jueves, 22 de noviembre de 2012

Destruir el Poder Sindical

Rara vez los políticos burgueses revelan a sus votantes sus verdaderas intenciones en materia de política económica. De hecho, en numerosas ocasiones, el papel de los economistas al servicio de los políticos (gobiernen no) es inventar teorías más o menos triviales para enmascarar lo que realmente pretenden hacer: verdaderos caramelos listos para chupar… puro márketing. Hasta comienzos del siglo XX, cuando la democracia universal y la alfabetización masiva comenzó a ser una realidad, los textos de los economistas eran descarnadamente sinceros: al fin y al cabo los obreros no sabían leer, ni tenían dinero para comprar libros y… sobre todo… no votaban. Así que no dudaban de tachar (literalmente) de vagos, gandules o borrachos a los obreros. La democracia y la cultura cambiaron las tornas: había que cuidar las formas para no espantar al votante. Repasando unos documentos oficiales he encontrado un claro (y creo que importante) ejemplo de este inmoral comportamiento de nuestros gobernantes hacia los ciudadanos: se trata del “Programa Nacional de Reformas – 2012”, aprobado por el Gobierno en abril de 2012 para ser remitido a la Comisión Europea, y en el que se explica al detalle la estrategia de política económica del Gobierno. Se trata de un documento algo farragoso para los no iniciados, pero francamente interesante. Cuando el Sr Rajoy aprobó la reforma laboral, tanto él como sus acólitos, invocaron los más extravagantes argumentos para ello… mensajes indoloros, incluso atractivos: dotar de mayor flexibilidad el marcado de trabajo, facilitar el acceso de los más jóvenes a su primer empleo, apoyar a los emprendedores, evitar el cierre de empresas en dificultades… Sin embargo, en sus previsiones sobre la evolución futura del desempleo, el documento citado revela (página 56) que el Gobierno ha depositado sus esperanzas de recuperación… ¡en la reducción del poder sindical! (“poder sindical”… en los tiempos que corren… casi da vergüenza decirlo). Pues así de sencillo: resulta que si la tasa de paro es del 25% ello se debe a que el excesivo poder de los sindicatos impide que los salarios bajen lo suficiente como para que los empresarios se animen a contratar. Esa estrategia se basa en teorías económicas del siglo XIX según las cuales los parados son culpables de su situación al negarse a aceptar salarios reducidos. Teorías viejas y que la realidad histórica ha refutado por completo. Yo nunca oí a Rajoy gritar en ningún mitin “¡hay que reducir el poder sindical!”. Pero es lo que tenía planeado. Ahí están los papeles. [Sobre la modesta evolución de los salarios españoles pude consultarse: "El Comportamiento de los Salarios en la Economía Española".