domingo, 30 de diciembre de 2012

Oscar Wilde y el Ministro Wert


El mal posee una inveterada capacidad para proyectarse sobre el futuro. El caso del escritor Oscar Wilde es uno de muchos ejemplos: víctima de las circunstancias de la época que le tocó vivir, las consecuencias del daño que se le infligió se proyectan hasta nuestros días.

No es un secreto para nadie que Wilde, además de fecundo y brillante escritor, era gay. Probablemente podría haber escapado de las feroces leyes homófobas inglesas de no ser por la circunstancia de haberse ido a encaprichar del joven Alfred Douglas, hijo del marqués de Queensberry… fundador del boxeo moderno, cuyas convicciones morales eran de una brutalidad plenamente homologable a la del deporte al que era aficionado. El marqués consiguió que Wilde diese con sus huesos en la cárcel condenado a dos años de trabajos forzados. Destrozado física y anímicamente, Wilde murió en la flor de la vida en 1900.



Wilde fue el principal pero no el único perjudicado: truncada su carrera a la edad de 46 años, en pleno esplendor creativo, las generaciones posteriores perdieron (perdimos) la posibilidad de disfrutar de aquellas obras que podría haber escrito de no haber fallecido; en la tumba de Wilde no solo yace el cuerpo del escritor, yace un semillero de obras maestras que ya nunca verán la luz… Y eso se lo perdió él y nos lo perdimos nosotros, y los que vendrán…

Las palabras anteriores no tienen mayor pretensión que ilustrar el daño que infligiremos a las generaciones futuras si nos equivocamos en el presente: la reforma educativa del Ministro Wert unida a la política de recortes presupuestarios puede cortar en seco las carreras científicas o humanísticas de miles de nuestros estudiantes. La educación elitista que pretende imponer el Gobierno sepultará las posibilidades creativas de muchos de nuestros Wilde, enclaustrará sus mentes en trabajos en los que no podrán desplegar todas sus potencialidades. El Ministro invoca el esfuerzo y el mérito. Error: su reforma no expulsará de las universidades a los mediocres sino a los pobres. Los ricos no necesitan esforzarse: pueden comprar un título universitario. Su política es una marea de ignorancia que anegará los campos de la cultura y el saber; el Ministro pasará a mejor vida pero los ciudadanos tardarán generaciones con los pies en sus charcos.

Oscar Wilde tuvo la mala fortuna de tropezarse con un Queensberry en una sociedad hipócrita, cómplice de los abusos de la élite victoriana… del mismo modo nuestros estudiantes se han tropezado con un Wert en una sociedad que ha votado masivamente al partido de la indecencia. No se engañen: Un Wert puede hacer tanto daño como un Queensberry.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

SAREB: tu Banco Malo

Acaba de constituirse la “Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria – SAREB”, más conocida el “banco malo”. Se trata de una iniciativa largamente demandada por el sector financiero y que va a cumplirse sin necesidad de que banquero alguno pierda su vida o su patrimonio… lo cual contrasta con el doloroso peaje que los trabajadores de este país (palizas policiales, suicidios y desahucios) han tenido que pagar para que la “dación en pago” asome tímidamente en la agenda política de PP y PSOE.

En el “Memorándum de Entendimiento” (MoU) firmado entre el gobierno y la “troika” (FMI + BCE + Comisión Europea), como paso previo al rescate del sistema bancario español (cifrado por la consultora Oliver Wyman en 56.000 millones de euros), aparece expresamente la exigencia de crear el “banco malo”.

 
En principio, el SAREB no es tal banco sino una macro – inmobiliaria encargada de comprar a los bancos todos los inmuebles invendibles (entre ellos los embargado a sus clientes), solares, construcciones en curso y las hipotecas morosas. En síntesis: una gran operación financiera de movilización de recursos a favor de la banca, que le inyectará hasta 90.000 millones de euros y dejará sus balances contables limpios como una patena.

Según el Gobierno, con su creación se pretende restaurar la confianza de los mercados financieros internacionales, facilitando así el flujo de crédito necesario para la recuperación de la economía española. Supuestamente cuando el SAREB compre a la banca los activos dudosos aquéllos lograrán ofrecer una imagen más saneada, despejando dudas sobre su verdadero valor; lo que les permitirá captar liquidez en los mercados internacionales, liquidez que vendrá a sumarse a la que obtienen al vender sus activos dudosos al SAREB. Y a partir de ahí el crédito fluirá y fluirá… Demasiado suponer.

Las sucesivas reformas financieras implementadas por Zapatero y por Rajoy no han dado fruto alguno: ni la inyección de dinero público a través del FROB, ni la nacionalización de bancos quebrados (Bankia, Catalunya Banc, NocaCaixaGalicia, Banco de Valencia), ni la liquidación de las Cajas de Ahorros ni, en definitiva, la oligopolización del sector han servido para reactivar la economía española. Tampoco hay garantía alguna de que un mayor acceso de la banca española a la liquidez internacional se traduzca en un mayor flujo crediticio a las familias y empresas españolas. A pesar de las inyecciones de dinero procedentes del Estado y del BCE, la banca española siguiendo la miope estrategia de “esperar y ver”, se limita  a cobrar lo que se le debe y acumular liquidez a la espera de tiempos mejores… tiempos mejores que difícilmente llegaran mientras mantengan esa actitud: tratando de protegerse de la insolvencia genera más insolvencia. Los datos cantan: el BCE ha inyectado en el sistema financiero español 378.176 millones de euros, multiplicando por 5´5 el dato de hace un año; sin embargo en ese mismo periodo el crédito a los hogares españoles ha caído un -3´6% en términos nominales y un -7% si se tiene en cuenta la inflación.

Aunque, hasta donde sabemos, el diseño del SAREB está pensado para eludir la normativa europea sobre cómputo de deuda y déficit públicos, es muy posible que el dinero inyectado acabe empeorando estos indicadores, lo cual nos avocaría directamente a nuevos recortes presupuestarios. Sin ir más lejos Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, acaba de corregir al alza el dato oficial de déficit público de España correspondiente a 2011 (del 8´9% al 9´4% del PIB) porque el gobierno no había computado las ayudas a la banca. Además, para pagar a los bancos, el SAREB emitirá bonos avalados por el Estado lo que automáticamente implica más deuda pública. Y si el SAREB tiene pérdidas o incluso quiebra ello se traducirá automáticamente en mayor déficit público… que los ciudadanos pagaremos mediante los oportunos recortes…

Tampoco debemos olvidar los posibles chanchullos y conflictos de intereses que se pueden generar en su gestión: aunque el Estado, a través del FROB, inyectará 2.500 millones de euros en el capital del SAREB, está previsto que bancos y fondos de inversión tengan participación mayoritaria en su propiedad… ¿Quién garantiza que la propia banca, por medio de testaferros, no acaba comprando al SAREB a precio de saldo las mismas viviendas que antes le vendió?

Pero que nadie piense que la factura del rescate bancario acaba ahí: hay que computar aparte el préstamo de 36.965 millones de euros que la Unión Europea acaba de conceder al Estado para ser inyectados a los cuatro bancos nacionalizados. Más deuda pública.

En definitiva, el diseño del SAREB es un ejercicio de fina ingeniería financiera mediante el cual se pretende salvar a la banca española con fondos públicos pero sin que lo parezca, una especie de “borrón y cuenta nueva” para limpiar los pecados inmobiliarios de la banca. ¡Qué agudo es el ingenio de quienes nos gobiernan cuando de salvar ricos se trata!

[Y si quieres saber más sobre las "participaciones preferentes", pincha aquí.]


jueves, 13 de diciembre de 2012

Multiplicadores Fiscales

Supongo que multiplicar correctamente es uno de los requisitos mínimos que se le pueden exigir a un economista. Nada tan sencillo, a la par que elegante, como una multiplicación bien hecha. En Economía, son las pequeñas operaciones aritméticas las más relevantes: cuanto más enrevesado es el álgebra al que se recurre (derivadas, integrales, sistemas de ecuaciones…) más estériles suelen ser los resultados. De hecho, suelo desconfiar de aquellos textos de mis colegas en los que abusa del andamiaje matemático: la cantidad de ecuaciones que incluyen suele ser inversamente proporcional al número de ideas útiles u originales que contienen.

Pues incluso al multiplicar nos equivocamos.

Una muestra de ello y de la transcendencia de los errores, la encontramos en la edición de otoño de las “Perspectivas Económicas Mundiales” del Fondo Monetario Internacional. El documento revela (páginas 41 a 43) que los economistas de la institución han estado realizando cálculos erróneos en relación con el impacto de los recortes de gasto público en la evolución del PIB, los llamados “multiplicadores fiscales”. Todo el mundo sabe que un recorte del gasto público reduce el PIB: supone reducir el gasto en bienes y servicios de todo tipo, las empresas privadas reciben menos pedidos y responden, lógicamente, reduciendo su producción y su plantilla. Sobre esto nadie albergaba dudas: tampoco los ortodoxos economistas del FMI. El debate entre los economistas se refería a la intensidad y duración con la cual la reducción del gasto público afecta al PIB.

 Los economistas neo – liberales siempre han sostenido que la pérdida de PIB y empleo sería escasa y sólo en el corto plazo: el libre funcionamiento del mercado conduce de nuevo al crecimiento restaurando los valores del PIB incluso a niveles superiores a los que había antes de los recortes. En síntesis: que el coste social (desempleo, empobrecimiento…) de las políticas de ajuste sería inapreciable comparado con las ventajas derivadas de reducir el déficit público.

 Y aquí viene el problema. Hasta ahora los economistas del FMI creían que una reducción del déficit público equivalente al 1% del PIB daba lugar a una reducción del 0´4% en el propio PIB: las políticas de recortes eliminaban el déficit público porque la reducción del gasto era más intensa que la del PIB. Revisados los cálculos por el propio personal del FMI, se ha comprobado que lo habitual es lo contrario: una reducción del déficit público equivalente al 1% del PIB reduce el propio PIB entre el 0´9% y el 1´7%. Esto es dramático: o bien el déficit público será cada vez más grande en proporción al PIB, o bien tal reducción se logrará a costa de un brutal incremento del desempleo. Somos como el burro que corre tras la zanahoria del déficit público… y caeremos exhaustos como él si permanecemos instalados en esta carrera de recortes presupuestarios.

 Esto explica por qué está fracasando la política de recortes en toda Europa: la pulcritud de unas cuentas bien hechas ha sido sustituida por un exceso de ideología neo – liberal. [Más información: "Confianza, Reformas y Crisis Económica"].

miércoles, 12 de diciembre de 2012

PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

Este vídeo corresponde a una conferencia que tuvo lugar recientemente en la ciudad de Totana, con el título "Desempleo y Crisis: Perspectivas de la Economía Española". Dado el interés que manifestaron los participantes por conocer el verdadero coste del rescate de la banca española, estoy ultimando un documento al respecto. Mientras tanto os puedo recomendar los siguientes trabajos: "La Crisis Imposible: Tragedia en Tres Actos", "Crisis y Reforma de las Cajas de Ahorros en España" y "El Rescate de España: del Ajuste Diferido a Bankia".

domingo, 9 de diciembre de 2012

Políticos y Cajas de Ahorro

El Gobierno del PP está ultimando la reforma de las Cajas de Ahorros, con la intención de liquidar lo poco que queda de ellas. Porque de ellas queda bien poco: no en vano puede afirmarse que han sido las grandes perdedoras en el proceso de restructuración del sistema financiero español.

Las cajas de ahorro, como modelo bancario con arraigo territorial y social (Obra Benéfico Social), han desaparecido. Formalmente las Cajas siguen existiendo pero ya no son entidades financieras: fueron obligadas a ceder su patrimonio y su negocio a bancos creados ad hoc, algunos de los cuales, tras recibir jugosas inyecciones de dinero público, fueron vendidas a precios simbólicos a bancos tradicionales.

Es el caso de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, vendida por 1 € a Banco Sabadell después de haber sido reflotada con una inyección de 5.800 millones de €. La misma suerte ha corrido Cajasur, vendida por 1 € a BBK tras inyectársele 392 millones de €, etc, etc, etc…

Se ha pretendido justificar este desastre invocando la participación de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Pero ¿quién si no habría de gobernar las Cajas si estas fueron mayoritariamente creadas con dinero público?: eran entidades financieras públicas. Lo malo no es que haya políticos al frente de las Cajas sino que fueran políticos corruptos (por cierto, Cajasur estaba presidida por un sacerdote). Sacrificar las Cajas porque sus gestores (mayoritariamente nombrados a dedo por PP y PSOE) fueran unos corruptos es como suprimir los ayuntamientos porque hay alcaldes golfos: la ciudadanía se queda sin un instrumento útil y necesario.

El modelo bancario de las Cajas no era malo: la culpa es de quienes las usaron en beneficio propio. Y para los que quieran saber algo más sobre cómo se organizaba el funcionamiento interno de las cajas aquí os ofrezco un par de trabajos centrados en el caso de la CAM: “Estructura De Poder y Decadencia De La Caja De Ahorros Del Mediterráneo”, “Estafa e Ingeniería Financiera: El Caso De La Caja De Ahorros Del Mediterráneo”.