Hace unos días se cumplieron setenta y cuatro
años de la muerte en el exilio de ANTONIO MACHADO, probablemente el
mejor poeta español de todos los tiempos. Como era de esperar, el
vendaval de corrupción y el desprecio endémico
por la cultura han hecho que, una vez más, este país olvide fecha tan
señalada. En Francia, los grandes hombres de la cultura están enterrados
en el Pateón de París, en España o emigran , o se exilian... o mueren
sin un duro en el bolsillo. Y mientras, el peor español del siglo XX
perpetúa su siniestra memoria en ese monumento a la ignominia que es "El
Valle de los Caídos".
Ahora que la enseñanza pública está
siendo destruida, conviene recordar que Machado era profesor de
instituto. Su mote (todo profesor que se precie tiene al menos uno) era
"La Cenicienta": fumador empedernido dejaba un rastro de ceniza por las
aulas en las que impartía sus clases, su "torpe aliño indumentario"
también destacaba por las manchas de ceniza, y casi siempre llevaba
algún cigarrillo apagado en los bosillos de su chaqueta. Nadie es
perfecto, pero lo admiramos y lo recordamos.
lunes, 4 de marzo de 2013
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1 comentario:
Siempre hay que recordar a Machado y que lástima que siga indignamente enterrado donde está. Lo comparto en Twitter, un saludo.
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