viernes, 29 de mayo de 2026

MARX DESDE CERO O MARX SIN CONTEXTO

 “Marx desde Cero o Marx sin Contexto”,

Dr. José Francisco Bellod Redondo

Filiación académica: investigador independiente.

bellodredondo@yahoo.com 

https://orcid.org/0000-0002-3025-8403 

versión: 03/09/2025 





Resumen: en este artículo, nacido de la lectura crítica de la obra Marx desde Cero…,  de los profesores D. Luis Alegre D. Carlos Fernández Liria, y defendemos la necesidad de contextualizar la teoría laboral del valor en la didáctica de la Economía Marxista. El legítimo pluralismo que debe presidir la lectura y difusión de la obra de Marx, y en particular El Capital, no puede confundirse con la utilización espuria o apresurada de textos, ni menos aún derivar en la rendición frente a teorías económicas neoclásicas que juegan un buen papel como legitimadoras del orden existente pero que, por su idealismo, carecen de poder explicativo sobre el funcionamiento real del sistema económico.  


Palabras clave: marxismo analítico, plusvalía, explotación, didáctica del marxismo.



“Marx desde Cero or Marx Without Context”


Abstract: In this article, born from a critical reading of Marx desde Cero..., we defend the need to contextualize the labor theory of value in the didactics of Marxist Economics. The legitimate pluralism that should preside over the reading and dissemination of Marx's work, and in particular Capital, cannot be confused with the spurious or hasty use of texts, nor even less so lead to surrender to neoclassical economic theories that play a good role in legitimizing the existing order but that, due to their idealism, lack explanatory power regarding the real functioning of the economic system.

Keywords: analytical Marxism, surplus value, exploitation, didactics of Marxism.





1. Introducción


En 2018 se celebró el bicentenario del nacimiento de Carlos Marx y tal y como cabía esperar en tan señalada ocasión, en el ámbito científico-académico se vivió un renovado interés por el pensamiento marxista. También el mercado editorial produjo gran cantidad de publicaciones relacionadas con la obra de tan insigne pensador. Una de ellas fue el libro Marx desde Cero… Para el Mundo que Viene, de los profesores Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahoreno, editado por AKAL, texto que a su vez era una versión presuntamente adaptada para el gran público de otro mucho más extenso y ambicioso publicado en 2010, con el título El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx. Puede decirse que Marx desde Cero... cosechó un notable éxito teniendo en cuenta que tuvo dos ediciones, lo cuál es algo infrecuente tratándose de una obra sobre pensamiento marxista. Además, justo es decirlo, Marx desde Cero… fue objeto de muy elogiosas reseñas en numerosas revistas de filosofía y pensamiento político entre las que cabe destacar las de Ortega Reina (2019), Pérez Monterroso (2019), García de las Bayonas Delgado (2020) o Blaya Melchor (2021). Porque, y eso es muy importante dejarlo claro desde el principio, se trata de un libro a caballo entre la filosofía y el pensamiento político.

En realidad, contrariamente a lo que el título sugiere (Marx desde Cero...) y a lo que los autores anuncian al comienzo de la monografía, ni el texto sirve como introducción a “la obra de Marx” ni parece haber sido escrito pensando en hacer ésta más accesible para el gran público. En primer lugar porque el contenido del libro versa exclusivamente sobre El Capital y es bien sabido que “la obra de Marx” es mucho más amplia y abarca otras dimensiones más allá de la Economía: quizá, en atención a los potenciales lectores, hubiera sido más acertado titularlo El Capital desde Cero... o Introducción a El Capital...  En segundo lugar, pese a lo indicado en sus primeras páginas, el libro no parece estar redactado para hacer asequible su lectura al lector común: su compleja estructura y su redacción algo confusa se alejan del pretendido nivel didáctico que el título sugiere. Todo ello es un grave inconveniente dada la dificultad inherente a la materia: si la Economía es una disciplina difícil, el pensamiento económico de Marx lo es aún más. Y lo es tanto por el personalísimo estilo literario de Marx, como por el carácter interdisciplinar de sus textos, como por el hecho de escribir en alemán, lo cual siempre ha constituido un auténtico quebradero de cabeza para sus traductores.

En nuestra opinión, razones de eficacia aconsejan que en los libros con vocación didáctica (y Marx desde cero… se supone que lo es pues así se anuncia en sus palabras introductorias y así lo sugiere el título), se sacrifiquen cualesquiera otros objetivos de los autores al logro del objetivo principal, que no puede ser otro que la transmisión ordenada, sistemática, de unos conocimientos que el público lector está deseoso de aprender, y a los cuales no lograría acceder acudiendo directamente a los textos originales de Marx dada su complejidad, extensión y dispersión. Pero en el caso que nos ocupa sucede lo contrario: desde las primeras páginas los autores parecen haber subordinado la didáctica de la Economía Marxista a la difusión de otro mensaje (su “lectura republicana de Marx”) y haciéndolo así provocan el descarrilamiento del texto al menos en lo que se refiere a la consecución del objetivo didáctico expresamente anunciado por ellos.

Porque en realidad Marx desde Cero... no es un texto didáctico de Economía Marxista sino un libro de pensamiento político, escrito en clave filosófica, en el que la motivación principal declarada por sus autores es la defensa la ya mencionada “lectura republicana de Marx”, a saber: sostener la idea ya manifestada años antes en El orden del Capital acerca de la “incompatibilidad radical entre el capitalismo por un lado y el derecho, la ciudadanía y la libertad, por otro”. Pretenden además los autores “una lectura [de Marx] que, libre de las deformaciones que impuso la escolástica marxista, nos permita no confundir todo aquello que dio a luz la Ilustración con las aguas sucias del capitalismo”.

Hechas las salvedades anteriores, podemos pasar a la cuestión de fondo que ha motivado la redacción de estas líneas.



2. El “error fatal” de Marx


Tanto si el libro es utilizado por personas deseosas de iniciarse en el pensamiento marxista, como si se trata de lectores ya iniciados en la materia y que pudieran estar interesados en el debate que plantean los autores acerca de la conexión entre el pensamiento de Marx y la Ilustración, hay en Marx desde Cero… un elemento harto problemático que llama poderosamente la atención, y sobre el que conviene reflexionar y proponer algunas correcciones, so pena de que el lector se forje una idea falsa acerca del pensamiento económico de Carlos Marx. Nos referimos a la crítica que los profesores Fernández Liria y Alegre Zahonero realizan sobre “la adhesión” de Marx a la teoría laboral del valor, piedra angular de su pensamiento económico, crítica que realizan apoyándose en textos extractados de la obra de dos eminentes economistas burgueses: J. A. Schumpeter (1883-1950) y P. A. Samuelson (1915-2009).

En el Capítulo II, titulado “El problema de la teoría del valor”, los autores afirman que según la acreditada opinión de Schumpeter “Marx podría haber sido el Galileo de la economía. Sin embargo, a su juicio, Marx cometió un error fatal nada más comenzar: adherirse a la teoría del valor”… Y siguen: “Schumpeter nos informa a renglón seguido de que Marx comete un error fatal, nada más y nada menos que al dar el primer paso: se apunta a la teoría del valor-trabajo heredada de Ricardo (la teoría laboral del valor), y, al hacerlo, comienza por la peor de las opciones que tenía a mano”

En ese mismo capítulo, y sirviéndose esta vez de la opinión del eminente profesor Samuelson, los autores insisten en la idea del error estratégico de Marx: “lo primero que conviene mencionar es que esta adhesión a la teoría del valor es la que ha convertido a Marx en un exiliado de la economía convencional moderna… Pues, en efecto, Marx no es un interlocutor habitual en las facultades y escuelas de Economía. De hecho, la economía, en general, no hace nada con Marx, ni siquiera discute con su obra para refutarla, como si este autor se hubiese situado desde el principio en un terreno que no es el de los modernos estudios económicos”.

Llegados a este punto surge inevitablemente un interrogante: si los autores pretenden realizar una “lectura republicana de Marx” ¿qué necesidad hay de arremeter contra su teoría del valor trabajo? O más específicamente ¿qué necesidad hay de arremeter contra la decisión de Marx de “adherirse a” dicha teoría? ¿Realmente era, como sostienen los autores, “la peor de las opciones que [Marx] tenía a mano”? Porque, como hemos indicado, lo hacen reiteradamente y en términos muy severos. Sinceramente: de la lectura del libro no se infiere la necesidad ni la utilidad de dicho ataque.

Esa crítica a la “adhesión” de Marx a la teoría del valor trabajo (y la crítica a dicha teoría en sí misma), además de innecesaria (e ineficaz) para sostener la “lectura republicana” pretendida por los autores, resulta insostenible, injusta y contraproducente. Insostenible e injusta porque se basa en una interpretación absolutamente descontextualizada del estado de la Economía Política en la época en la que Marx le tocó vivir, formarse y crecer como economista. Y contraproducente porque al lector bienintencionado que recale en Marx desde cero… con la idea de aprender Economía Marxista se le suministra formación falsa, cosa que a buen seguro no puede ser del agrado de ningún docente.

¿En qué basamos estas consideraciones?

Como es bien sabido por cualquier persona que conozca algo de Economía Marxista y de Historia del Pensamiento Económico, la Teoría Laboral del Valor o Teoría del Valor Trabajo ocupa un lugar central, vertebrador, en la obra de Carlos Marx. Está presente en El Capital y en muchas otras obras que precedieron a su redacción: es el combustible teórico que utiliza Marx para alimentar la locomotora de la lucha revolucionaria. Porque, y esto es muy importante recordarlo, Marx es un autor “abierta militante” y sus escritos no tienen otra intención que dar sustento, apoyo, a la clase trabajadora en la lucha contra la burguesía por el advenimiento del Socialismo. Y es conveniente aclarar que, como indica Dobb (1973), lo que en el siglo XIX se entendía por “teoría del valor” era algo mucho más amplio que una mera “teoría de los precios”: en una época en la que conceptos como macroeconomía y microeconomía aún no habían hecho su aparición en escena, de una teoría del valor se esperaba que explicase los precios de las mercancías, la distribución del ingreso entre las clases sociales típicas de la época (obreros, capitalistas y rentistas) y que contribuyese así a vislumbrar el devenir del sistema (el llamado “problema de la acumulación”).

Con ese ánimo Marx inicia su formación autodidacta como economista, formación, todo hay que decirlo, que precisamente por su carácter autodidacta fue objeto de hirientes comentarios y continuos menosprecios por parte del mismo profesor Samuelson que citan Fernández Liria y Alegre Zahonero. Así, con ocasión de su discurso presidencial en la reunión anual de la American Economic Association, Samuelson no dudó en calificar a Marx de “ricardiano menor” al que más le hubiera valido recibir algunas clases en la Universidad de Harvard.

Efectivamente Marx comienza a formarse como economista de forma autodidacta en la década de los ´40 del siglo XIX recurriendo, como haría aún hoy cualquier estudiante universitario, a la mejor literatura del momento. Y está fuera de discusión que, en materia de Economía, el siglo XIX en el Reino Unido es el siglo de la Teoría Laboral del Valor: puede afirmarse recurriendo a la terminología popularizada por Kuhn (1962), que la Teoría Laboral del Valor constituía el paradigma, la “ciencia normal”, entre los economistas de la época bien en su versión original ricardiana, popularizada por el propio Ricardo y sus principales discípulos (McCulloch y De Quincey), bien en la versión refinada (desnaturalizada) de “coste de producción” elaborada por Stuart Mill. De hecho, como bien indica Blaug (1985), uno de los más notables y ecuánimes historiadores del pensamiento económico, los Principios de Economía Política de Stuart Mill, editados en 1840, fueron hasta 1890, el libro de texto hegemónico en la formación académica de los economistas británicos. Y, como ya hemos indicado, por lo que respecta a la teoría del valor, los Principios de Stuart Mill no son sino una trasposición refinada (desnaturalizada, insistimos) de la teoría ricardiana del valor trabajo. Sin embargo Marx prefirió adherirse directamente a la obra Ricardo por considerar los Principios de Mill “sincretismo vacuo”, dado su tratamiento del beneficio beneficio capitalista y el protagonismo que Stuart Mill ofrece al papel de la oferta y la demanda en la determinación de los precios.

Volviendo sobre lo dicho: ¿podía Marx haber optado por adherirse a alguna teoría alternativa a la del valor trabajo de entre las disponibles en ese momento? Si por alternativas consideramos las diversas teorías que bajo la común etiqueta de “teoría subjetiva del valor” estaban apareciendo, lenta y de modo disperso, como alternativas a la economía ricardiana, la respuesta no puede ser sino negativa. Ciertamente, antes de la irrupción de Marx en escena, la teoría del valor trabajo ya era objeto de críticas: como “teoría de los precios” se la consideraba una teoría deficiente debido a su falta de generalidad y a su incapacidad para explicar los precios de lo bienes de oferta fija o inelástica. El propio Ricardo había tenido enconados debates con algunos de sus contemporáneos como Malthus, Bailey, Longfield... Pero como sostiene Blaug (1985, p. 380) aunque el marginalismo va a aportar mayor generalidad y economía de argumento en sus explicaciones de los precios no es menos cierto que “un crítico severo podría decir que la economía neoclásica logró en efecto una generalidad mayor pero sólo porque se planteó interrogantes más fáciles”. Las diversas teorías subjetivas del valor que van surgiendo a lo largo del siglo XIX no son lo que hoy llamaríamos con propiedad “teorías de precios”, sino sólo formulaciones que, tratando de escapar de la teoría del valor trabajo, se centraban en “el lado de la demanda”, esto es, sólo explicaban la valoración que los consumidores hacían de los bienes, su disposición a pagar por diversas cantidades en función de unas preferencia y de una renta dada. Pero esas teorías, bastante disímiles entre sí, por cierto, tardarían mucho en cuajar en una síntesis que realmente sepultase la teoría del valor trabajo: y esa síntesis fue la publicación de los Principles of Economics de Alfred Marshall en 1890...¡7 años después de la muerte de Marx! En tales condiciones difícilmente podía Marx adherirse a otra teoría que no fuese la ricardiana.

Pero además, la adhesión de Marx a la teoría del valor trabajo fue oportuna ya que, como han demostrado los trabajos de Meek (1972, 1980), aunque la historiografía burguesa atribuye a la “Revolución Marginalista” la quiebra del paradigma ricardiano, justo es reconocer a Marx el papel de catalizador de la crisis, si bien por razones fáciles de sospechar, la historiografía burguesa tiende a relegarle a un segundo plano, de modo que en los libros de texto de Historia del Pensamiento Económico se nos habla de “Revolución Marginalista” como punto de ruptura como si no hubiera habido una auténtica “Revolución Marxista” en la historia del pensamiento económico. Porque a diferencia de otros economistas de su generación, Marx llevó hasta sus últimas consecuencias la teoría del valor trabajo: se desvinculó de la teoría del “fondo de salarios”, criticó con dureza la “Ley de Say” y, por encima de todo, creó la “teoría de la plusvalía”. A partir de ahí la teoría del valor trabajo no sólo se constituyó en una eficaz herramienta para el análisis del funcionamiento del capitalismo sino también en una poderosa herramienta reivindicativa en manos de un movimiento sindical fuertemente organizado y ello, como indica Meek (1956, p. 251), exacerbó los ánimos de la clase burguesa y aceleró los trabajos marginalistas. Cabe aquí recordar que el siglo XIX es también el siglo de la “lucha por el salario”: los continuos conflictos bélicos (las guerras napoleónicas, la guerra de secesión estadounidense, la guerra franco-prusiana...) desataron brutales oleadas inflacionistas que hundían el salario real y frente a las reivindicaciones sindicales los economistas burgueses esgrimían la “doctrina del fondo de salarios”, absolutamente desacreditada por la teoría de la plusvalía, según la cual era inviable elevar los salarios. Una vez que Marx llevó la teoría del valor hasta sus últimas consecuencias, los economistas burgueses replegaron velas rápidamente y aceleraron el proyecto marginalista: la teoría ricardiana unida a la teoría del fondo de salarios había sido muy útil en el pasado para aplacar las reivindicaciones sindicales, pero la teoría ricardiana armada con la teoría de la plusvalía constituía ahora una arma peligrosa en manos del proletariado.

Llegados a este punto es fácil entender que el “exilio” de Marx en las instituciones académicas al que se refieren Fernández Liria y Alegre Zahonero no se explica en modo alguno por su “adhesión a la teoría laboral del valor” sino a su teoría de la plusvalía. Tanto si nos adherimos a la versión dura althusseriana según la cual las universidades son “Aparatos Ideológicos del Estado”, como si adoptamos una versión ideológicamente menos comprometida, no parece razonable creer que una doctrina que sostiene que el beneficio empresarial es fruto de la explotación pudiera ocupar un lugar central en el currículum de las Facultades de Economía de los países capitalistas. En este sentido Marx ha sido víctima de las estrategias ideológicas explicadas por Eagleton (1997, pp. 24 y 71) y Thompson (2002, pp. 91). Por ejemplo la estrategia de “invisibilización” cultural y curricular, un fenómeno ampliamente utilizado en la lucha política y de la que el pensamiento marxista ha sido y es víctima habitual: está perfectamente documentado que hay facultades de Economía, Filosofía o Sociología en las que generaciones de estudiantes han sido privados del acceso al conocimiento del pensamiento de Marx. Y al mismo tiempo, la Economía ha practicado sistemáticamente otras estrategias ideológicas como la “naturalización” de las instituciones burguesas, tales como la propiedad privada de los medios de producción o el mercado, lo cual es fácil de comprobar repasando los principales manuales de microeconomía. En resumen: es un error, o una broma de mal gusto, pretender que la exclusión de la obra de Marx de las instituciones académicas es consecuencia de adhesión a la teoría laboral del valor. 


3. Lo que explican “los otros”


Porque, además, Marx desde cero… da a entender que la teoría laboral del valor no funciona bien porque no explica correctamente los precios de las mercancías. El debate sobre el llamado “problema de la transformación de valores en precios” es tan extenso y enconado que escapa a las posibilidades de este artículo. También aquí dispone el lector de un acervo ingente de literatura para consultar. Pero conviene dejar claras algunas cosas. Ya hemos explicado antes que la teoría del valor es algo más amplio que una teoría de los precios pero, incluso si aceptásemos esa visión reduccionista acerca del papel de la teoría del valor, lo cierto es que las teorías de precios nacidas de la “Revolución Marginalista” tienen un escaso poder explicativo y predictivo, si bien para cualquier lego en la materia hojear un manual de Microeconomía preñado de esotéricas fórmulas matemáticas, puede hacerle sentir que ha desembarcado en un paraíso de la sabiduría económica. Es muy fácil ser presa del fetichismo algebraico y confundir oscuridad con profundidad de análisis.

Ciertamente no es posible en estas líneas abordar un debate comparativo en toda profundidad sobre las virtudes relativas de la teoría del valor trabajo y las teorías alternativas, específicamente las que hoy conforman el paradigma burgués (la Teoría del Equilibrio Parcial, de tradición marshalliana y la Teoría del Equilibrio General Competitivo, de tradición walrasiana). Además son precisamente los especialistas en Filosofía de la Ciencia, y no los economistas, los que nos han enseñado con sus debates de los últimos 50 años que comparar teorías no es una tarea menor: ahí están el problema de la inconmensurabilidad, la cuestión de la metainducción pesimista y el problema de la infradeterminación de las teorías. Y además hace tiempo que casi todos tenemos claro que, como sentenció el Premio Nobel Maurice Allais, “en todas las épocas de la historia el éxito de las doctrinas económicas no ha sido asegurado por su valor intrínseco, sino por el poder de los intereses y sentimientos a los que parezcan favorables”.

Pero no sería justo que los lectores de Marx desde cero… quedasen con la falsa impresión de que la teoría laboral del valor carece de valor explicativo mientras que los desarrollos teóricos producidos a partir de las “teorías subjetivas de valor” y que constituyen el “paradigma neoclásico”, proporcionan genuinas explicaciones científicas no ya sobre el funcionamiento del capitalismo, sino simplemente sobre algo tan concreto como la formación de los precios, tarea ésta última en la que al parecer fracasaron estrepitosamente Ricardo y el propio Marx. Aunque existe una ingente literatura al respecto, permítasenos ofrecer algunas pinceladas acerca de la capacidad explicativa del citado “paradigma neoclásico”, paradigma en el que han sido y serán educadas/adoctrinadas generaciones y generaciones de economistas, para que el lector de Marx desde cero… se haga una idea propia, siquiera somera, de en qué han desembocado esas otras opciones “que Marx tenía a mano” y que descartó para adherirse “fatalmente” a la teoría laboral del valor.

Ya desde un primer momento los primeros economistas marxistas se percataron de que con la “Revolución Marginalista” y el abandono de la teoría laboral del valor se producía una enorme pérdida: la Economía, nacida como ciencia social, pasaba de estudiar las relaciones entre seres humanos, entre clases sociales, a centrarse en la relación individuo – mercancía. Obviamente en ese “inocente” cambio de perspectiva, como por arte de magia, desaparecía un elemento central de la realidad estudiado a fondo por Marx: la explotación. Porque son unas clases sociales las que explotan a otras, no el individuo a la mercancía ni la mercancía al individuo. Y ese fue el primer paso de un largo proceso migratorio que llevó a la Economía a alejarse de la realidad, hasta convertirla en lo que es hoy: una ciencia ahistórica, rehén del platonismo y que ofrece relatos entre lo mitológico y lo metafísico. Es decir, la Economía como ciencia se mueve desde hace décadas en un plano netamente idealista en el peor de los sentidos.

A la vez que introducían el individualismo metodológico, los marginalistas sustituyeron el barroco estilo narrativo decimonónico por el cálculo diferencial y el lenguaje gráfico: las curvas de oferta y demanda habían llegado para quedarse. El problema es que la Ley de la Oferta y la Ley de la Demanda, más allá de su carácter intuitivo, debían ser dotadas de contenido teórico para ser herramientas con verdadera capacidad analítica. Y, siendo sinceros, se podría haber andado ese camino mirando hacia la realidad, pero los marginalistas y sus herederos optaron por construir modelos cada vez más alejados de ella. No conformes con sustituir el análisis de clase por análisis individuo – mercancía, atribuyeron al individuo típico unas funciones y unas capacidades absurdas y exorbitantes para cualquier ser humano medio, lo que se denomina “comportamiento racional”: a partir de sus preferencias el individuo es capaz de definir una función de utilidad que a su vez pretende maximizar recurriendo para ello a unos conocimientos matemáticos excepcionales. El planteamiento es tan absurdo que el Premio Nobel de Economía Herbert Simon lo denominó sarcásticamente “racionalidad olímpica”. Además, las mercancías que el consumidor se plantea adquirir son perfectamente divisibles (lo cual excluye buena parte de las realmente existentes… como automóviles, zapatos, bolígrafos…). A partir de ahí puede construir una función de demanda individual para cada mercancía.

Pero queda andar el mismo camino por el “lado de la oferta” y nuevamente se recurren a supuestos absurdos y absolutamente restrictivos, que retuercen la realidad hasta ajustarla a las necesidades del relato preconcebido: cada empresa (ya no existen capitalistas) maximiza una función de beneficios perfectamente definida produciendo un bien perfectamente divisible mediante una tecnología que puede representarse con una función de producción doblemente diferenciable. La empresa conoce el precio de los factores productivos (trabajo y capital) y se da por hecho que el capital es perfectamente divisible y maleable. Y por supuesto en ambos casos, oferta y demanda, individuo – consumidor y empresa disponen de información perfecta sobre todos los elementos presentes y futuros que afectan a sus respectivas funciones de utilidad y beneficios. ¡Información perfecta, ni más ni menos!

¿No es esta una explicación de los precios que se mueve entre lo mítico y lo metafísico? No sólo se atribuyen a individuos y empresas capacidades de cálculo fuera de toda realidad: es que de hecho sabemos que ni los consumidores ni las empresas actúan así. ¿Algún lector de Marx desde cero… ha tenido que maximizar una función de utilidad para decidir cuántos ejemplares de dicho libro desea adquirir… o cuántas barras de pan comprar hoy? Y sabemos de sobra, aunque el lector común no lo sepa, que los procesos productivos no son continuos ni doblemente diferenciables como las funciones Cobb-Douglas que se suelen utilizar para representarlos. Y también sabemos, aunque el lector de Marx desde cero... no lo sepa, que los rendimientos constantes (e incluso crecientes) a escala, tal y como los que hay implícitos en la teoría del valor de Marx, se asemejan más a la realidad, que las curvas de costes crecientes inventadas por Wicksell como un truco “ad hoc” para facilitar el cálculo del precio de equilibrio en el inverosímil modelo neoclásico.

A la vista de lo anterior ¿podemos sostener honestamente que esta teoría explica el precio de los bienes?

Es más, de la teoría laboral del valor se ha dicho, que no era capaz de explicar el precio de los bienes cuya oferta es fija o inelástica (una obra de arte, por ejemplo), lo cual es totalmente cierto. Pero ¿y las enormes carencias de la microeconomía convencional? Porque la misma Ley de la Oferta y la Demanda que acabamos de describir ¡es incapaz de explicar los precios de los bienes indivisibles! ¿Invalidamos la teoría laboral del valor porque no puede explicar el precio de los bienes de oferta fija pero obviamos que la microeconomía burguesa no explica el precio de los bienes indivisibles? Estamos rodeados de bienes indivisibles, unos de gran valor (automóviles), otros de escaso valor (bolígrafos…) ¿de qué nos sirve una teoría incapaz de explicar cómo se forma el precio de un automóvil? ¿y por qué es mejor que la teoría laboral del valor?

Esta Teoría de Equilibrio Parcial está además aquejada de un problema de razonamiento circular, tal y como lo advirtió Sraffa (1960): como saben los microeconomistas, la función de oferta individual de un bien es el tramo creciente de su curva de costes marginales. Pero no es posible conocer esa curva sin conocer previamente el salario y el precio del capital. Pero como en dicha teoría la demanda de factores productivos es una “demanda derivada” (depende del volumen intercambiado del bien en cuya producción participan)… necesitamos conocer primero el precio de los bienes en cuya producción intervienen ese trabajo y ese capital. ¿Un galimatías? Mejor llamémoslo razonamiento circular: para conocer el precio de los bienes… ¡necesitamos conocer el precio de los bienes…! Pero eso no es un inconveniente para que la teoría económica, en este caso y en muchos otros, presuma de calidad explicativa: el economista neoclásico, al contrario que el marxista, simplemente declara “exógena” aquella variable que es incapaz de explicar y le adjudica un valor arbitrario. Quizá Ricardo y Marx se habrían ahorrado muchos dolores de cabeza si hubieran declarado “exógeno” el precio de los bienes de oferta inelástica… Aunque no sabemos si a ellos la academia les hubiera permitido recurrir a tan extraño expediente…

Pero incluso conociendo el precio de los factores productivos, el cálculo de la curva de oferta requiere la existencia de una función de producción: se ha criticado a la teoría laboral del valor (especialmente a Marx) por suponer que el trabajo es homogéneo cuando obviamente no lo es pero, tomemos la famosa función Cobb-Duglas: ¿qué hace la microeconomía burguesa sino suponer que todo el trabajo que emplea una empresa es igualmente homogéneo? Por no hablar del capital: se supone que es perfectamente divisible y maleable, esto es, se puede combinar con cualquier cantidad de factor trabajo que se desee y transferir a cualquier sector productivo.  ¿Por qué los practicantes del paradigma neoclásico consideran ilegítimo que Marx recurra a la abstracción en relación a la homogeneidad de la fuerza de trabajo mientras que para ellos es moneda común que tanto el trabajo como el capital sean considerados elementos homogéneos al formular cualquier función de producción? ¿qué racionalidad científica subyace en este doble rasero?

Estos abusos en la modelización teórica llegaron a su grado extremo, por no decir al paroxismo, con la denominada Teoría del Equilibrio General Competitivo (TEGC), la teoría llamada a dar el golpe de gracia definitivo a la economía marxista porque, ¿esta vez sí?, explicaba exitosamente los precios relativos de las mercancías, tarea en la que al parecer Ricardo, Marx y sus herederos habían fracasado estrepitosamente.

La TEGC está constituida por un conjunto de modelos que ha sufrido innumerables refinamientos y que tiene su raíz en la célebre obra del marginalista León Walras Éléments d'économie politique pure, ou théorie de la richesse sociale, editada en 1874. Pese al monumental esfuerzo contenido en su elaboración, los Éléments walrasianos, presentan graves problemas formales. En su versión original, amén del ya citado vicio marginalista de alejarse de la realidad construyendo un sistema idealizado de ecuaciones, el sistema contenía graves inconsistencias internas: para que el sistema walrasiano sea viable, esto es, que tenga solución, que sea única y que sea estable, se requiere no solo que las ecuaciones que lo componen sean lineales e independientes, lo cual no sucede en una economía real, sino de ciertas restricciones de no negatividad. A pesar de que la TEGC parte de axiomas absurdos como la ausencia de dinero, la información perfecta y de perfecta divisibilidad de los bienes, Walras fracasó en su intento de explicar los precios de equilibrio.

Desde su formulación original por Walras en 1874 se desató una carrera casi obsesiva por suplir las deficiencias del modelo original: no en vano podía dar el “golpe de gracia” a la economía marxista ya que era un modelo que “de verdad” explicaba el funcionamiento del sistema capitalista en su totalidad sin incluir conceptos insidiosos como “explotación” o “plusvalía”. Pero lo que aconteció en el camino fue un ejercicio de lo que Albert (2022) denominó “platonismo modelizador” o “modelización platonista”: la construcción de modelos absolutamente irreales, con enunciados absolutamente inverificables, basados en axiomas carentes de referente real, con un alto grado de sofisticación matemática pero cuya pretensión última es rehuir la falsación popperiana. Como explica Franco de los Ríos (2005), conscientes de las graves deficiencias del modelo original de Walras, sus seguidores optaron por imitar el proceso de axiomatización que tan exitosamente había aplicado Hilbert años atrás a la geometría. Dicho proceso desembocaría en el trabajo de Wald (1936) y en Arrow y Hahn (1971). Por supuesto el modelo, con sus axiomas absurdos e inverificables, suponía la migración a un mundo ajeno a los problemas prácticos de los seres humanos (platonismo), entre ellos la determinación de los precios relativos de los bienes auténticos que habitualmente producimos y consumimos, pero perfectamente aderezado con un virtuosismo matemático encomiable. No en vano Dagum (1978, p.13) no ha dudado de tacharlo de enfoque metafísico y Boulding (1991) de “mecánica celeste de un universo inexistente”. Blaug (1994, p.132), el eminente especialista en Metodología de la Economía, lo expresa en los siguientes términos: “toda correspondencia con la realidad es sacrificada en aras de la facilidad para el tratamiento analítico. El objetivo final es  proveer el placer estético de un hermoso teorema, resolver ejercicios académicos que hemos construido porque tienen solución con las técnicas analíticas existentes y no proveer conocimiento sustantivo de comportamientos observables”. Pero quizá lo más dramático sea que los modelos del tipo TEGC, a pesar del empeño en recurrir a sofisticados entramados matemáticos no han logrado siquiera la meta original que se plantearon: como dice Nadal (2019, p. 539) en su evaluación de la TEGC, “no deja de ser irónico que el principal modelo teórico que sirve para justificar el neoliberalismo en el mundo hoy en día es un modelo no monetario, que no puede incluir bienes no divisibles y que utiliza una agencia centralizadora para poder llevar a cabo el ajuste de precios; aún con todo un cúmulo de supuestos restrictivos, ha fracasado en su intento por demostrar estabilidad y existencia del equilibrio general competitivo”. 



4. Conclusión


A finales de los ‘70 y comienzos de los ‘80 un conjunto de intelectuales procedentes de diversos campos de las Ciencias Sociales (Elster, Roemer, Cohen…) trataron de reconducir el pensamiento marxista hacia las posiciones de la economía neoclásica, incorporando individualismo metodológico, cálculo diferencial y extirpando, como si de un tumor maligno se tratase, la teoría laboral del valor: es lo que se dio en llamar el “marxismo analítico”. Trataron de conciliar el marxismo con estas mismas teorías idealistas de escaso poder explicativo a las que acabamos de referirnos. Pero como bien ha dicho Lebowitz (1990) se trataba de marxismo sin marxismo: sin clases sociales y sin el reconocimiento de que el trabajo es la fuente genuina de creación de valor, no hay explotación. Por la vía del marxismo analítico se llega a lo que Guerrero (1997) ha calificado acertadamente como “un Marx imposible”. Y la experiencia lo ha demostrado: afortunadamente se trata de un programa de investigación en decadencia y, sin embargo, basta con consultar cualquiera de las principales bases de datos de producción científica para comprobar que el Marx que optó por la teoría laboral del valor, el Marx del “error fatal”, sigue inspirando una producción científica muy viva, a pesar de los numerosos obstáculos que los investigadores marxistas suelen encontrar (financiación, exclusión, represión...). Por no hablar de la proliferación de canales en las redes sociales en las que jóvenes y no tan jóvenes intelectuales discuten y difunden diversos aspectos del pensamiento de Marx, entre ellos su acertada teoría del valor y la explotación.

A la vista de lo anterior, no es arriesgado afirmar que sería muy útil para los lectores poder acceder a nuevas ediciones de Marx desde cero… en las que los autores se animasen a corregir el desafortunado tratamiento que en las dos primeras han dado a la teoría marxista del valor: en nada desmerecería su legítima pretensión de promover una “lectura republicana de Marx” y el texto ganaría mucho en rigor histórico y valor didáctico.  




Referencias


Albert, M. (2022). How to Escape from Model Platonism in Economics: Critical Assumptions, Robust Conclusions, and Approximate Explanations. Homo Economicus, vol 39, pp. 37-68, https://doi.org/10.1007/s41412-022-00122-x 


Allais, M. (1968). Economics as a Science. Cahiers Vilfredo Pareto, t. 6, nº 16/17, pp. 5-24.


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miércoles, 31 de diciembre de 2025

REALISMO CAPITALISTA: EL FIN DE LA PROMESA TECNOLÓGICA EN LA EDUCACIÓN

En este trabajo examinamos la obra del filósofo Mark Fisher en relación con su experiencia educativa y, más concretamente, cómo el fenómeno de “hedonia depresiva” identificado por él supone una evidencia del fracaso de la denominada promesa tecnológica en el ámbito educativo.

Se estudia también su conexión con otro concepto más clásico: alienación. Estas reflexiones son ilustradas con datos de diversas instituciones e investigadores acerca de la difusión y utilización de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) tanto en los centros educativos como entre los adolescentes.

El deterioro del rendimiento académico es una manifestación de la alienación inducida por la introducción masiva de las NTIC. Finalmente, frente al pesimismo de Fisher, se examinan dos estrategias concretas de desalienación: las “tecnologías entrañables” y la movilización social de padres y madres de alumnos para limitar la difusión de los smartphones a edades tempranas.

Palabras clave: promesa tecnológica, hedonia depresiva, alienación, tecnologías entrañables.

https://orcid.org/0000-0002-3025-8403

Publicado en: Argumentos de Razón Técnica (2025), nº 28.

Puede descargarlo pinchando aquí.



miércoles, 15 de octubre de 2025

TERGIVERSAR A MARX. UNA CONFERENCIA DEL PROFESOR RALLO

 

TERGIVERSAR A MARX. UNA CONFERENCIA DEL PROFESOR RALLO”

Dr. José Francisco Bellod Redondo

bellodredondo@yahoo.com


https://orcid.org/0000-0002-3025-8403


versión: 15 de octubre de 2025


Resumen: en este artículo analizamos un caso concreto de difusión de propaganda libertaria y antimarxista, la conferencia “El Concepto de Libertad en Marx”, del prestigioso profesor Juan Ramón Rallo. Demostramos cómo manipula el sentido de los textos de autores clásicos para dar soporte científico a un discurso preconcebido en el que ofrece una falsa imagen de Marx como enemigo de las libertades y causante de los horrores del estalinismo.


Palabras clave: libertarismo, anticomunismo, influencers científicos.


Abstract: In this article, we analyze a specific case of the dissemination of libertarian and anti-Marxist propaganda: the lecture "The Concept of Freedom in Marx" by the prestigious professor Juan Ramón Rallo. We demonstrate how he manipulates the meaning of texts by classical authors to provide scientific support for a preconceived discourse that presents a false image of Marx as an enemy of liberties and the cause of the horrors of Stalinism.


Keywords: libertarianism, anti-communism, scientific influencers.



1.- Introducción.


Karl Marx debe de ser muy probablemente uno de los intelectuales más vituperados de la historia: su vida personal, su trayectoria política y su legado intelectual han sido objeto de una metódica deconstrucción negativa por parte de sus oponentes. A la egregia cofradía de deconstructores ha venido a sumarse recientemente el profesor Juan Ramón Rallo, prestigioso economista que ha alcanzado un notable posicionamiento mediático como youtuber neoliberal gracias a la proyección lograda años atrás en los medios como tertuliano contra-partenaire de figuras progresistas como Alberto Garzón o Pablo Iglesias a raíz de la eclosión del movimiento 15-m.


La intervención que nos ocupa aquí es la conferencia impartida por el profesor Rallo con el título “El Concepto de Libertad en Marx”1 y que tuvo lugar en la sede madrileña de la Universidad Francisco Marroquín, en junio de 2022, con ocasión del 50 aniversario de esta institución conocida por su dedicación a la promoción del libertarismo.


La posibilidad de distribuir una conferencia en las redes sociales, permite que tenga una audiencia notoriamente superior a la que lograría en el limitado espacio de un aula universitaria. Y desde luego tiene un mayor impacto que si el mismo mensaje se difunde en una revista científica, por muy prestigiosa que esta sea. Como advierten Buitrago y Torres Ortiz (2022 a, b), hoy las redes sociales ya no son un medio desdeñable para la distribución de contenidos genuinamente científicos y académicos2, si bien como indican Oliva Gordillo, Zahara y Caffarel Rodríguez (2024) lo habitual entre los influencers dedicados a la divulgación científica es ofrecer contenidos con poca base empírica, dirigida a seguidores no especialistas y en los que predominan los dedicados a Ciencias de la Salud.


Claro está que no todo lo que se presenta ante la audiencia como un producto científico o académico, ni siquiera a nivel de divulgación, es tal. Porque es el contenido más que el canal de distribución, lo que determina la verdadera naturaleza de lo que se comunica a una audiencia. Y en el caso de la interesante conferencia del profesor Rallo a la que dedicamos estas líneas, hay evidencias suficientes de que lo que se ofrece como un aparente ejercicio de divulgación científica es en realidad un ejercicio de tergiversación propagandística. Un ejercicio de manipulación, recurriendo a las técnicas sobradamente conocidas y que podemos encontrar referidas en los textos de Eagleton (1997), Thompson (1993) o Van Dijk (2006). ¿El objetivo?: contribuir a alimentar la tesis, nada nueva, de “Marx liberticida”.


El objetivo de este artículo es identificar las manipulaciones empleadas por el profesor Rallo en su discurso para desvirtuar el sentido original de los textos de Marx y Engels, sirviéndose de ellos para difundir ante el auditorio (real y virtual) la falsa imagen de “Marx, liberticida”.


El método que seguiremos consiste en presentar y comentar las partes de la conferencia del Profesor Rallo que, a nuestro entender, mejor ilustran el tratamiento desvirtuado para la construcción de la imagen de “Marx liberticida”: ofreceremos los textos originales aportados por el profesor Rallo y sus comentarios. La conferencia tiene un duración total de 58’40’’.


Nuestra respuesta a la lectura que hace el profesor Rallo se basa no sólo en la propia conferencia sino en la consulta de la literatura existente sobre el tratamiento que Marx da a las libertades y al constitucionalismo, tanto en su crítica del derecho burgués como en sus escritos acerca de la futura sociedad comunista. Dicha literatura es ingente, desbordante, y no para de crecer debido al interés que despierta entre los especialistas.


2.- Organización y Método de la Conferencia.


En la conferencia que nos ocupa, el profesor Rallo se presenta a sí mismo ante la audiencia como el especialista que va a proceder de la forma más neutral posible a realizar una exégesis de los textos de Marx con el objetivo de confirmar una hipótesis muy precisa: que las monstruosidades del estalinismo hunden sus raíces en el concepto de libertad manejado por Marx, concepto antitético al que manejan los libertarios. El estalinismo no sería una desviación del pensamiento marxista original sino que éste, por basarse en una idea fallida (no libertaria) de libertad, necesariamente ha de conducir a la dictadura.


Literalmente el profesor Rallo afirma3:


Hay muchos que sostienen que la praxis marxista tal como fue desarrollada por el leninismo o el estalinismo eran desviaciones que no tienen por qué seguirse estrictamente de lo que Marx escribió y que son incluso perversiones o corrupciones del espíritu humanista que podía haber en los textos de Marx, o en todo caso del espíritu científico que nada tenía que ver con las implicaciones totalitarias con las que se terminó desplegando en los países en los que se aplicó el llamado socialismo real. Bueno vamos a ver en qué medida esto es cierto o si puede haber un hilo de continuidad entre el pensamiento original de Marx y las prácticas que posteriormente se desarrollaron”. Rallo (1’04’’-1’32’’)


Otro objetivo de la charla es comprobar cómo cuando adoptamos precisamente un significado, un contenido de libertad que no tiene nada o demasiado que ver con el significado de la libertad que le damos los liberales, se siguen consecuencias o implicaciones y prácticas que terminan siendo monstruosas”. Rallo (2’22’’-2’44’’)4


Anuncia que va a proceder a la lectura de una selección de textos de Marx, comentándolos mínimamente, para que sea el propio autor el que arroje luz sobre su concepto de libertad. Se trata de que el propio Marx hable a través de sus textos. Es decir, nos anuncia un ejercicio de exégesis.


En el vídeo de la conferencia, a medida que el profesor Rallo va realizando su disertación, se proyectan en pantalla los textos en inglés de 35 extractos de 18 fuentes: 10 textos de Marx, 5 de Engels, 2 de Marx y Engels y 1 de Lukács. En la tabla 1 pueden encontrarse los textos citados ordenados cronológicamente.

¿Cómo voy a estructurar la charla? Me disculparéis pero va a ser una charla plagada de citas de Marx para que no haya lugar a posibles sesgos o malas interpretaciones: por mi parte voy a leer simplemente a Marx o voy a leer estructuradamente, eso sí, las ideas de Marx que conducen a su idea de libertad. Espero que no se os haga muy muy soporífero tanta lectura de los textos. Por mi parte simplemente os voy a proporcionar una estructura, una guía que conduzca o que hilvanen en los distintos textos que voy a leer de Marx, voy a clarificar el significado de algunas citas y en algún momento haré algún comentario al margen pero ni siquiera voy a entrar a criticar el fondo o las premisas sobre las que se basa Marx”. Rallo (3’00’’-3’47’’)


Ya podemos adelantar que, contrariamente a lo que se nos anuncia, el profesor Rallo no va a limitarse a “proporcionar una estructura” o “leer simplemente a Marx” sino que va a aprovecharse de sus textos para proyectar su propio y extenso discurso. Los textos de Marx y Engels son utilizados por el profesor Rallo para legitimar un discurso construido a partir de ideas preconcebidas: el discurso no nace de los textos sino que los textos se recortan espuriamente para legitimar el discurso.


Antes de continuar cabe hacer tres consideraciones metodológicas.


La primera es si, tratándose de Karl Marx, un personaje que combinó la acción política con la actividad intelectual y que de hecho reivindicó la necesidad de que teoría y praxis fueran de la mano5, un ejercicio de exégesis es suficientemente revelador de sus ideas: la persecución de la que fue objeto en Prusia, Francia, Bélgica por su lucha contra gobiernos absolutistas; el exilio (provocado por su ejercicio y defensa de la libertad de expresión, de la prensa libre), y ejercicio y defensa de la libertad de asociación (creación de la Asociación Internacional de los Trabajadores, La Internacional), su labor como periodista… todo eso ¿no da testimonio del compromiso de Marx con la Libertad? Y la trayectoria política y profesional de Marx ¿no son elementos a tener en cuenta para ayudar a interpretar correctamente sus textos?


La segunda precisión se refiere a la ingente obra de Marx. Las exégesis resultan ejercicios complejos. Requieren la selección de textos pertinentes, esto es, que guarden relación con la materia que se trate de estudiar. No es una tarea menor probablemente con ningún autor de calado y menos aún con Marx, cuyas obras completas van ya por los 67 volúmenes y se espera que alcancen los 114 en el proyecto Marx Engels Gesamtausgabe (MEGA). ¿Qué de entre esos 67 volúmenes resulta pertinente? No es una tarea imposible pero los datos nos dicen que es una tarea abrumadora que se debe acometer con seriedad. Además el tipo de documentos que integran los MEGA son muy variados: borradores, libros editados por el autor, libros cuya edición no fue supervisada por el autor, poemas, cartas de naturaleza privada, cartas políticas, manifiestos, etc… Aparte de eso está la tarea de fijar y delimitar el texto con el que se va a trabajar. Si, como es el caso del profesor Rallo, el exégeta va a trabajar con extractos de textos más extensos, debe decidir dónde empieza y dónde acaba la selección. Y por si fuera poco, junto a lo anterior se presenta el problema de elegir la traducción: Marx era políglota, y aunque suele escribir en su lengua vernácula (el alemán) es común que en sus textos incluya partes escritas en otras lenguas y citas literales (y extensas) de otros autores, lo cual puede generar confusiones.


Nada de lo dicho en el párrafo anterior constituye una actividad rutinaria o mecánica, y mucho menos inocua: la selección de textos no pertinentes o el ocultamiento de los que sí lo son; el señalamiento de unos extractos inconveniente o espuriamente delimitados (recortados de mala fe o con impericia), o el manejo de traducciones de mala calidad, destruye el ejercicio de exégesis y lo convierte en un acto de manipulación.


Y en tercer lugar, como propone Martínez Marzoa (2018), a Marx, como hacemos con Hegel o Kant, hay que interpretarlo en sus obras, en su textos, no en los textos de terceros o en las experiencias de entidades políticas en las que él ni siquiera participó. No es un comentario baladí: el profesor Rallo incluye referencias a dos autores aparte de Marx: Friedrich Engels y Gyorgy Lukács. Al primero le unió una íntima amistad y estrecha colaboración política e intelectual con Marx durante décadas. Sus obras no son intercambiables pero hay una elevadísima afinidad entre ellas. Por supuesto hay estudiosos que discrepan absolutamente sobre este particular. El caso de Lukács es radicalmente distinto: ni siquiera coincidió en el tiempo con Marx. La obra de Lukács es suya, no de Marx.

Finalmente procede la interpretación exegética en sí misma. Como dice Gutiérrez Vidrio (2005), “por muy rigurosos que sean los métodos para el análisis del discurso, éstos no pueden suprimir la necesidad de una construcción creativa de la significación, es decir, una explicación interpretativa de lo que es dicho”. Tanto en el acto de interpretación como en la labor previa de selección, delimitación y fijación de los textos, se requiere un compromiso epistemológico y ético: el profesional, en este caso el profesor Rallo, debe poner al servicio del ejercicio de exégesis sus mejores conocimientos sobre la materia y debe evitar que la mala fe o el prejuicio contaminen su labor.


En la conferencia del profesor Rallo todo transcurre de tal manera que la exégesis deviene en mero simulacro y el simulacro en manipulación. Porque frente a la pretendida intención de “dejar que los textos hablen por sí mismos” de modo que el oyente puedan formarse una opinion acerca del concepto marxista de Libertad ocurre lo contrario: el profesor Rallo ha construido un collage de textos ora descontextualizados, ora mal recortados y en ocasiones mal traducidos con los que trata de legitimar una idea preconcebida muy del gusto del público anticomunista, a saber: que en la futura sociedad comunista el individuo vive en una tribu (la “comuna universal”) que lo controla y ante cuyos dictados tiene que sacrificarse, someterse. Comuna universal dirigida por el Partido Comunista.


Tribu”, “control”, “sacrificio”, “sometimiento”, “comuna universal”... son elementos de un campo semántico viciado que no están en los textos marxistas o no lo están en la manera en la que el profesor Rallo los utiliza y los hilvana en su conferencia. Obviamente para el público que no tiene los textos originales delante, y especialmente si es un público predispuesto de antemano a consumir un subproducto intelectual libertario, toda la conferencia de profesor Rallo resulta coherente y puede que incluso gozosa: como un fiscal eficaz que expone las pruebas ante el Gran Jurado, el profesor Rallo parece demostrar la culpabilidad de Marx: frente al concepto libertario de libertad (libertad individual, libertad negativa o de no-hacer), Marx propugnaba un concepto de libertad colectiva y positiva que se disuelve ante la soberanía de la comuna dirigida dictatorialmente por el Partido Comunista.


Ya resulta sospechoso que el profesor Rallo, o cualquier persona, sea capaz de trazar una línea uniforme en el pensamiento de Marx (sobre la libertad o sobre cualquier otro asunto) que vaya desde 1835, cuando el autor cuenta con tan solo 17 años de edad y escribe sus Reflexiones de un Joven sobre la Elección de Profesión (el texto más antiguo citado en la conferencia) hasta El Capital (III), editado en 1894 por Engels (último texto citado en su conferencia). Milagrosamente, en la conferencia del profesor Rallo los 35 textos seleccionados operan como 35 piezas de puzzle procedentes de 10 cajas diferentes que encajan perfectamente para formar la imagen final de “Marx liberticida”. Sospechoso ¿no?


Es difícil condensar toda la conferencia en un artículo de investigación: intentaremos hacer un ejercicio de síntesis para demostrar por qué lo que el profesor Rallo anuncia como honesto ejercicio de síntesis deviene en simulacro de exégesis.



3.- Tergiversaciones, descontextualizaciones y malas traducciones.


Tras explicar la estructura y método a emplear en su conferencia, el profesor Rallo dedica los primeros minutos a desentrañar la noción marxista de ser humano, cómo el ser humano es al mismo tiempo ser productor/ser fabricante y ser social. Encontramos ya un primer ejemplo de traducción inexacta e incompleta, el profesor Rallo proyecta6:


The community of men, or the manifestation of the nature of men, their mutual complementing the result of which is species-life, truly human life-this community is conceived by political”.

Marx, Notas sobre James Mill (1844), Vol.3, 217


cuya traducción exacta y completa es:


La comunidad de los hombres, o la manifestación de la naturaleza humana, su mutua complementación, cuyo resultado es la vida genérica, la vida verdaderamente humana, es concebida por la economía política en forma de intercambio y comercio. La sociedad, dice Destutt de Tracy, es una serie de intercambios mutuos. Es precisamente este proceso de integración mutua. La sociedad, dice Adam Smith, es una sociedad comercial. Cada uno de sus miembros es un comerciante. Como se ve, la economía política define la forma enajenada de intercambio social como la forma esencial y original correspondiente a la naturaleza humana”.

Extractos del libro de James Mill, Élements D’Economie Politique (1844)7


pero lee al público:


La comunidad humana es la manifestación de la naturaleza de los hombres su complementación mutua que da como resultado la vida en especie, la vida verdaderamente humana”. Rallo (6’53’’-7’04’’)


y comenta:


Es decir: una vida fuera de la comunidad, una vida despreocupada de los demás no es una vida realmente humana”. Rallo (7’05’’-7’12’’)


En realidad el recorte se refiere a una crítica que Marx hace a la obra Elementos de Economía Política de Mill, y concretamente al concepto enajenado de la economía burguesa, que ve en el ser humano solo la faceta comercial.


A partir del minuto 11, el profesor Rallo, alejándose de la inocuidad anunciada, comienza a introducir sibilinamente términos que Marx o bien no utiliza en sus textos o no los utiliza en el sentido que le otorga espuriamente el conferenciante, y que van a constituir el leitmotiv del discurso impostado de Marx: tribu, comuna, sacrificio, control, sometimiento al grupo, Partido… Para el profesor Rallo, el proyecto liberticida de Karl Marx consiste en conducir a la Humanidad de vuelta al marco tribal (la comuna universal), marco que la Humanidad se vio obligada a abandonar para adquirir los logros tecnológicos que le permitieran dominar la Naturaleza. En ese camino el individuo se libera de la enajenación de la que ha sido objeto durante las fases históricas posteriores al tribalismo, pero de retorno a una tribu controlada por el Partido Comunista.


Cualquier estudioso serio del pensamiento de Karl Marx sabe que ese no es el proyecto político del filósofo alemán: ni fue lo que plasmó en en su ingente labor intelectual ni tampoco lo que demostró mediante su activismo político. Por ello no es de extrañar que el profesor Rallo se vea forzado a distorsionar traducciones, descontextualizar textos y finalmente omitir obras indispensables para conocer el pensamiento de Marx en relación con la Libertad.


Al referirse a la definición de comunismo, el profesor Rallo proyecta:


(3) Communism as the positive transcendence of private property as human self-estrangement, and therefore as the real appropriation of the human essence by and for man; communism therefore as the complete return of man to himself as a social (i. e., human) being-a return accomplished consciously and embracing the entire wealth of previous development. This communism, as fully”.

Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (1844), Vol. 3, 296


cuya traducción es:


(3) El comunismo como superación positiva de la propiedad privada en cuanto autoextrañamiento del hombre, y por ello como apropiación real de la esencia humana por y para el hombre; por ello como retorno del hombre para sí en cuanto hombre social, es decir, humano; retorno pleno, consciente y efectuado dentro de toda la riqueza de la evolución humana hasta el presente”.

Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (1844), Vol. 3, 296


Pero lee y aprovecha para introducir una relación espuria entre tribalismo y comunismo:


el comunismo es el retorno pleno del hombre a sí mismo como ser social [¿por qué retorno? porque vuelve a su naturaleza comunal propia del tribalismo después de haberla abandonado durante pues el esclavismo el feudalismo y el capitalismo]8 un retorno que se consigue conscientemente y abrazando toda la riqueza del desarrollo previo [es decir toda la riqueza que se ha acumulado en el capitalismo no se rechaza, no se busca destruir se busca apropiar esa riqueza acumulada para que la comuna dueña ya plena de los medios de producción que se han acumulado plenamente, previamente pueda desplegar su naturaleza productiva entera sobre su entorno]”. Rallo (14’55’’-15’36’’)


El profesor Rallo explica la célebre contraposición que Marx y Engels establecen entre el Reino de la Necesidad y el Reino de la Libertad. El profesor Rallo proyecta:


begins only where labour determined by necessity and external expediency ends; it lies by its very nature beyond the sphere of material production proper. Just as the savage must wrestle with nature to satisfy his needs, to maintain and reproduce his life, so must civilized man, and he must do so in all forms of society and under all possible modes of production. This realm of natural necessity expands with his development, because his needs do too; but the productive forces to satisfy these expand at the same time. Freedom, in this sphere, can consist only in this, that socialized man, the associated producers, govern the human metabolism with nature in a rational way, bringing it under their collective control instead of being dominated by it as a blind power; accomplishing it with the least expenditure of energy and in conditions most worthy and appropriate for their human nature. But this always remains a realm of necessity. The true realm of freedom, the development of human powers as an end in itself, begins beyond it, though it can only flourish with this realm of necessity as its basis. The reduction of the working day is the basic prerequisite”.

Marx, El Capital, Volumen 3 (1894), Penguin Books, 958-959


cuya traducción es:


De hecho, el reino de la libertad comienza solo donde cesa el trabajo, determinado por la necesidad y las consideraciones mundanas; por lo tanto, en la naturaleza misma de las cosas, se encuentra más allá de la esfera de la producción material real. Así como el salvaje debe luchar con la Naturaleza para satisfacer sus necesidades, mantener y reproducir la vida, también debe hacerlo el hombre civilizado, y debe hacerlo en todas las formaciones sociales y bajo todos los modos de producción posibles. Con su desarrollo, este reino de la necesidad física se expande como resultado de sus necesidades; pero, al mismo tiempo, las fuerzas de producción que satisfacen estas necesidades también aumentan. La libertad en este campo solo puede consistir en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente su intercambio con la Naturaleza, sometiéndola a su control común, en lugar de ser gobernados por ella como por las fuerzas ciegas de la Naturaleza; y logren esto con el mínimo gasto de energía y en las condiciones más favorables y dignas de su naturaleza humana. Pero, no obstante, sigue siendo un reino de necesidad. Más allá comienza ese desarrollo de la energía humana, que es un fin en sí mismo, el verdadero reino de la libertad, que, sin embargo, solo puede florecer con este reino de la necesidad como base. La reducción de la jornada laboral es su requisito fundamental”.

Marx, El Capital, Volumen 3 (1894), Penguin Books, 958-959


Pero lee una versión reducida que no hace mención a dos elementos fundamentales: la asociación de los trabajadores para poner bajo su control racional los medios de producción “en las condiciones más dignas y apropiadas para la naturaleza humana” y el hecho de que Marx considera que “la reducción de la jornada de trabajo es el prerrequisito básico” para alcanzar el reino de la Libertad. Sobre el primero es destacar, como indica Jeong (2016) que a lo largo de su vida, en múltiples obras, Marx invoca la noción de “asociación de individuos libres” como modo de organización comunista. En cuanto a la reducción de la jornada de trabajo, no es sólo una vía para elevar la calidad de vida del ser humano: es tiempo ganado para el ejercicio de los derechos y libertades. El tiempo libre es el sustrato material de dicho ejercicio, y la comprensión de este aspecto es fundamental para entender la concepción de las libertades por Marx como se indica en Hernandez Silva (2015). La versión recortada leída por el profesor Rallo es la siguiente:


El reino de la libertad sólo empieza allí donde termina el trabajo impuesto por la necesidad y por los fines externos. [La necesidad es incompatible con la libertad]. Queda pues propiamente más allá de la órbita de la producción material. Así como el salvaje tiene que luchar contra la naturaleza para satisfacer sus necesidades, para mantener y reproducir su existencia, el hombre civilizado tiene que hacer lo propio y debe hacerlo bajo todas las formas sociales y bajo todos los sistemas de producción. [El ser humano civilizado lucha contra otros hombres porque muchos de ellos son explotados por otros hombres]. El auténtico reino de la libertad , el desarrollo de las capacidades humanas como fin en sí mismo [eso es el reino de la libertad], empieza cuando termina el reino de la necesidad, pero ese reino de la libertad sólo puede florecer partiendo del reino de la necesidad”. Rallo (18’20-19’22’’)


Hay una interesante referencia de Marx, que el profesor Rallo no menciona, y que conecta el tiempo libre y la libertad:


El hombre que no dispone de ningún tiempo libre, cuya vida, prescindiendo de las interrupciones puramente físicas del sueño, las comidas, etc., está toda ella absorbida por su trabajo para el capitalista, es menos que una bestia de carga. Físicamente destrozado y espiritualmente embrutecido, es una simple máquina para producir riqueza ajena. Y, sin embargo, toda la historia de la moderna industria demuestra que el capital, si no se le pone un freno, laborará siempre, implacablemente y sin miramientos, por reducir a toda la clase obrera a este nivel de la más baja degradación”.

Marx, Salario, Precio y Ganancia (1865)


¿Por qué es tan difícil para los intelectuales neoliberales entender que una persona aquejada de enfermedad, hambre, … ve socavada su libertad por más que la Constitución garantice formalmente el ejercicio de una amplia colección de derechos y libertades? Quizá porque la suerte de “los otros” les es de facto irrelevante salvo que los necesiten para su proyecto económico: esa es precisamente una doble crítica que subyace en Sobre la Cuestión Judía, obra fundamental sobre la que volveremos más adelante.


Se contradice el profesor Rallo al considerar que Marx y Engel no consideran la idea de “libertad negativa”. Así dice:


Marx y Engels en La Ideología Alemana ya definían el comunismo y la libertad como disponer de los medios para desarrollar todos los dones de los seres humanos en todas las direcciones, es decir, la libertad es la posibilidad de desarrollar plenamente todas las capacidades del ser humano sin verse sometido ni a la necesidad ni a la subordinación frente a otros seres humanos” . Rallo (19’44’’-20’11’’)


¿Y qué sino “libertad negativa” tan querida por los liberales es la ausencia de “subordinación frente a otros seres humanos” mencionada por el profesor Rallo? Contradice esta afirmación de Marx de libertad comunista entendida como no subordinación del individuo ante terceros con el ideal de comuna estalinista que según Rallo tiene en mente Marx.


Para forzar la vinculación entre comunismo y control sobre el individuo, el profesor Rallo proyecta el siguiente texto del Anti-Dühring:


therefore consists in the control over ourselves and over external nature, a control founded on knowledge of natural necessity; it is”

Engels, Anti-Dühring (1878), Vol 25, 106

cuya traducción completa sería:


La libertad consiste, pues, en el dominio sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza exterior, basado en el conocimiento de las necesidades naturales; por eso es necesariamente un producto de la evolución histórica

Engels, Anti-Dühring (1878), vol. 25, 106


Este párrafo, que forma parte del capítulo XI “Moralidad y Derecho. Libertad y Necesidad”, de la Parte I del Anti-Dühring, es utilizado por el profesor Rallo para introducir una interpretación torticera del término “control” y comenzar a construir esa “comuna” imaginaria, esa comuna-gulag pesadilla de los libertarios en la que al parecer Marx desde su más tierna infancia tenía pensado recluir a la Humanidad. Lee:


Pero fijaos que aquí Engels habla de que la libertad consiste el control sobre nosotros mismos. Entonces la cuestión es: ese control ¿es individual o es social? ¿La libertad consiste en el control del individuo sobre su propio desarrollo individual o en el control del conjunto de individuos de la comuna como propietaria de los medios de producción sobre sí misma?”. Rallo (20’40’’-21’08’’)


¿A qué viene ese manejo torticero de la palabra “control” en el texto de Engels? Engels no habla de ninguna comuna. Es un texto bastante claro en el que Engels está discutiendo el estrecho concepto jurídico de libertad del profesor Dühring: Engels apela a la necesidad de controlar la naturaleza como condición para lograr mayores cotas de libertad humana. Si se lee el texto completo en ningún caso se refiere Engels a control de ningún tipo sobre el individuo.

Para resolver el auto - enigma que él mismo ha construido a partir de la nada falseando la interpretación que ha de darse a las palabras de Engels, el profesor Rallo trae a colación un texto de Marx escrito 50 años antes del citado Anti-Dühring (Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, 1844), y ya de paso sembrar sospechas sobre las intenciones totalitarias que albergaba el joven Marx al redactar con tan solo 25 años. El profesor Rallo proyecta:


In a really rational state one might reply: "All should not individually participate in deliberating and deciding on the general affairs of the state", for the "individuals" participate in deliberating and deciding on the general affairs as "all", i.e., within the society and as members of society. Not all individually, but the individuals as all”.


Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (1844), Vol. 3, p. 277 [En el vídeo se proyecta este título, “Manuscritos…”, si bien el texto corresponde a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel]


En un estado verdaderamente racional, se podría responder: «No todas las personas deberían participar en la deliberación y decisión sobre asuntos políticos de interés general», porque los individuos participan en la deliberación y decisión sobre asuntos de interés general como «todos», es decir, dentro y como miembros de la sociedad. No todos individualmente, sino los individuos como todos”.

Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel. (1844)


y anticipa la resolución:


El joven Marx, el primer texto quitando su tesis doctoral organizado que escribió año 1843, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, despeja cualquier duda sobre si Marx se refiere a un control individual o comunal…”


lee:


Dice Marx:


el conjunto de individuos no debería participar individualmente en deliberar y decidir sobre los asuntos generales del Estado sino que debería participar en deliberar y decidir sobre los asuntos generales como el conjunto, es decir, dentro de la sociedad y como miembros de la sociedad, no el conjunto de manera individual sino los individuos como conjunto”. Rallo (21’32’’-21’51’’)


Es decir, para Marx la libertad es la libertad del conjunto de individuos, del colectivo. Por tanto el concepto de libertad de Marx es como os decía el concepto más opuesto al concepto liberal de libertad”. Rallo (21’54’’-22’14’’)


Nuevamente el profesor Rallo incurre en una estrategia de manipulación: como hemos destacado al principio de este artículo, la adecuada contextualización, delimitación y fijación de los textos resulta fundamental para una exégesis exitosa. Como su propio nombre indica la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, obra citada por el profesor Rallo, es un texto en el que Marx somete a crítica la obra de otro autor, Hegel, conocido por la opacidad de sus textos. En su Filosofía del Derecho, Hegel defiende el carácter racional del sistema de representación estamental frente a la caótica democracia universal. Contrariamente a lo que el profesor Rallo pretende hacer creer, Marx no pretende anular al individuo en el Estado sino corregir la redacción de Hegel para que sea coherente con el pensamiento político hegeliano9. Nuevamente, resulta imprescindible una lectura del texto completo y no un recorte para comprender el sentido del texto.


Y aprovecha el profesor Rallo para reforzar la extraña idea de comuna marxista depositaria de la soberanía y las libertades individuales:


El concepto de libertad de Marx es como os decía el concepto más opuesto al concepto liberal de libertad. El concepto libertad de libertad tiene dos notas características: es libertad individual, es la libertad de los individuos, y es libertad negativa, negativa en qué sentido: yo soy libre en la medida en que otras personas no pueden interferir activamente sobre mi vida. Por tanto la libertad es “no hagas algo sobre mí, respétame abstente de actuar sobre mí”. En cambio la libertad de Marx es libertad colectiva, libertad de la comuna, y además hay que aclarar que no lo he mencionado que es una comuna universal: el comunismo es un sistema con vocación de universalidad, toda la humanidad bajo la misma comuna, es un concepto de libertad colectivo y positivo: la comuna es libre en función de lo que puede hacer, cuando tiene control pleno sobre su entorno y sobre sí misma, es decir, sobre todas sus partes constituyentes”. Rallo (22’03’’-23’10’’)


¿Toda la humanidad bajo la misma comuna? ¿Toda? ¿La misma comuna? Nuevamente mediante la manipulación de un texto, el profesor Rallo nos presenta el comunismo marxista como una “comuna universal” sostenido sobre el “control pleno” de “todas sus partes constituyentes”, es decir de los individuos: un gulag, en definitiva… que no aparece en los textos de Marx.


A continuación el profesor Rallo presenta el pliego de cargos contra Marx como enemigo de todos y cada uno de los derechos y libertades imaginables:


Si Marx tenía un concepto de libertad que es esencialmente positivo y colectivo no os sorprenderá saber que Marx tenía la peor opinión posible sobre los derechos individuales”. Rallo (24’01’’-24’14’’).


Para fundamentar su opinión recurre a uno de los textos de juventud más controvertidos de Marx, editado en 1844: Sobre la Cuestión Judía. Como es sabido se trata de un artículo publicado en los Anales Franco-Alemanes (Deutsch-Französische Jahrbücher), en respuesta a dos obras de Bruno Bauer (La Cuestión Judía). La obra es lo suficientemente compleja como para requerir un tratamiento en su totalidad ya que se presta con facilidad a recortes descontextualizados. Como advierte la profesora Vegh Weis (2012), se trata de una obra en la que con la excusa de analizar la polémica sobre la emancipación judía, Marx entra de lleno en el debate sobre los derechos y libertades y establece la distinción entre emancipación política y emancipación humana. En esta obra, como indica Del Águila Marchena (2013), “Marx radicaliza a la vez que disiente del horizonte liberal de la ciudadanía al confrontar el sentido ideológico de las reivindicaciones igualitarias del liberalismo”. En Sobre la Cuestión Judía, Marx muestra escepticismo y decepción. Escepticismo ante la posibilidad de que las libertades burguesas (las libertades formales) puedan ser efectivamente disfrutadas por todos cuando no existe igualdad material y cuando son elementos de la propia burguesía (la judicatura, la policía, el gobierno…) los encargados de su administración. De ahí la distinción entre libertad formal y libertad material. Y la decepción deviene del hecho de que la Revolución Francesa, que tenía a mano conseguir una sociedad en la que se lograse la verdadera emancipación humana, se hubiese limitado a constituir una república burguesa. Como decíamos al principio, el tratamiento de las libertades en la obra de más ha generado una literatura desbordante, y más específicamente en relación con Sobre la Cuestión Judía, literatura a la que remitimos al lector para una mejor comprensión del tema.


Y cita los siguientes párrafos de Sobre la Cuestión Judía.


In the rights of man, he is far from being conceived as a species-being; on the contrary, species-life itself, society, appears as a framework external to the individuals, as a restriction of their original independence. The sole bond holding them together is”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol 3, 164


cuya traducción completa es:


En los derechos del hombre, este dista mucho de ser concebido como un ser genérico; por el contrario, la vida genérica misma, la sociedad, aparece como un marco externo a los individuos, como una restricción de su independencia original. El único vínculo que los mantiene unidos es la necesidad natural, la necesidad y el interés privado, la preservación de su propiedad y su egoísmo”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol 3, 164

Y lee:


[Para Marx los derechos individuales son incompatibles con la vida comunal] No tratan al hombre como un miembro de la especie humana sino al revés, la propia especie humana, la sociedad, es considerada como un marco externo a los individuos, una restricción a su independencia originaria”. Rallo (24’23’’-24’42’’).


mientras proyecta:


form the basis of civil society. It makes every man see in other men not the realisation of his own freedom, but the barrier to it.


Above all, we note the fact that the so-called rights of man, the droits de l'homme as distinct from the droits du citoyen, are nothing but the rights of a member of civil society, i. e., the rights of egoistic man, of man separated from other men and from the community”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843) Vol 3, 162-163


cuya traducción es:


forman la base de la sociedad civil. Hace que cada hombre vea en los demás no la realización de su propia libertad, sino la barrera que se opone a ella.


Sobre todo, observamos el hecho de que los llamados derechos del hombre, los derechos del hombre a diferencia de los derechos del ciudadano, no son más que los derechos de un miembro de la sociedad civil, es decir, de un miembro de la sociedad civil. e., los derechos del hombre egoísta, del hombre separado de los demás hombres y de la comunidad”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843) Vol 3, 62-163


Y lee:


Por eso cada ser humano cuando existen derechos individuales en lugar de considerar al resto como la realización de su libertad las ve como un obstáculo a la misma [no vemos a los demás como una oportunidad para vincularnos con ellos realizarnos mutuamente sino comunio una amenaza, por les ponemos límites, restricciones: podemos relacionarnos pero no te pases de aquí]. [Por tanto, dice Marx] los llamados derechos del hombre no son más que derechos de personas egoístas que se separan de otros hombres y de la comunidad”. Rallo (24’43’’-25’16’’).


Y dice el profesor Rallo:


Pero es que Marx también se opone, uno a uno, a todos los derechos fundamentales que los liberales consideramos centrales, nucleares, a la concepción de libertad. En primer lugar Marx rechaza el derecho a la libertad individual como un derecho individual y negativo frente a otras personas porque dice:” Rallo (25’35’’-25’54’’)


Proyecta para justificar su afirmación:


Liberty, therefore, is the right to do everything that harms no one else. The limits within which anyone can act without harming someone else are defined by law, just as the boundary between two fields is determined by a boundary post. It is a question of the liberty of man as an isolated monad, withdrawn into himself. Why”

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol.3, 162


cuya traducción es:


La libertad, por lo tanto, es el derecho a hacer todo lo que no perjudique a nadie. Los límites dentro de los cuales cada uno puede actuar sin perjudicar a otro están definidos por la ley, así como la frontera entre dos campos está determinada por un hito. Se trata de la libertad del hombre como una mónada aislada, retraída en sí misma”.


Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol.3, 162


e interpreta:


En primer lugar Marx rechaza el derecho a la libertad individual como un derecho individual y negativo frente a otras personas porque dice es la libertad de una mónada aislada retraída a su propio interior, es decir ese derecho del hombre a la libertad no se basa en la asociación del hombre con el hombre sino en la separación de cada hombre con respecto al resto en suma el derecho a la libertad es el derecho a separarse el derecho del individuo restringido a encerrarse en en sí mismo”. Rallo (25’ 47’’- 26’12’’)


y concluye el profesor Rallo es:


Ciertamente mi casa es mi castillo: en mi casa no entra nadie. Pues eso es lo que rechaza Marx: tú como ser, como miembro de la especie humana no tienes derecho a aislarte frente al grupo, tienes que someterte al grupo”. Rallo (26’17’’-26’32’’)


¿Someterse al grupo? Parece una broma de mal gusto pretender que Marx, cuyo ideal comunista se basa en la desaparición del Estado, pretenda el sometimiento del individuo a grupo alguno: ni tribu, ni comuna, ni Estado. Una pretensión absurda que choca con el sentido profundamente humanista que preside la obra de Marx, como ha demostrado Fromm (1961). Como dice Lambruschini (2014), “no hay nadie más interesado en defender la libertad negativa frente al poder estatal, que aquellos que buscan derribar el orden existente y organizar la sociedad sobre nuevas bases. Precisamente por su carácter revolucionario, la teoría de Marx implica una defensa a ultranza de la libertad de pensamiento, de la libertad de expresión y de la vida privada de las personas, frente a la vigilancia y la intervención del Estado”.


He aquí tres textos que el profesor Rallo ha omitido y que resultan esclarecedores en relación al citado “sometimiento”:


La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella”.

Marx, Glosas Marginales al Programa de Gotha (1875).


Pregunta 2 : ¿Cuál es el objetivo de los comunistas?

Respuesta : Organizar la sociedad de tal manera que cada miembro de ella pueda desarrollar y utilizar todas sus capacidades y poderes con completa libertad y sin infringir por ello las condiciones básicas de esta sociedad”.

Engels, Borrador de una Confesión de Fe Comunista (1847).


La libertad es a tal punto la esencia del hombre, que hasta sus adversarios la realizan cuando luchan contra su realidad; tratan de apropiarse como la joya más valiosa lo que rechazan como joya de la naturaleza humana”.

Marx, Los Debates de la VI Dieta Renana sobre la Libertad de Prensa (1842).


El profesor Rallo pasa a desgranar, uno por uno, los derechos y libertades por los que Marx presuntamente sentía aversión. Comienza con la propiedad privada proyectando:


The right of man to private property is, therefore, the right to enjoy one's property and to dispose of it at one's discretion (à son gre), without regard to other men, independently of society, the right of self-interest. This individual liberty and its application”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol.3, 163


El derecho del hombre a la propiedad privada es, por lo tanto, el derecho a disfrutar de su propiedad y a disponer de ella a su discreción (à son gré), sin consideración a los demás, con independencia de la sociedad, el derecho al interés propio. Esta libertad individual y su ejercicio constituyen la base de la sociedad civil”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol.3, 163


y qué decir de la propiedad privada. Para Marx:

la propiedad privada, el derecho de propiedad privada, no es más que la aplicación práctica del derecho a la libertad del hombre y por tanto el derecho de cada hombre a disfrutar de su propiedad y disponer de ella a su sola discreción sin tomar en consideración a otros hombres de manera independiente”. Rallo (26’32’’-26’49”)


El profesor Rallo podría haber tenido a bien incluir alguna referencia al Manifiesto Comunista que, por su claridad, es escasamente susceptible de malas interpretaciones y deja bien claro el proyecto comunista de Marx en relación con la propiedad privada:


Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía, de esta moderna institución de la propiedad privada burguesa, expresión última y la más acabada de ese régimen de producción y apropiación de lo producido que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros”.

Marx, El Manifiesto Comunista, (1848)


A continuación el profesor Rallo se refiere al derecho a la seguridad:


pero es que Marx no sólo rechaza el derecho a la libertad individual o el derecho a la propiedad privada, también rechaza el derecho a la seguridad, seguridad en un sentido amplio incluyendo la integridad física del individuo”. Rallo (26’58’’-27’09’’)


y para ello proyecta:


Security is the highest social concept of civil society, the concept of police, expressing the fact that the whole of society exists only in order to guarantee to each of its members the preservation of his person, his rights, and his property. It is in this sense that Hegel calls civil society "the state of need and reason"."


The concept of security does not raise civil society above its egoism. On the contrary, security is the insurance of its egoism”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol. 3, 163-164

cuya traducción es:


La seguridad es el concepto social supremo de la sociedad civil, el concepto de policía, que expresa que la sociedad en su conjunto existe únicamente para garantizar a cada uno de sus miembros la preservación de su persona, sus derechos y su propiedad. En este sentido, Hegel llama a la sociedad civil «el estado de necesidad y razón».


El concepto de seguridad no eleva a la sociedad civil por encima de su egoísmo. Al contrario, la seguridad es la protección del egoísmo”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol. 3, 163-164


Y lee:

el derecho a la seguridad es el supremo concepto social de la sociedad civil el concepto de la policía según el cual toda la sociedad existe solamente para garantizar a cada uno de sus miembros la conservación de su persona de sus derechos y de su propiedad. Pero ese derecho de seguridad no eleva a la sociedad civil por encima del egoísmo, la seguridad es por el contrario la garantía del egoísmo”. Rallo (27’03’’-27’33’’)


Finalmente critica el presunto desprecio de Marx hacia la igualdad ante la Ley:


y por último Marx también rechaza el derecho a la igualdad ante la ley, no ante cualquier tipo de igualdad claro, pero sí ante la igualdad ante la ley porque no es más que la igualdad de la libertad en el sentido ya descrito: cada hombre es considerado una monada autosuficiente en la misma medida. Marx rechaza por tanto el principio de igualdad jurídica de los seres humanos”. Rallo (27’45’’-27’58’’’)


mientras proyecta:


Égalité, used here in its non-political sense, is nothing but the equality of the liberté described above, namely: each man is to the same extent regarded as such a self-sufficient monad. The”

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol. 3, 163


La Igualdad, utilizada aquí en su sentido no político, no es otra cosa que la igualdad de la libertad descrita más arriba, es decir: cada hombre es considerado en la misma medida como una mónada autosuficiente”

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843), Vol. 3, 163


No es cierto que Marx tuviera la peor opinión posible sobre los derechos humanos y las libertades consagrados en las constituciones republicanas nacidas de la Revolución Francesa de 1789. Básicamente en Sobre la Cuestión Judía, Marx las considera insuficientes. Como dice Atienza Rodríguez (2008), “Marx consideraba la emancipación política como un resultado del proceso de formación del estado moderno (basado en la separación entre la sociedad civil y el estado político) y lo valoraba como un gran progreso histórico, pero insuficiente”. He aquí un extracto de la misma obra, extracto obviado por el profesor Rallo:


La emancipación política es, por supuesto, un gran paso adelante. Es cierto que no es la forma definitiva de la emancipación humana en general, pero sí lo es dentro del orden mundial existente. Huelga decir que aquí hablamos de una emancipación real y práctica”.

Marx, Sobre la Cuestión Judía (1843).


De hecho uno de sus más acérrimos detractores intelectuales, Karl Popper, se expresa en los siguientes términos:


Marx amaba la libertad, la libertad real (pero no, ciertamente la “libertad real” de Hegel). Popper (1945).


Insiste Popper, Marx critica la insuficiencia de las libertades burguesas:


Como consecuencia de todo ello, Marx se vió impulsado a sostener que los trabajadores no pueden esperar gran cosa de las mejoras logradas mediante el sistema jurídico, que, como todo el mundo sabe, garantiza a ricos y pobres por igual la libertad de dormir en los bancos de las plazas y que amenaza por igual con el consiguiente castigo si intentan vivir "sin recursos visibles". De esta manera, Marx llegó a lo que podría denominarse (en la jerga hegeliana) la distinción entre la libertad formal y material. La libertad formal o legal, si bien Marx no la subestima, resulta ser totalmente insuficiente para asegurarnos aquella libertad que representa, según él, la meta del desarrollo histórico de la humanidad. Lo que importa es la libertad real, es decir, la libertad económica o material. Y ésta sólo puede ser alcanzada mediante una emancipación equitativa del trabajo y, a su vez, esta emancipación exige "la reducción de la jornada de trabajo como requisito previo fundamental". Popper (1945)


La siguiente andanada la dirige el profesor Rallo contra el presunto anti-constitucionalismo de Marx:


y tampoco os sorprenderá que Marx se opusiera a las constituciones, a las constituciones obviamente liberales y más en particular a la carta de derechos individuales recogido en las constituciones porque para Marx la constitución sólo tiene que ser la autodeterminación del pueblo, la constitución no es un límite a la voluntad del pueblo la constitución simplemente tiene que reflejar en cada momento lo que el pueblo soberano, lo que el conjunto de la comuna quiere que se haga sin ningún tipo de restricción a la voluntad del pueblo porque el pueblo tiene un derecho incondicional a darse la constitución que sea un reflejo de la voluntad de ese pueblo”. Rallo (28’43’’-29’24’’)


mientras proyecta:


spheres. In democracy the constitution, the law, the state itself, insofar as it is a political constitution, is only the self-determination of the people, and a particular content of the people”.

Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843), Vol.3, 31


esferas. En la democracia, la constitución, la ley, el Estado mismo, en tanto que constitución política, es únicamente la autodeterminación del pueblo y un contenido particular del pueblo”.

Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843), vol. 3, 31


Posed correctly, the question is simply this: Has the people the right to give itself a new constitution? The answer must be an unqualified "Yes", because once it has ceased to be an actual expression of the will of the people the constitution has become a practical illusion”.

Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843), Vol. 3, 57


Planteada la pregunta certeramente, sólo puede formularse así: ¿tiene el pueblo derecho a darse una nueva constitución? Pregunta que debe contestarse incondicionalmente en sentido afirmativo, toda vez que la constitución, tan pronto como deja de ser la expresión real de la voluntad del pueblo, se convierte en una ilusión práctica”.

Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843), Vol. 3, 57


Como puede apreciarse, no existe conexión alguna entre el texto invocado por el profesor Rallo y la crítica al presunto anticonstitucionalismo de Marx. Marx no era ningún enemigo de las constituciones tal y como han destacado las investigaciones de Cerón Grajales (2014) y Sultany (2021), por ejemplo.puede Nuevamente se trata de una manipulación ya que el extracto puede inducir a confusión. En el texto recortado por el profesor Rallo, Marx está analizando las diferencias entre una constitución absolutista y una constitución democrática: ésta última es la autodeterminación del pueblo, pero Marx no indica que no contenga una relación de derechos y libertades. En esos textos Marx sostiene que las constituciones nacen de la autodeterminación de los pueblos, no que no haya límites a la voluntad del pueblo.

A pesar de que el profesor Rallo ofrece un par de textos en los que Marx y Engels hacen referencia expresa al régimen de libertades en una hipotética sociedad comunista, infiere, de la nada, que no es una pretensión honesta. Los textos ofrecidos son los siguientes:


each one of them. Thus the communist organisation of society will give its members the chance of an all-round exercise of abilities that have received all-round development. With this, the various classes”

Engels, Principios del Comunismo (1847), Vol. 6, 353


cada uno de ellos. De este modo, la organización comunista de la sociedad brindará a sus miembros la posibilidad de ejercer plenamente las capacidades que han recibido un desarrollo integral. Con esto, las distintas clases”

Engels, Principios del Comunismo (1847), Vol. 6, 353


capacities, formed. Free individuality, based on the universal development of the individuals and the subordination of their communal, social productivity, which is their social possession [Vermögen], is the third stage. The second stage creates the”

Marx, Grundrisse (1857-1858), Vol. 28, 95


capacidades, formadas. La individualidad libre, basada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad social comunitaria, que es su posesión social [Vermögen], es la tercera etapa. La segunda etapa crea la”

Marx, Grundrisse (1857-1858), vol.


y la interpretación del profesor Rallo es:


pero fijémonos que ésta es una individualidad que se puede desarrollar bajo el arbitrio de la comunidad es decir el ser humano podrá desarrollar sus habilidades y sus potencialidades en la medida en que la comuna así lo quiera y así lo disponga porque la comuna es la propietaria de todos los medios de producción y por tanto es la comuna la que decide que te damos a ti para darte a ti las oportunidades para un determinado desarrollo y no otro”. Rallo (31’42’’-31’58’’)


¿Dónde dicen Marx o Engels que la “comuna universal” arbitrará las sociedades en la futura sociedad comunista? Le preocupa al profesor Rallo, como a tantos otros intelectuales neoliberales, la viabilidad del ejercicio de las libertades cuando el individuo es desposeído de sus propiedades. ¿Y si no es desposeído? ¿Y si carece de ellas por ser “proletario”, y si carece de ellas por que el sistema le impide el acceso a ellas y le condena a la condición de asalariado sin patrimonio? La preocupación por la inviabilidad de disfrutar de libertades cuando la comuna te ha expropiado los medios de producción ¿no debería ser también preocupación cuando el sistema capitalista es el que te impide ser más que un asalariado, con un salario de subsistencia? ¿Pierden su libertad los burgueses expropiados por la comuna pero no los proletarios que en la sociedad capitalista carecen de propiedad?


¿Por qué el profesor Rallo al tratar las libertades en la obra de Marx no trae a colación la libertad de expresión, por cuyo ejercicio y defensa tanto sufrió este autor? Podría, por ejemplo, haber invocado este texto en el que el joven Marx critica la censura10:


La verdadera cura radical de la censura sería su supresión, pues se trata de una institución mala”.


Marx, Observaciones sobre la Reciente Instrucción Prusiana acerca de la Censura, (1842). Traducción de Wenceslao Roces para FCE.


En un momento dado el profesor de Rallo, que ya ha hecho caso omiso de su anuncio de “limitarse a leer textos de Marx” para aportarlos como evidencia de sus tendencias liberticidas, salta al terreno de lo anecdótico para apuntalar lo dicho hasta el momento. Qué duda cabe que el relato de anécdotas es una herramienta de gran utilidad para dinamizar trabajos de grupo, pero resultan problemáticas si se las quiere utilizar honestamente como evidencia en favor de esta o aquella hipótesis científica. Así, el profesor Rallo se confiesa:


si habéis participado alguna vez en algún debate, en alguna discusión con un comunista, preguntadle si en una sociedad comunista por ejemplo los liberales tendríamos derechos a montar medios de comunicación libertarios que hicieran apología del capitalismo y que criticaran abiertamente el comunismo y, si el comunista es sincero, como en alguna ocasión a mí me ha ocurrido, te dirá que no, que obviamente eso es atentar contra el modo de producción que te permite ser libre y que por tanto obviamente no se podrían transmitir este tipo de ideas”. Rallo (32’’41-33’20’’)


Salta a la vista que ese relato no reúne las condiciones mínimas para ser utilizado como soporte en una investigación científica (contextualización clara, relevancia teórica, narración documentada,, etc)11, y deviene en la típica “falacia del hombre de paja”: el profesor Rallo evoca un comunista ideal, no localizado ni en el espacio ni en el tiempo, representativo de todos los comunista y, por supuesto, del genuino pensamiento de Marx, y le hace decir lo que conviene a su discurso libertario.


Según el profesor Rallo, en el comunismo habrán desaparecido no sólo la libertad sino la vida privada: el individuo es un títere a merced de la voluntad de la comuna. Para apuntalar esa tesis el profesor Rallo utiliza un texto de Marx, datado en 1835. Es el célebre texto escolar en el que el joven Marx (17 años) realiza una disertación sobre la profesión a elegir. En dicho texto se pone de manifiesto la importancia que la solidaridad y el bien común tienen para el joven Marx. Obviamente por aquellas fechas el joven Marx ni era comunista ni tenía en mente un proyecto de sociedad. Pero el profesor Rallo utiliza el texto como si Marx estuviese escribiendo sobre las características de la “comuna universal” que tanto le obsesiona. Así proyecta:


If we have chosen the position in life in which we can most of all work for mankind, no burdens can bow us down, because they are sacrifices for the benefit of all; then we shall experience no petty, limited, selfish joy, but our happiness will belong to millions, our deeds will live on quietly but perpetually at work, and over our ashes will be shed the hot tears of noble people”.

Marx, Reflexiones de un joven sobre la elección de profesión, 1835, Vol. 1,

cuya traducción es:


Si hemos elegido la posición en la vida en la que más podemos trabajar por la humanidad, ninguna carga podrá doblegarnos, porque son sacrificios en beneficio de todos; entonces no experimentaremos ninguna alegría mezquina, limitada y egoísta, sino que nuestra felicidad pertenecerá a millones, nuestras acciones vivirán silenciosamente pero perpetuamente en acción, y sobre nuestras cenizas se derramarán las lágrimas calientes de gente noble.


Marx, Reflexiones de un joven sobre la elección de profesión, 1835, Vol. 1,


Y lee


si escogemos en nuestra vida de tal manera que podamos trabajar por el bien de la humanidad ninguna carga podrá doblegar nos porque nuestros sacrificios [¡sacrificios!] constituirán un provecho para la colectividad es verdad que nos experimentaremos satisfacción estrechas limitadas y egoístas pero nuestra felicidad pertenecerá a millones de personas nuestros actos permanecerán sosegada pero permanentemente vivos y sobre nuestras cenizas caerán las cálidas lágrimas de las personas nobles”. Rallo (36’40’’-37’09’’)


Nótese que el profesor Rallo enfatiza la palabra “sacrificios”.


Y lee:


y ya en un texto más maduro, Teorías sobre la Plusvalía, dice:

que el desarrollo de las capacidades de la especie humana coincide con el desarrollo del individuo [es decir que el individuo se tiene que ajustar al desarrollo de la especie humana]” Rallo (37’12-37’24’’)


mientras proyecta:


majority of human individuals and whole human classes, in the end it breaks through this contradiction and coincides with the development of the individual; the higher development of”

Marx, Teorías sobre la plusvalía (1863), Vol. 31, 348


mayoría de los individuos humanos y de clases humanas enteras, al final rompe esta contradicción y coincide con el desarrollo del individuo; el mayor desarrollo de”

Marx, Teorías sobre la plusvalía (1863), Vol. 31, 348


Y por eso dentro de la comuna, según el profesor Rallo:


cada ser humano alcanza su propia perfección trabajando por la perfección por el bien del resto de la humanidad”. Rallo (37’30’’-37’44)


correspondiente a la proyección de:


that one would have to destroy the other; on the contrary, man's nature is so constituted that he can attain his own perfection only by working for the perfection, for the good, of his fellow men”.

Marx, Reflexiones de un joven sobre la elección de profesión (1835), Vol. 1,


que uno tendría que destruir al otro; por el contrario, la naturaleza del hombre está constituida de tal manera que sólo puede alcanzar su propia perfección trabajando por la perfección, por el bien de sus semejantes”.

Marx, Reflexiones de un joven sobre la elección de profesión (1835), Vol. 1,


Uno de los usos más torticeros que realiza el profesor rallo es el referido a la posible disidencia del individuo frente a los deseos de la comuna. Al parecer los clásicos del marxismo ya tenían pensado qué hacer con los disidentes. No se trata de un texto de Marx sino de Engels pero vale la pena exponerlo para comprobar la distorsión introducida por el profesor Rallo:


¿Qué ocurre con la disidencia? bueno pues de nuevo uno de los primeros textos que escribió Engels, Centralización y Libertad12, creo que es muy explícito a este respecto incluso desgarrador”. Rallo (38’12-38’24’’)


Es decir, el profesor Rallo nos anuncia un texto en el que Engels nos va a explicar, de forma muy explícita, el tratamiento que la comuna da a la disidencia.


Se proyecta el siguiente texto:


the individual. History has eternally had and will always retain the right to dispose of the life, the happiness, the freedom of the individual, for it is the activity of mankind as a whole, it is the life of the species, and as such it is sovereign; no one can revolt against it, for it is absolute right. No one can complain against history, for whatever it allots one, one lives and shares in the development of mankind, which is more than any enjoyment”.

Engels, Centralización y libertad, Vol. 2, 356


el individuo. La historia ha tenido eternamente y siempre tendrá el derecho de disponer de la vida, de la felicidad, de la libertad del individuo, porque es la actividad de la humanidad en su conjunto, es la vida de la especie y como tal es soberana. Nadie puede rebelarse contra ello, porque es absolutamente correcto. Nadie puede quejarse de la historia, porque cuanto ella le concede, se vive y se comparte el desarrollo de la humanidad, que es más que cualquier disfrute”.


Engels, Centralización y libertad, Vol. 2, 356


De lo cual el profesor Rallo infiere que Marx y Engels están diciendo que:


la historia como representación o como exteriorización de esa humanidad que va construyendo su propia emancipación y que concluye en el comunismo en la comuna, por tanto la comuna universal del comunismo tiene derecho soberano a disponer de la vida la felicidad y la libertad del individuo”. Rallo (38’56’’-39’16’’)


Pero en realidad el texto de Engels no trata de ninguna comuna, ni siquiera de la hipotética sociedad comunista. Centralización y Libertad es un artículo de prensa en el que Engels analiza el gobierno de Guizot y el papel del centralismo francés, característico de la organización político - administrativa de ese país. Engels critica el centralismo como fenómeno contrario a la libertad e incluso a la igualdad en el desarrollo político y económico territorial de Francia. Dice Engels:


La centralización, en la forma extrema en que se manifiesta actualmente en Francia, es la extralimitación del Estado, la superación de su naturaleza esencial. El Estado está limitado, por una parte, por el individuo y, por otra, por la historia universal. Ambas son perjudicadas por la centralización”.

Engels, Centralización y libertad, (1842).


Y ya en un salto al vacío que probablemente no advierten los asistentes a la conferencia, el profesor Rallo utiliza un texto que no es de Marx ni de Engels sino de Georgy Lukács. En él el célebre intelectual húngaro, en medio de los debates de los años 20 sobre la revolución bolchevique y los movimientos revolucionarios europeos posteriores a la I Guerra Mundial, ofrece su interpretación sobre el modo en que deben organizarse los partidos comunistas para ser eficaces en su cometido revolucionario, texto en el que resalta el papel de la disciplina. Aquí es pertinente retomar la anotación que hicimos sobre un texto del profesor Martínez Marzoa (2018): a Marx como a Hegel o a Kant hay que concederle el beneficio de interpretarlo en sus textos originales no en los de terceros.


Pero el profesor Rallo opta por una tergiversación consistente en vincular la concepción del Partido Comunista de Luckás, Historia y Conciencia de Clase (1923), con la concepción del Partido Comunista de Marx expresado en El Manifiesto Comunista (1848).


Dice el profesor Rallo:


¿Existe alguna conexión entre esta concepción del partido como representante soberano de la voluntad colectiva, del partido comunista, como representante de la voluntad colectiva de la comuna y Marx? Es decir ¿en algún lugar Marx dijo “el partido representa a la voluntad del colectivo”? Pues sí, en la que probablemente sea su obra más famosa, El Manifiesto Comunista:


Lee el profesor Rallo este conocido párrafo del Manifiesto Comunista:


los comunistas [se refiere al partido comunista] no tienen intereses distintos a los del proletariado en su conjunto, los comunistas tan sólo se distinguen de otros partidos obreros en que a lo largo de las distintas etapas de lucha entre el proletariado y la burguesía los comunistas representan siempre y en todas partes los intereses del movimiento obrero en su conjunto”. Rallo (41’45’’-42’33’’)


en relación con el siguente texto:


The Communists do not form a separate party opposed to other working-class parties. They have no interests separate and apart from those of the proletariat as a whole. They do not set up any sectarian principles of their own, by which to shape and mould the proletarian movement”.


The Communists are distinguished from the other working-class parties by this only: 1. In the national struggles of the proletarians of the different countries, they point out and bring to the front the common interests of the entire proletariat, independently of all nationality. 2. In the various stages of development which the struggle of the working class against the bourgeoisie has to pass through, they always and everywhere represent the interests of the movement as a whole”.

Marx y Engels, El Manifiesto Comunista (1848), Vol 6, 497


Los comunistas no forman un partido separado que se oponga a otros partidos de la clase trabajadora. No tienen intereses separados de los del proletariado en su conjunto. No establecen ningún principio sectario propio mediante el cual moldear el movimiento proletario”.


Los comunistas se distinguen de los demás partidos obreros sólo por esto: 1. En las luchas nacionales de los proletarios de los diferentes países, señalan y ponen en primer plano los intereses comunes de todo el proletariado, independientemente de toda nacionalidad. 2. En las distintas etapas de desarrollo por las que debe pasar la lucha de la clase obrera contra la burguesía, ellos siempre y en todas partes representan los intereses del movimiento en su conjunto”.


Marx y Engels, El Manifiesto Comunista (1848), Vol 6, 497


Y el profesor Rallo interpreta:


por tanto si el partido comunista es la representación de los intereses del proletariado, y en el comunismo se han abolido las clases porque el proletariado se ha convertido en la clase única y dominante y por tanto ya se han abolido las diferencias de clase, el partido comunista será el que interprete cuál es la voluntad colectiva de la comuna y por tanto quien sea soberano para dentro de la comuna universal marcar los límites efectivos a la autonomía de los individuos para poder desarrollarse no en contradicción sino en confluencia con el desarrollo de la comuna. Con esto qué quiero mostrar, pues quiero mostrar que aunque quizás sea posible un marxismo que no degenere en algo parecido al leninismo o al estalinismo yo tengo dudas a tenor de todo lo que os he leído pero, por no cerrar totalmente la puerta, desde luego existe perfectamente la posibilidad de construir una línea de continuidad entre el pensamiento marxista y los horrores del comunismo tal cual se reprodujeron en nuestras sociedades”. Rallo (42’34’’-43’41’’)



Pero ese no es el sentido del párrafo, ni del conjunto del Manifiesto Comunista que, por cierto, es bastante diáfano. Lo que en él se indica es que los comunistas no enfocan la lucha política desde el punto de vista de gremios de trabajadores con intereses particulares, sectoriales, sino que atienden a la generalidad del proletariado. Pero en ningún caso aspiran al monopolio de la representación política del proletariado. Además, a diferencia de otros partidos obreros, tienen vocación internacionalista: no distinguen a los proletarios según su nacionalidad, todos caben en la lucha política comunista independientemente de su procedencia.



Conclusiones



Las redes sociales se han convertido en un vehículo privilegiado para la difusión masiva del conocimiento científico, pero también de narraciones sesgadas con ánimo propagandístico, disfrazadas de discurso científico.


Hemos analizado un caso práctico (“El Concepto de Libertad en Marx”, del profesor Rallo) relevante por varios motivos. En primer lugar por el objeto del discurso, esto es, la polémica sobre el tratamiento de las Libertades en la obra de Marx. Segundo por la relevancia del autor en las redes sociales el ámbito neoliberal: el profesor Rallo viene desarrollando una destacada labor de propaganda de las ideas libertarias con un gran impacto: las estadísticas de la difusión de la conferencia que hemos analizado así lo atestiguan.


Pero hemos podido comprobar que el profesor Rallo ha invertido el procedimiento legítimo de exégesis: en vez de tratar de construir un discurso a partir de los textos de Marx, ha utilizado los textos de Marx para barnizar un discurso preconcebido y que no tiene nada de nuevo: Marx como enemigo de las libertades.


Este estudio de caso nos ha permitido identificar de modo práctico la forma de proceder del profesor Rallo: extrae textos y los interpreta sin tener en cuenta el sentido general del texto del que proceden o bien, directamente, manipula el sentido de las palabras utilizadas en los texto que ha seleccionado.

Tabla 1

BIBLIOGRAFÍA CITADA EN LA CONFERENCIA DE JUAN RAMÓN RALLO

Autor

Texto fuente

Año

Marx

Reflexiones de un Joven sobre la Elección de Profesión

1835

Engels

Centralización y Libertad

1842

Marx

Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel

1843

Marx

Sobre la Cuestión Judía

1843

Marx

Manuscritos Económicos y Filosóficos

1844

Marx

Notas marginales críticas a un artículo de "El Rey de Prusia" sobre las reformas sociales

1844

Marx

Notas sobre James Mill

1844

Marx y Engels

La Ideología Alemana

1845

Engels

Borrador de una Confesión de Fe Comunista

1847

Marx

Miseria de la Filosofía

1847

Engels

Principios de Comunismo

1847

Marx y Engels

Manifiesto del Partido Comunista

1848

Marx

Grundisse

1857

Marx

Teorías sobre la Plusvalía

1863

Engels

Anti-Dühring

1878

Engels

Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico

1880

Marx

El Capital (III)

1894

Lukács

Historia y Conciencia de Clase

1923

Fuente: elaboración propia a partir del vídeo de la conferencia “El concepto de Libertad en Marx”, https://youtu.be/l6xNY2tWwLg?si=W9ByT4gTpYSPGcBw


Bibliografía


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2 En el momento de redactar este artículo el vídeo del profesor Rallo acumula 52.645 visualizaciones.

3 Para facilitar su localización, al final de cada párrafo indicamos el intervalo temporal (minutaje) en el que se produce la intervención del profesor Rallo en el vídeo ubicado en la dirección URL mencionada en la nota 1. Hemos realizado las transcripciones de su discurso tratando de ser lo más fieles posibles a la literalidad de su dicción. Un problema que creemos haber salvado con honestidad y eficacia es el de la correcta puntuación ortográfica. No es un asunto menor: una puntuación incorrecta puede cambiar radicalmente el significado de los enunciados.

4 Las “implicaciones prácticas” del concepto de “libertad de los liberales” merecen un tratamiento aparte que excede las pretensiones de este artículo.

5 Recordemos la Tesis Decimoprimera sobre Feuerbach.

6 A lo largo del artículo ofrecemos los textos que el profesor Rallo proyecta en su vídeo. Son capturas directas de pantalla sin modificación por nuestra parte. Como el profesor Rallo utiliza fotos de textos en vez de transcripciones, en algunos párrafos aparecen trozos de párrafos anteriores o del siguiente al que el profesor realmente utiliza en su conferencia.

7 En general, hemos utilizado las traducciones ofrecidas en la web marxists.org dado que son públicas.



8 Entre corchetes los comentarios del profesor Rallo al párrafo que está leyendo. La cursiva es nuestra.

9 De hecho aquí vemos un ejemplo del estilo literario de Marx, lo que Silva (1971) ha denominado estilo dialéctico, la utilización de dos términos opuestos en correlación antagónica.

10 Un análisis muy actualizado sobre la libertad de prensa en la obra de Marx véase Domínguez Di Vicenzo (2023).

11 Véase por ejemplo Van Manen (2003).

12 Rheinische Zeitung, septiembre, 1842.