números no engañan: una grave tormenta se cierne sobre los ciudadanos europeos y ellos, los bancos, lo saben. La crisis va para muy largo, y los ciudadanos vamos quedarnos a la intemperie mientra la banca hiberna plácidamente con el estómago repleto de billetes de 500 €. Gracias por avisarnos… aunque haya sido de forma tan sutil e indirecta.

En lo tocante a España, el Sr Rajoy ya ha tenido oportunidad de descender desde su particular Olimpo mental (ese en el que proliferan las vaguedades intelectuales del tipo “hay que hacer… lo que hay que hacer”… “hay que apoyar… a quien hay que apoyar”… y que ponen en seria duda la autonomía mental de su autor) hasta el pedestre terreno de lo concreto. Y lo que ha concretado asusta y decepciona: ni una sola palabra sobre atajar la especulación ni a los especuladores, nada sobre penalizar con tributos las actividades especulativas, ni sobre la dación en pago… nada. El Sr Rajoy tiene una sola intención en el ámbito financiero: promover una segunda oleada de fusiones bancarias apadrinadas con dinero público. Es decir, una segunda vuelta de tuerca a la misma política del Sr Zapatero, que se ha traducido en pérdidas de empleos el sector, peor servicio a los clientes y, sobre todo, la formación de un nefasto sector oligopolístico con el dinero de todos (FAAF, FROB). Proceso que, para más INRI, va a ser dirigido por el Sr Luis de Guindos, un ministro cuya trayectoria está marcada – salpicada de apasionadas connivencias con el sector financiero (ha sido presidente de Lehman Brothers, directivo de Cajamurcia, directivo de Price – Waterhouse…etc) . Puestos a retorcer el lenguaje, en el PP quizá han pensado que es mejor emplear el término “tecnocracia” donde debería decir “conflicto de intereses”.

Proletarios de todos los países. Avisados estáis: preparaos para la hibernación.

viernes, 16 de diciembre de 2011

BENIGNA Y “LOS OTROS”


Uno de los mayores logros del sistema ha sido desactivar la conciencia de clase de los trabajadores europeos. También en España. Ha sido un proceso lento y largo pero que ahora se acentúa rindiendo unos magníficos frutos políticos al sistema.

La situación me recuerda la trama de “Los Otros”, la oscarizada película de Alejandro Amenábar. Ya saben: esa en la que los protagonistas (Nicole Kidman y sus hijos) creen vivir en una mansión habitada por fantasmas, difuntos venidos de ultratumba,… seres que les acechan, que les atacan… cuando en realidad los muertos son ellos. Esa incapacidad de reconocerse a sí mismo en el contexto en el que uno vive, esa incapacidad para reconocer al de enfrente, las relaciones que les unen y las contradicciones que les separan, esa alienación, en definitiva, es el ingrediente principal de la propaganda que se ha proyectado y se proyecta sobre la ciudadanía, particularmente sobre los asalariados.

Eso ha permitido al sistema sustituir la “lucha de clases” por la “lucha de pobres”.

Se nos dijo que la “lucha de clases” era un concepto obsoleto, y al albur de aquellos cantos de sirena disolvimos los partidos comunistas (no en España, afortunadamente); convertimos los sindicatos en empresas de servicios, en meras asesorías laborales; nos iniciamos en el gusto burgués por el lujo y la ostentación (ese dúplex, ese bodorrio, ese 4x4…), y nos revolcamos con ellos en las infecciosas aguas de la especulación inmobiliaria. Nos enseñaron a mirar con desdén desde la altura de nuestros menguantes balcones, las manifestaciones de aquellos que no habían sabido sacarle partido al “boom” inmobiliario. Lograron que nos creyésemos, en definitiva, que no éramos obreros, ni siquiera asalariados: todos, “los de arriba” y “los de abajo”, todos éramos “clase media”.

Así que cuando llegó la crisis buena parte de la ciudadanía se encontró organizativa e ideológicamente desarmada. Y ese desarme ha sido fundamental para que el PSOE aplicara políticas de ajuste neoliberales… políticas que pueden agravarse con el inminente nombramiento del Sr Rajoy como Presidente del Gobierno.

Ese desarme ha facilitado las políticas de ajuste porque ha limitado la contestación ciudadana en las urnas y en la calle.

Lo han hecho, en primer lugar, logrando que nos olvidásemos del verdadero origen de la crisis: ¿quién recuerda ya aquello del las “hipotecas subprime”? ¿Y los “activos tóxicos”? ¿En qué ha quedado lo de “reinventar el capitalismo”? ¿Qué medidas se han tomado contra los especuladores y contra las operaciones especulativas? En la agenda política ya no hay ni rastro de aquello.

Este “borrado de memoria” instrumentado por los medios de comunicación afectos al sistema y sus instituciones (entre ellas los partidos políticos burgueses) y todo el entramado social dependiente de la financiación público – empresarial, ha permitido restaurar la creencia de que “los de arriba” son ricos porque son sabios y que a ellos corresponde articular el plan (inteligente) para salir de la crisis. Han recuperado en pocos meses el prestigio perdido con el rosario de quiebras y suspensiones de pagos, despidos, indemnizaciones de lujo para los malos gestores, etc. Hoy los empresarios vuelven a presentarse ante nosotros como la gente capaz de resolver esto: y el mensaje ha calado.

Han logrado restaurar la “Teoría de la Migaja”: “cuanto más próspero sea tu jefe, más gorda será la migaja caída de su mesa que podrás llevarte a la boca”, te conviene hacer lo posible para que tu jefe prospere, lo que es bueno para él es bueno para ti… La implicación es clave: la salida de la crisis no puede implicar tocar ningún derecho, ningún privilegio de ”los de arriba”. Habrá que probar, entonces, con sucesivos ajustes que recaigan sobre “los de abajo”. Y ahí están esos llamamientos a la unidad de todos para salvar el país… como si lo hubiésemos estropeado entre todos. Y ahí están los empresarios liderando el gran combate nacional contra la crisis… No nos debe extrañar que se califique de enemigo, de poco patriota, a aquel que salga a la calle a manifestarse contra el inteligente plan que nos tienen preparado… ya saben… una campaña fascista tipo “Agua para Todos”… contra aquellos que discrepemos de los ajustes. Hay que aprender a joderse, como Benigna, la protagonista de “Misericordia” de Pérez Galdós, la sirvienta que salía a mendigar por las calles de Madrid para dar de comer dignamente a sus señoritos…

Y han conseguido que “los de abajo” veamos como enemigos a “los de enfrente”, a aquellos que están en tan mala situación como nosotros: ya que sobre los ricos no es oportuno descargar el ajuste, debemos descargarlo sobre “los otros”, los de al lado, esos que llevan una vida de explotación paralela a la nuestra. Han conseguido que los trabajadores tengan tal rigidez en los músculos del cuello (y tal rigidez cerebral) que somos incapaces de mirar hacia arriba buscando responsabilidades: hablamos de privilegiados y pensamos que cualquiera de “los de enfrente” que gana al mes 100 € más que nosotros, o que tiene un empleo algo mejor que nosotros, es el culpable de nuestros males. Llamamos erróneamente privilegiado al trabajador fijo o al funcionario, y olvidamos la vida de lujo y obscena ociosidad de los millonarios de verdad.

Y en vez de reclamar un esfuerzo a los de arriba, reclamamos a los ricos que sean severos con los otros pobres. Y ellos, desde arriba, disfrutando de “lo suyo” mientras en el infierno los pobres se achicharran. Efectivamente, han logrado sustituir la lucha de clases por la lucha de pobres. Mal vamos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

DESAHUCIO: 172.000 FAMILIAS EN RIESGO


De acuerdo con las estimaciones en el trabajo que acabamos de publicar en EUMED, unas 172.000 familias españolas se enfrentan al riesgo inminente de desahucio. Tales estimaciones pueden consultarse en "Endeudamiento y Riesgo de Desahucio de las Familias Españolas".

viernes, 2 de diciembre de 2011

CAE LA PROTECCIÓN SOCIAL A LOS PARADOS

La duración e intensidad de la crisis económica iniciada con la implosión del mercado hipotecario en 2007, ha conducido a tasas de desempleo históricamente altas y niveles de protección social propios de 1995, debido a la caída tanto de la tasa de cobertura (proporción de desempleados con acceso a alguna prestación) como del importe de las prestaciones. Las perspectivas sobre la economía española indican que en 2012 continuará el deterioro de las prestaciones a los desempleados, lo que podría provocar el aumento de situaciones extremas como desahucios y pobreza severa. La tasa de cobertura de los desempleados podría situarse en el 47% frente al 53% actual, y el valor esperado de la renta a percibir por aquellos descenderá en 99 euros mensuales.

El documento original sel que procede esta investigación lleva por nombre: "La Protección Social a los Desempleados en España1995 - 2011".