
A falta de pan, buenas son tortas. Eso reza el refrán popular y eso debe de haber pensado el Sr Rajoy: no habiendo pan para repartir, ha decidido recortar los presupuestos de personal en todos los ámbitos del Estado menos en Policía y Fuerzas Armadas. Ya se sabe, para repartir tortas… pero de las que duelen, no de las que alimentan.
Esa ha sido la carta de presentación del último Consejo de Ministros del año, en el que se esperaba el alumbramiento público de las “medidas estrella” del nuevo Gobierno frente a la crisis: un parto decepcionante. Porque para este viaje no hacían falta alforjas… ni elecciones: estas iniciativas son la onda expansiva de las medidas neoliberales del Sr Zapatero. Tanta prisa en celebrar elecciones anticipadas, tanto obsesión por acelerar la toma de posesión del Gobierno entrante, tanto estrés en seguir día a día la evolución de la prima de riesgo ¿para qué? Ahora el Gobierno prorroga los presupuestos del PSOE, se reserva las medidas de calado para después de las elecciones andaluzas y no presenta atisbo alguno de las tan cacareadas “reformas estructurales” que iban a sacarnos del pozo sin fondo de la crisis. Para este viaje, no hacían falta alforjas. Y es que las alforjas del Sr Rajoy van vacías de ideas nuevas: las medidas recién aprobadas lo habrían sido por Zapatero de no haberse adelantados las elecciones.
Aparte de dar continuidad a la lamentable política económica del Sr Zapatero, algunas cosas duelen especialmente.
En primer lugar, no parece muy grande el compromiso del nuevo Gobierno en la lucha contra el gangrenoso fraude fiscal: de cada diez inspectores de Hacienda jubilados sólo se repondrá una plaza. En 2012 habrá menos inspectores para un fraude que devora el 25% de nuestro PIB. Magnífica noticia para esa pléyade de “urdangarines” que campa (verbo derivado del sustantivo “Camps”) a sus anchas por nuestras instituciones convirtiendo en guano todo lo que tocan.
En segundo lugar, causa estupefacción la pobreza intelectual de las medidas aprobadas. Francamente decepcionantes: por más que buscamos no encontramos el que debiera ser su leiv motiv ¿dónde están las medidas para reactivar la economía? El Banco de España acaba de confirmar en su último Boletín Económico que España, cuya economía estaba tratando de remontar, acaba de entrar en recesión nuevamente y no hay medida alguna en el paquete aprobado que apunte en esa dirección. Nuestras fábricas funcionan a un 70% de su capacidad y siguen en caída libre ¿qué hay en estas medidas que anime a las empresas a remontar la producción, a contratar gente?
En tercer lugar, tampoco hay ninguna medida que ponga coto a los vicios especulativos de nuestra economía. No es una cuestión menor: la especulación ha sido la causa e hilo conductor de la actual crisis aquí, en Estados Unidos y en toda la eurozona. Hay que tomar medidas para corregir ese vicio del sistema que deriva ingentes recursos al pozo sin fondo de la especulación… fondos que luego ha de reponer la clase obrera trabajando más horas por menor salario, pagando más impuestos y recibiendo menos servicios y prestaciones sociales… como ha pasado con el agujero que el boom inmobiliario ha dejado en bancos, cajas de ahorro y Administraciones Públicas No solo es moralmente injusto: es que es un sistema económicamente ineficiente, un sistema que quema recursos escasos en la pira de la especulación. La implosión de la burbuja inmobiliaria no ha acabado con la especulación: el dinero se ha trasladado a otros mercados y ha creados nuevas burbujas que están deteriorando ya nuestro nivel de vida y nos amenazan seriamente (mercado de metales preciosos, mercados de alimentos…). La burbuja de los cereales ya se está dejando sentir dramáticamente en el Tercer Mundo y la burbuja del oro (su precio lleva 10 años creciendo a un ritmo del 19´1%) puede estallar en breve en nuestras manos con una violencia superior a la burbuja inmobiliaria: luego tendremos que reponer el dinero perdido por los bancos en esas operaciones.
En cuarto lugar, siguiendo un guión manido y previsible, el nuevo Gobierno se ha escudado – escondido tras el dato del déficit público (“esto está peor de lo que pensábamos”) para tomar medidas antisociales y antieconómicas como el recorte de gasto público, la reducción real (que no normal) de las pensiones y la subida de impuestos a las rentas del trabajo. Advierte el nuevo Gobierno de su sorpresa ante la posibilidad de que el déficit público del conjunto de las Administraciones Públicas (también de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos Gobernados por el PP) acabe en un 8% del PIB, frente al 6% inicialmente previsto. ¿Y qué esperaban? Las medidas implementadas por el Sr Zapatero, como las que ahora nos presenta el Sr Rajoy, sólo consiguen deprimir la economía y con ello los ingresos públicos. Nuestra economía trota en pos de la reducción del déficit, como un burro cansado trota tras la zanahoria que su amo (la Sra Merkel) mantiene alejada con un palo: trota hasta la extenuación sin conseguir su objetivo… porque conforme se recorta el gasto, los ingresos caen a una velocidad mayor por el carácter depresivo de las medidas que se toman.
Ahora hemos sabido que Rajoy, urgido por los especuladores y bajo la presión de la prima de riesgo, improvisó las medidas de fin de año. En síntesis: que Rajoy no tiene plan alguno para reactivar la economía española, y que irá gobernado a golpe de impulso especulativo, al socaire de la prima de riesgo. Estuvo el hombre dos semanas encerrado en la sede del PP, nosotros pensando que preparaba su programa de gobierno, y lo que estaba pensando era cómo decirnos... que no tenía nada que decirnos.¡Qué lamentable!
Previsiblemente tras las elecciones andaluzas de marzo, eludido el riesgo electoral, el nuevo Gobierno aprobará medidas aún más severas y de la misma escasa calidad intelectual.

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