miércoles, 27 de enero de 2016

Un año con Tsipras

Este 25 de enero se cumple el primer aniversario de la histórica victoria de Syriza, la amplia coalición de la izquierda griega, en las elecciones generales. Al día siguiente, el candidato de la coalición (Alexis Tsipras) juraba el cargo de Primer Ministro y formaba un gabinete progresista en el que daba entrada al carismático y prestigioso economista Yanis Varufakis.

La victoria de Syriza, ampliamente celebrada en Europa por organizaciones políticas, sindicales y sociales pertenecientes al ámbito de la izquierda transformadora” (entendida ésta como la izquierda no socialdemócrata o no incrustada en el establishment capitalista), devino pronto en una rocambolesca historia de desencuentros y decisiones absurdas, en la fractura interna de la coalición y en el abandono de los fundamentos programáticos con los que la coalición había ganado el apoyo de los electores (el conocido como “Programa de Salónica”).



Recordemos que el “Programa Salónica” propugnaba “cancelar la mayor parte del valor nominal de la deuda pública para que sea sostenible en el contexto de una «Conferencia europea de la deuda»… Incluir una «cláusula de crecimiento» en el pago de la parte restante de la deuda, de modo que sea financiada en base al crecimiento y no el presupuesto. Incluir un período significativo de gracia («moratoria») en el servicio de la deuda para dedicar fondos al crecimiento. Excluir la inversión pública de las restricciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Un «New Deal europeo» de inversión pública financiada por el Banco Europeo de Inversiones. Flexibilización cuantitativa del Banco Central Europeo con compra directa de bonos soberanos”. En definitiva, se trataba de un programa progresista y bastante innovador visto con amplias simpatías por la izquierda europea.

Tras un primer momento de valiente y legítima confrontación en la que el gobierno de Tsipras esgrimió el “Programa de Salónica” frente a las exigencias neoliberales de la Comisión Europea (Varufakis llegó incluso a negar capacidad de interlocución a la “troika”); el gobierno de Syriza se embarcó en una estrategia absurda. Incomprensiblemente convocó para 5 de julio de 2015 un referéndum pidiendo el “No” a las políticas de austeridad negociadas entre la “troika” y el anterior gobierno. ¿Qué necesidad había de celebrar un referéndum anti – austeridad cuando Syriza ya había recibido un mandato claro en las urnas para poner fin a tales políticas? ¿Quizá cargarse de razones para endurecer su posición negociadora frente a la “troika”?. Puede ser. El caso es que el gobierno de Syriza ganó el referéndum y, paradójicamente, Tsipras optó por expulsar al carismático Varufakis del Gobierno griego el 6 de julio y lo sustituyó por el economista Euclides Tsakalotos, u intelectual de aureola radical que, una vez nombrado ministro, incomprensiblemente se encargaría de sepultar el “Programa de Salónica” y negociar con la (innombrable) “troika” un “Memorándum de Entendimiento” (MoU) el 19 de agosto de ese mismo año. Recordemos que el MoU no es más que la prórroga del plan de rescate basado en políticas de austeridad firmado por el líder del PASOK en 2012.

En resumidas cuentas, la esperanzadora victoria de Syriza se transformó en uno de los mayores fiascos de la izquierda europea, proyectando un halo de frustración que todavía pervive entre quienes se atreven a enarbolar la bandera de la “izquierda transformadora”.

Hay una enseñanza adicional. La experiencia de Syriza ha demostrado que el euro es mucho más que una moneda: es una herramienta de control político y financiero. Y ha quedado demostrado que es una irresponsabilidad acceder al gobierno sin haber resuelto con seriedad la posición del partido aspirante al poder frente a esa moneda única. Euro y austeridad van de la mano: no es posible poner fin a las políticas de austeridad sin abandonar el euro. Y no sólo porque quienes gobiernan el euro (BCE) pueden imponer una crisis de liquidez (un “corralito”, como de hecho sucedió) a los gobiernos díscolos que pretenden apartarse de la austeridad neoliberal, doblegando con ello a una opinión pública con débil formación política y democrática. Es que, incluso en el mejor de los casos y con buena voluntad, no se puede implementar una política fiscal expansiva cuando se carece de autonomía en el ámbito de la política monetaria para financiar esa expansión. Syriza llegó al poder sin haber resuelto ese dilema y pagó las consecuencias, del mismo modo que en cualquier otro país, también España, le puede suceder a cualquier fuerza progresista: sin autonomía monetaria un gobierno es poco más que un mero gestor de políticas de austeridad, condenado a recortar gasto público.

¿Qué ha dado de sí este año de postración ante la “troika”?

Como cabía esperar el recetario neoliberal asumido por Tsipras en el “MoU” (recordemos que no es más que la continuación del “Programa de Ajuste Económico” pactado por Papandreu en 2012), sólo ha servido para elevar aún más el insoportable nivel de endeudamiento del país (debido a los estratosféricos préstamos que se solicitaron para recatar a la banca griega); y lejos de lograr mejoras macroeconómicas (crecimiento del PIB, reducción del desempleo) todo ha dido a peor, tal y como se muestra en los datos del Cuadro 1.

En 2015, el primer año de Tsipras, el PIB heleno decreció un -1,4%, para 2016 se espera una contracción similar (-1,3%) y, si el escenario internacional no continúa deteriorándose, por fin en 2017 el PIB registraría crecimiento positivo. Todo puede ir aún a peor si la crisis de las finanzas chinas se traduce en una recesión global. Correlativamente el nivel de desempleo se ha estancado en niveles indecentemente elevados y se espera que continúe por encima del 24% de la población activa incluso en 2017. Otro tanto ha sucedido con el nivel de pobreza: con la gestión de Tsipras el 36% de los griegos están amenazados por la pobreza, el mismo registro que con gobiernos de derechas y socialdemócratas que le precedieron.

Como hemos indicado el yugo de la deuda (ya sea medido en proporción al PIB o en términos nominales) ha crecido de forma importante durante el primer año de mandato de Tsipras: concretamente en 20.200 millones de euros adicionales, equivalentes al 16,2% del PIB. Y de hecho, en términos nominales se espera que la deuda pública siga creciendo en 2016 y 2017: 6.000 y 4.600 millones de euros respectivamente. No ha habido ni auditoría de deuda ni gaitas. Y por supuesto queda pendiente el examen de los sospechosos procesos de privatización de empresas públicas (el “Programa de Salónica” prometía anularlos) que en numerosos casos han beneficiado a empresas alemanas.

En definitiva un balance decepcionante para el primer año de gobierno de Syriza y malas expectativas para los venideros. Quien se aferra al euro se aferra a toda la carga ideológica que conlleva, particularmente en materia de política económica.


Previsiones económicas de Grecia

2014
2015
2016
2017
PIB
0,7%
-1,4%
-1,3%
2,7%
Paro
26,5%
25,7%
25,8%
24,4%
Déficit
-3,6%
-4,6%
-3,6%
-2,2%
Deuda (% del PIB)
178,6%
194,8%
199,7%
195,6%
Deuda (miles de millones)
317,1
337,3
343,3
347,9
Fuente: Ameco Database (Comisión Europea)


lunes, 18 de enero de 2016

La morosidad crediticia se resiste a bajar en España.



La morosidad crediticia se resiste a bajar: según datos del Banco de España, después de haber tocado techo en el 13%, ahora se mueve en la horquilla del 10%-11%. Concretamente en noviembre fue del 10,3%: un dato de morosidad excesivamente elevado y que anticipa que ni la recuperación económica cacareada por Rajoy va a ser duradera, ni va a servir para aliviar la capacidad de las familias para hacer frente a sus deudas. Así no hay recuperación económica. Recordemos que durante el "boom inmobiliario" la morosidad era del 0,5% de media. En estas condiciones sin banca pública no despegará el crédito.


domingo, 27 de diciembre de 2015

"Plan E: la estrategia keynesiana frente a la crisis en España"



La "Revista de Economía Crítica" ha tenido la cortesía de incluir mi artículo "Plan E: la estrategia keynesiana frente a la crisis en España" en su último número (ver aquí). Pese a la extendida creencia popular en sentido contrario, el Plan - E tuvo un impacto muy escaso en el déficit y el endeudamiento públicos. Víctima de la doctrina neoliberal imperante, el Plan E fue breve y de poca intensidad, de modo que no pudo cumplir el papel dinamizador de la economía que hubiese sido deseable.

Durante los años 2008 y 2009 el Gobierno de España implementó un conjunto de estímulos fiscales conocidos como "Plan E" para hacer frente a la mayor crisis económica de las últimas décadas. El tamaño del plan fue muy limitado ya que su importe, difícil de precisar, estuvo entre el 1,43% y el 3,1% del PIB. El "Plan E" no logró tener la incidencia esperada: sólo se generaron empleos equivalentes al 2,9% de la población activa y no evitó que el gap de renta pasase del +1,3% de 2008 a -7,5% entre 2008 y 2013. En cuanto a su impacto en el déficit y el endeudamiento público, sólo entre un 7% y un 15% del déficit público registrado en 2008 y 2009 puede atribuirse al "Plan E", y como mucho un 11,8% del incremento de la deuda pública registrado en esos años.





viernes, 20 de noviembre de 2015

“Asociación público – privada: el caso de la Desaladora de Escombreras”

Resumen: en este trabajo examinamos la experiencia de la planta desalinizadora de Escombreras (Murcia), construida y operada bajo la fórmula de colaboración público – privada con la participación del gobierno de la Región de Murcia. La planta inició su actividad en 2009 y aunque inicialmente estaba prevista la autofinanciación del proyecto, sin impacto presupuestario, en 2011 se iniciaron los trámites para su rescate debido a la acumulación de pérdidas y deudas, que pueden ascender a 600 millones de euros. La infrautilización del capital instalado, los conflictos políticos y el erróneo diseño del contrato de financiación lastraron el proyecto desde el principio.

Artículo disponible aquí

sábado, 14 de noviembre de 2015

EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA TASA DE COBERTURA DE LOS DESEMPLEADOS EN ESPAÑA


Los días 21, 22 y 23 de octubre se celebró en Madrid el Ii Congreso "Trabajo, Ecoomía y Sociedad", organizado por la Fundación 1º de Mayo, vinculada al sindicato CCOO. Aquí os dejo el texto de la ponencia que tuve ocasión de presentar y que lleva por título  "EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA TASA DE COBERTURA DE LOS DESEMPLEADOS EN ESPAÑA".




RESUMEN: La extraordinaria duración e intensidad de la crisis económica ha dado lugar a tasas de desempleo históricamente altas y a niveles de protección social dramáticamente reducidos. El nivel de protección de los desempleados depende de dos variables: la “tasa de cobertura” y el importe medio de las prestaciones obtenidas. Tanto la tasa de cobertura de los desempleados como el importe medio que estos perciben del SEPE, se han ido reduciendo conforme se alargaba la duración de la actual crisis, que data de 2007 (año de la implosión de las “hipotecas subprime”). En esta comunicación ofrecemos una cálculo alternativo a la “tasa de cobertura” oficial del SEPE, ya que entendemos que aquella está sobreestimada y ofrece una idea maquillada e idílica del verdadero nivel de protección social. También ofrecemos una estimación del importe medio de las prestaciones que están percibiendo los desempleados, tanto en términos nominales (euros/mes) como en términos reales (descontando el efecto de la inflación). Según nuestros cálculos la tasa de cobertura se sitúa en un 42% frente al 58´5% declarado por el SEPE en julio de 2015. Según nuestros cálculos los desempleados perciben actualmente un ingreso medio nominal de 744 € mensuales (equivalente a 601€ a precios constantes de 2005), lo cual supone en términos reales la prestación de menor cuantía desde 1996.

jueves, 22 de octubre de 2015

La Presión Fiscal en España

La revista "Estadística Española", editada por el INE, ha tenido la cortesía de incluir mi artículo "La presión fiscal en España 1983-2008" en su número 187. En este artículo analizamos la evolución de la presión fiscal en España en el periodo 1983 – 2008. Las sucesivas reformas fiscales habidas en España, la propia evolución del ciclo económico, así como el elevado y cambiante nivel de economía sumergida introducen importantes sesgos en las estimaciones oficiales. Por ello hemos tratado de revelar las debilidades de tales estimaciones así como aportar nuestro propio cálculo. Nuestros hallazgos apuntan a una creciente brecha entre los datos oficiales y la presión fiscal efectivamente soportada por los ciudadanos. Actualmente la presión fiscal real se sitúa entre 6 y 7 puntos por debajo de los niveles que indica la OCDE. La presión fiscal efectiva es pro – cíclica, e incrementos en el tipo mínimo del IRPF y de las cotizaciones sociales elevan la presión fiscal. Incrementos en el tipo máximo del IRPF y el IVA la reducen.


sábado, 17 de octubre de 2015

Aumenta la pobreza en España

Días atrás el arzobispo de Valencia, monseñor Cañizares, realizó unas polémicas declaraciones en las que afirmaba que él no veía "ni más pobres por la calle ni más gente pobre viviendo debajo de un puente". Quizá no ha mirado en el lugar adecuado porque, según los datos de Eurostat (la agencia oficial de estadística europea), el porcentaje de población en riesgo de incurrir en pobreza y marginalidad ha aumentado significativamente en España desde que en 2008 se iniciara la crisis. Si en 2008 esa situación afectaba al 24´5% de la población, actualmente afecta al 29´2%, cinco puntos por encima de la media europea. Sí, hay más pobres.

sábado, 3 de octubre de 2015

El agua en Murcia un 70% más cara que en el conjunto de España.

Los datos publicados por el INE demuestran que el agua potable en la Región de Murcia es la más cara de España: 1´86 frente a 1´09 € el m3, es decir, un 70% más caro. La "pertinaz sequía" es una excusa: el precio del agua potable la fijan los ayuntamientos arbitrariamente, y lo fijan bien alto para beneficiar a las empresas concesionarias, casi todas ellas vinculadas a la misma multinacional. Supongo que, en justa reciprocidad, estas empresas también son "generosas" con los alcaldes y concejales que aprueban tales tarifas a costa del bolsillo de los ciudadanos. P.D: cuando vayas a lavarte las manos recuerda: lo que tienes delante no es un grifo... es un sacacorchos que perfora tu bolsillo...

jueves, 1 de octubre de 2015

Se contrae el crédito en España

Según datos publicados hoy por el Banco de España, el crédito a familias y empresas se contrajo en agosto un -2´7%. Son ya 54 meses consecutivos así. Sin crédito no hay recuperación económica. Hace falta banca pública (¿o ya nadie defiende esa propuesta?).

viernes, 25 de septiembre de 2015

Discapacidad y discriminación salarial en España

Las personas con discapacidad cobran, de media, un 16´1% menos que las personas sin discapacidad. Esa intolerable discriminación se ha ido acrecentando a lo largo de la crisis, como se indica en el gráfico.

martes, 22 de septiembre de 2015

Personas sin hogar en España: hace falta más atención pública.

La reciente "Encuesta sobre Centros de Atención a Personas sin Hogar" revela un importante desequilibrio: la presencia pública en el mapa de centros es casi nula, sobre todo en la Región de Murcia. En el conjunto de España sólo el 30% de estos centros es de titularidad pública: ya es poco. Pero en Murcia es peor: sólo el 11% lo son. Este fenómeno es un residuo (poco deseable) de una época en la que el Estado desatendía a estas personas, dejando en manos de la Iglesia su atención. En un Estado laico no se justifican estos datos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Sorpresas contables en España.



El INE acaba de publica su "revisión" de la Contabilidad Nacional 2011 - 2014. Y la sorpresa es desagradable. Sabíamos que fueron años de crisis en los que el PIB se contrajo; ahora sabemos que en 2011, 2012 y 2013 el PIB se contrajo MÁS de lo que pensábamos: cuatro décimas en 2011, otras 5 décimas en 2012 y otro tanto en 2013. Conclusión: estamos peor de lo que pensábamos. Una advertencia: quienes creen, como Rajoy, que la recuperación económica trota cual caballo desbocado...que vayan cambiando de calculadora...hay crisis para rato...


jueves, 10 de septiembre de 2015

Gastronomía en Gran Bretaña

"Uno de los síntomas de la decadencia cultural de Gran Bretaña es la indiferencia por el arte de cocinar". T S ELIOT. ("Notas para la definición de la cultura", 1948).

La detestable y omnipresente mediocridad.

"Todos nos hemos encontrado con individuos ocupando puestos para los que no los califican ni su carácter ni su capacidad intelectual, que deben su situación a una educación meramente nominal, a su nacimiento o a sus parientes. No hay hombre honesto al que no irrite semejante espectáculo".
T S ELIOT. ("Notas para la definición de la cultura", 1948).


viernes, 4 de septiembre de 2015

Aumentan los desahucios en Murcia, bajan en España.

La crisis económica no sólo no ha acabado sino que en Murcia tiene una mayor intensidad. Acaba de publicarse el dato de ejecuciones hipotecarias de viviendas del 2º trimestre del año: 1.060 viviendas frente a las 963 del mismo periodo del año anterior. Esto supone un incremento del 10´1%, mientras que en el conjunto del país se ha reducido en un -10´5%. Murcia no levanta cabeza.

Aceite de oliva en España: sólo apto para ricos.

El precio del aceite de oliva en origen se ha incrementado un 54% en los últimos 12 meses: de 2´56 a 3´95 €/Kg. Fabricantes y distribuidores están trasladando la subida de precios a los consumidores. Ante ese encarecimiento las familias, muy empobrecidas por la crisis, tienen que restringir su compra: según los últimos datos el consumo de aceite de oliva cayó un 12% en mayo. La causa del encarecimiento parece estar en la mala cosecha así que los trabajadores del campo tampoco van a beneficiarse de esos precios mayores: a menor cosecha se necesitan menos jornaleros. Como siempre, ganan los terratenientes.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Hiperinflación en Venezuela



La crítica situación de la economía venezolana vuelve a ser noticia en los medios de comunicación españoles estos días: el año 2014 cerró con una inflación del 68´5% y se especula con la posibilidad de que actualmente esté por encima del 200% anual.



En este escenario dos acontecimientos han suscitado interés y controversia: en primer lugar la desestimación por parte del Tribunal Supremo del “recurso de abstención” interpuesto por la ONG “Transparencia Internacional” para forzar la publicación de los datos oficiales de inflación y otros indicadores económicos, publicación que el Banco Central de Venezuela (BCdV) viene desatendiendo durante todo 2015 pese a ser el órgano competente para ello. En segundo lugar, la iniciativa del presidente Nicolás Maduro decretando el “estado de excepción” en diversos municipios limítrofes con la vecina Colombia para poner coto al contrabando y a la inmigración ilegal.



El denominador común de ambas medidas es la agudización de la crisis económica del país a causa del derrumbe de los precios del petróleo que arrastra una caída de un 61% desde junio del año pasado[1]. Como ya indicamos en otra ocasión[2], la merma de ingresos presupuestarios a causa de la contracción de las exportaciones petroleras agudizaría los desequilibrios de la economía venezolana abocándola a un programa de ajuste, so pena de perder el control sobre la inflación.






En medios oficialistas se sostiene que la elevada inflación está causada por la “guerra económica” a la que está sometido el país: los grandes empresarios quieren provocar la caída del gobierno creando escasez mediante la acaparación de divisas y bienes de consumo, de modo que el malestar ciudadano se traduzca en una derrota electoral de Maduro y sus aliados o en intentonas golpistas que depongan al presidente constitucional. A ello hay que sumar la fuga de capitales que ciertos empresarios promueven por mero afán de lucro y elusión fiscal.



Siendo cierta la actitud hostil de una parte significativa del empresariado, sería un error hacer caso omiso de los desequilibrios que lastran la economía venezolana desde hace décadas. Esos desequilibrios son terreno abonado para quienes con intenciones políticas o crematísticas, generan escasez de bienes y divisas.



Pese a los evidentes logros de la revolución bolivariana (reducción de la pobreza y el desempleo, extensión de la enseñanza y la salud públicas…), hay que reconocer que aun antes del derrumbe del precio del petróleo existía una serie de desequilibrios que no se corrigió a tiempo. Unos de largo alcance, como es el caso de la industrialización pendiente y diversificación de la estructura productiva del país; otros más perentorios, como es la elevada inflación crónica presente en el país incluso en los años de mayor renta petrolera[3].



Ciertamente los adversarios del chavismo aprovechan esos desequilibrios para medrar política y económicamente; y probablemente sea oportuno calificar de “guerra económica” a esa estrategia. Pero lo que no es razonable es tratar de superar la situación sin estabilizar la economía con los instrumentos de política económica que el Estado tiene a su alcance.



En ese sentido reconocer los desequilibrios y ofrecer información veraz y pertinente a la ciudadanía hará más eficaz la acción de gobierno. Históricamente se ha demostrado que la ocultación y la distorsión de información estadística es contraproducente: en Grecia, sin ir más lejos, aún están pagando y muy caro la falsificación de la contabilidad nacional llevada a cabo en la década del 2000 para facilitar el ingreso en la “zona euro”.



Ocultar información estadística lejos de abatir la inflación da alas a la especulación: los ciudadanos creerán que la evolución de los precios es peor de lo que se afirma en medios oficiales, se recurrirá a fuentes de información alternativas que pueden ofrecer datos sesgados e incurrirán en prácticas indeseables de acaparación de bienes y divisas para protegerse de un incierto escenario futuro. Son las denominadas “expectativas autocumplidas” y no conviene alimentarlas: al creer que la inflación se está acelerando…acabará acelerándose.  



Si bien es cierto que los mecanismos administrativos  y policiales (controles de precios, racionamientos, persecución de actividades ilícitas,…) son necesarios, éstos tienen una eficacia limitada y no es lógico que la lucha contra la inflación descanse exclusivamente en ellos. El Estado no dispone (ni en Venezuela ni en España…) de información completa sobre transacciones económicas, bien porque las estadísticas son costosas y deficientes, bien porque (lógicamente) los delincuentes se esfuerzan por evitar que el alcance de sus actividades sea conocido por el Estado. Si a esto unimos la existencia de cierto grado de corrupción entre los funcionarios públicos (corrupción a la que ningún país es ajeno) se comprenderá la dificultad de los poderes públicos para manejar un sistema plenamente eficaz de controles administrativos.



Dicho esto, lo que más extraña al observador especializado es la ausencia de un plan concreto, bien definido, acotado en el tiempo, para poner fin a la hiperinflación y estabilizar la economía en un plazo de tiempo razonable. Es cierto que en estos años se han tomado numerosas medidas para hacer frente al problema (control de cambios, reconversión monetaria, creación del SICAD y del SIMADI, la Ley de Precios Justos…), pero adolecen de la integralidad que cabe esperar de un plan de este tipo.



Venezuela necesita un plan de estabilización antes de que la hiperinflación siga socavando el bienestar de los ciudadanos y, por ende, el apoyo de estos a la revolución bolivariana.



Ciertamente los planes de estabilización tienen muy mala fama entre políticos y sindicalistas de izquierda porque históricamente han reducido la inflación con un elevado coste social (desempleo, extensión de la pobreza, pérdida de derechos sociales) y también en términos de derechos humanos: golpismo, detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos…. son ingredientes que tradicionalmente han acompañado al menú estabilizador. Venezuela ya experimento esa tragedia en el “sacudón” de 1989.



Pero existen alternativas: tradicionalmente los planes de estabilización han sido diseñados por especialistas de del FMI, Universidades norteamericanas y bancos de inversión firmemente vinculados a los intereses del capital financiero. Han sido planes basados en la tríada “privatización – desregulación – desprotección social” de Milton Friedman y sus acólitos. A estas alturas es de común conocimiento que en el caso venezolano es la especulación y la fuga de capitales lo que alimenta la escalada de precios…no el excesivo consumo de pan o arroz; ni los salarios reales ni el incipiente Estado de Bienestar venezolano son causa de la escalada inflacionaria.



Por ello, es necesario complementar tanto por la vía de la política monetaria como por la vía de la política tributaria, las medidas administrativas y policiales mediante el endurecimiento de las condiciones de acceso de los especuladores a los recursos financieros que emplean en especular contra el bolívar,



La política monetaria ha de jugar un papel clave si se quiere atajar la hiperinflación. La laxitud de la política monetaria es uno de los desequilibrios básicos a los que aún no se ha hecho frente de forma decidida. La oferta monetaria (M2) crece por encima del 60% interanual desde comienzos de año (ha llegado al 83´8% en junio) y los tipos de interés reales son negativos. Se trata de un escenario insostenible: con unas reservas de menos de 17.000 millones de dólares en manos del BCdV, al tipo de cambio actual (6´3 Bf/$) hay 25 veces más dinero en circulación del que puede respaldarse con dólares. Es cierto que desde 2004 ha habido cuatro devaluaciones que no han supuesto la solución definitiva al problema inflacionario, pero el tipo actual ha de ser corregido (si bien su valor actual está más próximo al de equilibrio que el que se maneja en el mercado negro).



Endurecer la política monetaria no es monetarismo: los monetaristas sólo creen que la estabilización monetaria como condición previa para que el libre funcionamiento del mercado, sin regulaciones, sin protección a los trabajadores, sin empresas públicas y sin intervención estatal que asigne los recursos disponibles. Pero en los países en vías de desarrollo eso sólo ha servido para perpetuar monocultivos y dependencia. El endurecimiento de la política monetaria debe entenderse como un mecanismo para encarecer el acceso de las grandes empresas a la financiación barata que luego emplean en especular contra el bolívar, sólo eso: el desarrollo del país depende de otras políticas gubernamentales activas que no pasan ni por la desprotección de los trabajadores ni las privatizaciones. Tampoco ha de hacerse indiscriminadamente: no tiene por qué elevarse los tipos de interés con carácter universal.



La política tributaria también debe constituir un buen punto de apoyo en un plan de estabilización: elevando la presión y la progresividad fiscales se puede drenar buena parte de los recursos que los especuladores utilizan contra el bolívar. Recordemos que Venezuela es según la OCDE el país con la menor presión fiscal de América Latina.





La tarea es urgente: la paciencia de los electores es limitada y sólo sobre la base de una economía estabilizada pueden emprenderse tareas de mayor alcance, como la diversificación productiva del país.



[1] El petróleo Brent alcanzó en junio de 2014 una cotización de 114´81 $/barril. Actualmente cotiza a unos 44 $/barril y se esperan nuevas caídas de precios.
[2] “¿Es inevitable la escasez en Venezuela?”, blog Econonuestra/Público, 12 de abril de 2015.
[3] En los últimos 10 años la inflación nunca ha bajado del 10% y su valor medio ha sido del 28% anual.

martes, 1 de septiembre de 2015

La posibilidad de contradecirse...

“Quizá la más rotunda confirmación de la libertad del hombre es la posibilidad de contradecirse, como la más visible demostración de la propiedad de una cosa es destruirla. Una mudanza de opinión por convencimiento, por acopio de nuevos datos, o por un cambio de actitud ante los hechos la considero no solo honrosa sino elogiable. Lo contrario sería un traición a lo que de mejor tiene el hombre: su capacidad de curiosidad, de enriquecimiento, de evolución”. Antonio GALA (1981).

Un escritor no ha de justificarse por lo que escribe

"Un escritor no ha de justificarse por lo que escribe. Bastante cruz es ya soportar su destino como para tener que andar dando explicaciones de cómo lo cumple". Antonio GALA (1983).



lunes, 31 de agosto de 2015

Agua barata para terratenientes en Murcia

El presidente de la Comunidad Autónoma ha vuelto a enarbolar la bandera del “agro – patriotismo”: sostiene que a pesar de la sequía sólo recurrirá al agua desalada si no hay agua para trasvasar. En Castilla La Mancha no están sobrados de agua y nosotros disponemos de cuatro desalinizadoras listas para usar. Obviamente el agua del trasvase es mucho más barata que la de las desalinizadoras: 9 céntimos frente a 55 céntimos el m3. ¿No pueden pagar los agricultores ese precio? Pues depende: cuanto más grande es una explotación, más rentable y mayor capacidad de hacer frente a los costes. En Murcia el 2% de las explotaciones son tan grandes que acumulan ellas solas el 39% de la superficie cultivable, y tienen cada una extensión media de 232 hectáreas (325 veces el Camp Nou, cada una). Son verdaderos terratenientes ¿No pueden pagar agua desalinizada a 55 céntimos? Sostengo que sí ¿Hemos de embarcarnos TODOS los murcianos en una nueva “guerra del agua” que sólo beneficia a la Duquesa de Alba local y genera votos para el PP? Desde luego que no.

Darwin, la Ciencia y la Codicia.



Si estás corrompido por la codicia no eres un científico. Así la Economía no avanza. La Economía en una Ciencia sin científicos: desertaron en busca de actividades más lucrativas. Darwin lo expresa con claridad meridiana: "La codicia y el egoísmo producen en la inteligencia la ceguera más absoluta". Diario del Viaje de un Naturalista alrededor del Mundo (1836).


viernes, 21 de agosto de 2015

Los desempleados en España: cada vez más pobres.



La reciente intervención del gobernador del Banco de España ante la Comisión de Presupuestos del Congreso sirvió para confirmar lo que todos sabemos: que la tasa de paro continuará en niveles superiores al 20% al menos durante 2015 y 2016. Y eso si la situación no se complica con la recesión a la que parecen estar abocadas China y Japón. En cualquier caso, lo que pretendía ser un mensaje de optimismo (“ya se le ve salida a la crisis”) es en realidad un nuevo jarro de agua fría sobre las expectativas de la sociedad española: son ya ocho largos años de crisis y la capacidad de aguante de las familias españolas se ha deteriorado notablemente.

En estos ocho años de crisis los desempleados han sufrido una considerable merma de su calidad de vida por culpa de un sistema de protección social que cada vez protege a menos parados y con prestaciones cada vez más pequeñas.

Se protege “a pocos” y se protege “con poco”: hoy sólo 42 de cada 100 parados percibe algún tipo de prestación/subsidio del SEPE (antiguo INEM), y la cuantía media percibida es de 744 euros mensuales.  Cuando explotó la burbuja inmobiliaria, año 2007, estas cifras registraban valores notablemente superiores: de cada 100 parados 77 cobraba algún tipo de prestación y su importe medio era de 897 euros. En otras palabras: desde que se inició la crisis el porcentaje de desempleados protegidos se ha reducido en 35 puntos y su importe medio en un 17%. Si además tenemos en cuenta la inflación, la prestación media se ha reducido en realidad un 33% en este periodo.



            ¿A qué se debe este intenso deterioro de la protección social que reciben los desempleados?

Básicamente nuestro sistema de protección está integrado por dos tipos de rentas: prestaciones contributivas (cuyo origen radica en el derecho adquirido por el trabajador por el hecho de haber cotizado a la Seguridad Social) y prestaciones no contributivas (tienen un origen “solidario” o “asistencial”).

Para evitar que la protección social sea un desincentivo a la aceptación de ofertas de trabajo, tiene un carácter limitado en el tiempo, cumplido el cual la prestación se agota y el desempleado tiene que acogerse a una ayuda de menor cuantía o simplemente queda en situación de desprotección. Así, la “prestación por desempleo” tiene una duración máxima de 720 días al cabo de los cuales se extingue y el desempleado puede acogerse, solo si reúne las condiciones establecidas por el Gobierno, al “subsidio de desempleo” con una duración que varía según las citadas condiciones. Actualmente la “prestación por desempleo” tiene una cuantía equivalente al 70% de la cuantía cotizada durante los 6 primeros meses de disfrute y del 50% en los restantes, con un importe máximo mensual equivalente al 225% del IPREM[1], es decir 1.198 €. Por  su parte, el “subsidio de desempleo” tiene un importe de 426 € mensuales.

El mero transcurso del tiempo aboca al trabajador desempleado a unos ingresos cada vez menores e incluso nulos, al pasar de las prestaciones contributivas a otras de menor cuantía (las no contributivas) e incluso a ninguna.

El Ministerio de Trabajo difunde mensualmente datos oficiales sobre la proporción de desempleados que recibe algún tipo de ayuda del SEPE: es lo que se denomina “tasa de cobertura”. Sin embargo estos datos oficiales están sobrevalorados y exageran el grado de protección social. Ello se debe a que para su cálculo el Ministerio de Trabajo compara el número de “beneficiarios” de subsidios y prestaciones con el número de “desempleados registrados” en el SEPE. Es decir: no tiene en cuenta toda la población susceptible de ser protegida (todos los desempleados) sino solo aquella que reúne determinados requisitos jurídicos. Concretamente excluye a la población desempleada sin empleo anterior ya que no puede haber cotizado (estudiantes o amas de casa que se incorporan al mercado de trabajo), así como a los desempleados no registrados como demandantes de empleo en el SEPE.

Como es sabido, el “desempleo registrado” por el SEPE es un indicador sesgado a la baja del verdadero volumen de desempleo, que se mide mediante la EPA: muchos trabajadores desempleados desisten de registrarse en el SEPE como demandantes o, una vez inscritos, no realizan los trámites necesarios para continuar registrados. Actualmente los datos de la EPA indican la existencia de 5.149.000 desempleados[2], mientras que el SEPE arroja un total de 4.026.276 desempleados[3], es decir una diferencia de 1.122.724 personas (un 21´8% menos). Lo correcto es comparar el número de “beneficiarios” con el total de parados estimado por la EPA. A veces se nos olvida lo obvio: que un trabajador desempleado no reúna los requisitos jurídicos para acceder a una prestación no quiere decir que no la necesite. Así según la “tasa de cobertura” oficial en la actualidad el nivel de protección sería del 55´7%, mientras que el cálculo correcto arroja un 42% como hemos indicado la comienzo.

Por lo que respecta a la evolución de la cuantía de las ayudas que paga el SEPE a los desempleados, ha de tenerse en cuenta que la regla general del sistema supone que la cuantía percibida por el desempleado se reduce progresivamente conforme pasa el tiempo, llegando por supuesto a agotarse. Además, las prestaciones de naturaleza “contributiva” son de cuantía superior que las “no contributivas”: si la situación de desempleo se alarga en el tiempo el trabajador percibirá prestaciones cada vez menores e incluso cero.

En 2009 la prestación media registró su valor máximo: 978 euros al mes. De hecho entre 1999 y 2009 la prestación media se incrementó debido a dos factores: a) la evolución pro – cíclica de los salarios (la fase expansiva del ciclo se tradujo en cotizaciones crecientes a la Seguridad Social); y b) la creciente proporción de beneficiarios de prestaciones contributivas frente a no contributivas, puesto que se trataba de desempleados que habían acumulado suficientes meses de cotización durante el “boom inmobiliario”.

A partir de 2009 los desempleados comienzan a agotar sus prestaciones contributivas mientras se suman nuevos desempleados que no han conseguido un primer empleo o al menos no de la duración suficiente[4]. El número de beneficiarios de prestaciones no contributivas crece rápidamente y actualmente supone ya un 63´8% del total, mientras que en 2009 sólo constituían el 39%.

Todo parece indicar que esta tendencia al empobrecimiento de los desempleados, debida a la acción conjunta de una menor tasa de cobertura y a prestaciones de importe menguante, continuará a lo largo de 2015 y 2016. Tampoco parece que la esperada recuperación económica mejore mucho las cosas: gracias a las sucesivas reformas laborales, que han debilitado el poder de negociación de los trabajadores frente al capital, muchos trabadores seguirán siendo pobres incluso si encuentran un empleo.


[1] El IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) ha sido fijado para el año 2015 en 532´51€ mensuales.
[2] Segundo trimestre de 2015.
[3] Julio de 2015.
[4] Las prestaciones contributivas exigen al menos 12 meses de cotización.