jueves, 25 de julio de 2019

"La Renta Básica"

[Editado en "Nuestra Bandera", nº 243, 2019. Obténgalo aquí]

El profesor Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, nos ofrece un nuevo libro con el título “La Renta Básica. ¿Qué es, cuántos tipos hay, cómo se financia y qué efectos tiene?”, editado por Deusto en 2019. No se trata de un texto militante en favor de la “renta básica”, término por cierto poco pacífico, sino de un texto que milita a favor del “debate sobre la renta básica”.

El matiz es muy importante: en estos tiempos de sobresaturación de falsa información en Internet y proliferación de seudo – debates televisivos, el mero hecho de invocar una reflexión sosegada y poner sobre la mesa las herramientas para un intercambio eficaz de ideas sea algo en sí mismo revolucionario. Como el propio autor advierte, la renta básica es una materia acerca de la cual hay una ingente proliferación de investigaciones, buena parte de ellas amparadas por la plataforma “BIEN” (Basic Income European Network), constituida a mediados de los ´80 para promover la instauración de la renta básica. Como deja bien claro el propio autor, materiales para la investigación y el debate los hay de sobra: investigaciones científicas, textos de divulgación, manifiestos a favor y en contra. España no es ajena a este fenómeno: ya en 1995 el economista José Iglesias Fernández publicaba en la revista “Mientras Tanto” un fructífero artículo que alimentaría un notable esfuerzo de movilización científica, social y (en menor medida) política en favor de la renta básica.

Ejemplo de ello es el esfuerzo realizado por organizaciones como Gente de Baladre/Zambra, el Seminario Taifa o la Red Renta Básica promovida por el también prolífico Daniel Raventós en la difusión militante a favor de la renta básica. Pero lo cierto es que en la última década, a raíz de la extraordinaria duración e intensidad de la crisis económica, y de la incapacidad de los gobiernos para encontrar una solución socialmente satisfactoria en el marco institucional de la Unión Europea; las demandas a favor de la instauración de la renta básica han cobrado especial protagonismo y, de hecho, ha sido una pieza central en la agenda del movimiento 15 – M. ¿Qué aporta pues este texto del profesor Torres López?
Probablemente el principal atractivo de esta monografía radica en su enfoque académico, escrito en un estilo accesible al gran público y que presenta al lector de forma sistemática las posibles opciones de renta básica, con sus ventajas e inconvenientes, sus antecedentes históricos, sus filiaciones políticas…es un texto pedagógico para guiarse en el intrincado mundo de la renta básica. Ciertamente algunas partes del texto son más accesibles y necesarias que otras: así, el capítulo dedicado a la financiación de la renta básica y, muy en particular, a la reforma fiscal (páginas 163 a 184) es de lectura obligada incluso aunque no estuviésemos hablando de renta básica: tal es la regresividad registrada por el sistema fiscal español en las últimas dos legislaturas, que las reflexiones del profesor Torres López son oportunas e instructivas. Y eso mismo puede afirmarse de la parte del texto dedicada a la actual crisis económica. Otras partes del libro, dedicadas a la discusión de la naturaleza de la renta básica como “renta originaria” (páginas 153 a 160 o 209 a 214) resultarán más oscuras e incluso tediosas para un lector no especializado. Para los amantes de los estudios de opinión el capítulo VIII ofrece un interesante repaso acerca del perfil sociológico de los detractores/defensores de esta iniciativa.

A lo largo del texto subyace la idea de que la instauración de la renta básica está a la vuelta de la esquina pero, no es menos cierto, que el propio concepto de renta básica es muy impreciso y que, modificaciones aparentemente poco significativas en su configuración (importe, periodicidad, condicionalidad/incondicionalidad; universalidad /no universalidad; fuente de financiación; asignación individual o familiar…) puede dar lugar a escenarios radicalmente diferentes y que, desde el punto de vista de la clases trabajadora, puede resultar más o menos deseables. Tras la idea genérica de “renta básica” se esconden realidades y estrategias políticas muy diversas, de hecho antagónicas: concita por igual el apoyo y la oposición de intelectuales anarco – capitalistas, socialdemócratas y marxistas. Conviene pues conocer “el mapa” estratégico e ideológico de tales propuestas y, en ese sentido, el texto del profesor Torres López resulta útil. No es de extrañar que, desde esa perspectiva haya dos cuestiones que susciten mucho interés: el coste instaurar la renta básica y las “evidencias empíricas” aportadas por los “experimentos” realizados a lo largo y ancho del planeta. Ambos elementos vienen a ser “la prueba del algodón” de sus defensores y detractores. A la primera cuestión se dedica las páginas 190 a 205: el problema no es si hay recursos (que los hay) sino la voluntad de aplicarlos a financiar la renta básica. Respecto de los “experimentos” (¿ha funcionado allá donde se ha instaurado?), todo depende de lo que se entienda por “funcionar”…funcionar “¿para quién?”. En Ciencias Sociales la experimentación siempre es ardua y arroja resultados desalentadores. Deberíamos preguntarnos ¿habría tenido lugar la Revolución de Octubre y la construcción de la Unión Soviética, con sus luces y sus sombras, si los bolcheviques hubieran perdido el tiempo buscando “experimentos” que avalasen la viabilidad de una economía planificada? Como antes he señalado, creo que la tesis fundamental de libro es que la instauración de la renta básica está a la vuelta de la esquina o al menos es altamente probable: la cuarta Revolución Industrial, la robotización masiva, acabará por expulsar del mercado de trabajo a un nutrido grupo de ciudadanos y ante eso ¿qué hacer? Esta pregunta inquieta por igual a los “think tanks” burgueses y a los partidos y sindicatos de raigambre obrera… ¿Qué hacer?. Hace décadas que el eminente sociólogo Jeremy Rifkin (1996) nos alertaba de un mundo sin trabajo: si eso es así conviene estar preparados ¿Qué han pensado los privilegiados para esa enorme nube flotante de ciudadanos sin ingresos? ¿Qué hemos pensado los marxistas? Como antes indicaba, el libro del profesor Torres López no es un texto “militante” puede resultar irritantemente ecléctico para un lector de izquierdas ávido de discursos más orientados ideológicamente a favor de la renta básica. No me resisto a recomendar, entre la infinidad de materiales editados en castellano (en Internet la oferta es literalmente abrumadora) los textos de Iglesias Fernández, Busqueta y Sáez Bayona (2001); Carro (2003); Raventós (1999, 2012) o el monográfico que en su momento le dedicó la revista “Sin Permiso” . Y por supuesto el de uno de los cofundadores de “BIEN”, el profesor Guy Standing.
 
Entre las muchas ideas interesantes contenidas en el libro del profesor Torres López hay dos, íntimamente ligadas, que merecen especial atención, a saber: que la idea de renta básica no es (necesariamente) de izquierdas y que, de hecho, importantes sectores de la izquierda la han rechazado de plano. Respecto de la primera tesis, es cierto como antes indicaba que variaciones milimétricas en el diseño de la renta básica dan lugar a escenarios absolutamente diferentes para la clase trabajadora, de ahí que los anarco – capitalistas o los promotores del “Impuesto Negativo” de Milton Friedman defiendan versiones absolutamente destructivas para lo que conocemos como Estado de Bienestar: una suerte de renta que tuviese como contrapartida la sustitución de todas las ayudas sociales y la eliminación de los servicios públicos (Sanidad, Educación...) o el salario mínimo en un contexto capitalista podría convertir Suecia en Haití en cuestión de meses. Conviene pues saber “con quién se juega uno los cuartos”. En cuanto a la segunda idea, no se puede entender la historia de la izquierda en los últimos dos siglos al margen del movimiento obrero de modo que probablemente es cierto (y lógico) que haya una visión “empleocentrista”, de “culto al trabajo”, que alimente ciertos recelos, que repudie la idea de una sociedad en la que los ingresos de la clase trabajadora no estén ligados al trabajo. ¿Acaso no ha sido y es aún hoy el logro del “pleno empleo” una insignia de todos los partidos y sindicatos de izquierda sin excepción? Por otra parte la izquierda lleva más de un siglo, como el asno de Buridán, enredada en (legítimas) disquisiciones sobre estrategia política (el eterno debate “¿reforma o revolución?”). Y por ello hay dentro de la izquierda quienes ven en la renta básica un elemento “reformista”, anestesiante del espíritu revolucionario, y quienes ven todo lo contrario: una herramienta para demoler el capitalismo. En mi opinión rechazar la renta básica por razones de esa naturaleza me parece tan absurdo como rechazar la lucha por el salario mínimo o el convenio colectivo. Por supuesto el libro del profesor Torres López no es concluyente al respecto: fundamentalmente porque no pretende serlo, no es un libro militante. Insisto en que la idea central que el libro inspira al lector es que la renta básica está a la vuelta de la esquina, en cualquiera de las múltiples modalidades que el autor nos explica. De ser así, no conviene en modo alguno a las clases populares sufrir otra derrota como las muchas que llevamos encajadas desde la desaparición del socialismo real (el Tratado de Maastricht, la instauración del euro, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la autonomía del BCE, el rescate bancario…). O la izquierda tiene una posición clara al respecto (por ejemplo la llamada “renta básica fuerte”) o la derecha ganará la partida vía “Impuesto negativo” o similar. En este sentido me parece muy recomendable la lectura del libro del profesor Torres López: es útil para contribuir a fijar “el mapa” de la cuestión pero decidir la “ruta” es harina de otro costal.
Bibliografía:

Carro, I. (2003); Manual de Renta Básica; editorial Gakoa.

Iglesias Fernández, J. (1995); “Del Reparto del Trabajo al Reparto de la Renta”, Mientras Tanto, nº 61, pp. 73 – 95.

Iglesias Fernández, J.; Busqueta, M. y Sáez Bayona, M. (2001); Todo sobre la Renta Básica; Editorial Virus.

Raventós, D. (1999); El Derecho a la Existencia. La Propuesta del Subsidio Universal Garantizado, Ariel, Barcelona.

Raventós, D (2012); ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y Respuestas) más Frecuentes; El Viejo Topo.

Rifkin, J (1996); El Fin del Trabajo; Paidós.

Standing, G. (2017); La Renta Básica; editorial Pasado y Presente, Barcelona.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Elogio de la Emancipación

En una extensa serie de artículos publicados en estas mismas páginas, el profesor Francisco Giménez Gracia despacha numerosos (y desacertados) mandobles dialécticos contra una confusa amalgama de conceptos relacionados con el marxismo (Socialismo, Comunismo, el propio marxismo…). Vaya por delante que tratar de deslindar cada uno de esos conceptos es de por sí una tarea ardua que trasciende la intención de estas líneas, pero para la cual el lector interesado puede encontrar ingente literatura. Llama especialmente la atención la analogía que establece entre marxismo y religión: una analogía absolutamente falaz. La religión es “falsa conciencia”, una ideología más en el sentido marxista del término (no en la acepción de Destut de Tracy, popularizada en los manuales de Teoría Política). Por el contrario, el pensamiento marxista, surgido durante de la Revolución Industrial, ni nace con la intención de ocultar la realidad de las relaciones entre los seres humanos (relaciones económicas de explotación), ni tiene voluntad de alienar. Todo lo contrario: la vocación del pensamiento de Carlos Marx (de cuyo nacimiento se cumple ahora doscientos años) es emancipar, liberar al ser humano de un sistema explotador, de un sistema que aborrega e inflige sufrimiento con la estrecha complicidad del golpe de sable y del sermón. No puedo negar que entre los millones de seguidores de Marx haya existido una actitud que algunos pueden confundir con el “fervor religioso”. Pero aquí el término correcto es “entusiasmo”. ¿Podría ser de otra manera? ¿Cómo no habría de entusiasmar a cualquier ser noble, hambriento de Libertad y Prosperidad, hambriento de Dignidad, la idea de que todos los seres humanos nacemos Libres e Iguales, que la propiedad privada corrompe esa Libertad y esa Igualdad? ¿No nos enseña la experiencia cotidiana que hasta hermanos de sangre son capaces de matarse por el reparto de una herencia, ya sea de un enorme paquete de acciones o unas exiguas fanegas de tierra? ¿Hemos de criticar que el “entusiasmo” de los seguidores de Marx les llevase a plantar cara al nazismo (una modalidad de capitalismo, al fin y al cabo) y liberar los campos de concentración que Hitler sembró por Europa? ¡Bendito entusiasmo! Sabido es que Marx fue periodista, historiador, filósofo y economista; y toda su obra está hilvanada por un mismo impulso ético: el gusto por el rigor científico, el esfuerzo meritorio en busca del bien colectivo, el apoyo a todas las causas emancipadoras de su tiempo… Y siempre con gran sacrificio personal: el hambre, la enfermedad, la discriminación laboral y el exilio marcaron buena parte de su vida. Moneda común, incluso hoy, entre millones de personas que se rebelan ante situaciones injustas. No hace falta siquiera salir de España para comprobarlo. Marx propone la “lucha de clases” como herramienta para construir una sociedad Libre y Próspera para todos. Insisto: para todos. En este sentido, resulta ofensivo que el profesor Giménez Gracia invoque los términos “rebaño” y “establo” a quienes admiran la obra de Marx o a quienes militan en las organizaciones (políticas y sindicales) que promovió activamente. Sin ir más lejos, partidos y sindicatos de izquierda libran, con mayor o menor fortuna, una insistente batalla para lograr que los inmigrantes dejen de malvivir en las infraviviendas (verdaderos “establos”) a los que les condena el sistema capitalista para lucro de unos pocos.
Contrariamente a lo que pregonan los seguidores de Adam Smith, ni la codicia ni el egoísmo son algo innato, ni tampoco fuente de progreso. La Historia del Capitalismo es una historia preñada de violencia. A los seres humanos se les educa en valores negativos de forma institucionalizada: en la familia y en la escuela, en la calle y en la empresa; y también por medio de lo que Althusser denominó “Aparatos Ideológicos del Estado”. Como si las relaciones solidarias y de cooperación entre individuos y entre naciones fuesen inviables. Un botón de muestra sobre ese egoísmo inducido: el mismo día que una ciudadana se suicidaba en Madrid acosada por un procedimiento de desahucio inmobiliario, el Barómetro del CIS revelaba que sólo para el 0´1% de los encuestados los (numerosísimos y detestables) desahucios están entre los tres mayores problemas del país. No se nace insolidario: se nos educa en serlo porque el capitalismo nos necesita así. Doscientos años de capitalismo nos han enseñado que el progreso técnico no asegura una vida libre y digna para todos: ni siquiera para la mayoría. Basta con echar un vistazo para comprobar que miles de millones de seres humanos de todos los continentes están privados de condiciones de vida digna a pesar de que existen las condiciones tecnológicas para poner fin a tanto sufrimiento. Lo que sí garantiza el capitalismo es violencia en todos los ámbitos, incluso en la familia. ¿No fue la lucha por el reparto de la riqueza colonial lo que dio pie a la I Guerra Mundial, de cuya finalización se cumple ahora un siglo? ¿No fue el militarismo nazi, secuela de la anterior, lo que desembocó en la II Guerra Mundial?. No, ni el marxismo es una religión ni son atávicas motivaciones religiosas las que mueven a quienes se inspiran en él. Es mucho más sencillo: hacer realidad los ideales ilustrados de Libertad, Igualdad y Fraternidad en cuya consecución ha fracasado un sistema viejo basado en el beneficio empresarial. Emancipación, en una palabra. (Publicado en "La Opinión de Murcia", el 15 de diciembre de 2018).

sábado, 10 de noviembre de 2018

Los salarios en España, bajo mínimos.

El INE acaba de publicar la distribución de salarios brutos correspondiente a 2017. Como puede apreciarse, el 30% de los asalariados gana menos de 1230 € brutos al mes. En el caso de las mujeres el hecho es mucho más grave: el 40% de las mujeres cobra menos de esa cantidad. Ojo: salario bruto. ¿Y aún hay quien cree excesivo elevar el salario mínimo a 900€? La reforma laboral y la debilidad sindical impiden que el crecimiento económico (el PIB ha crecido por encima del 3% desde 2015) se traduzca en salarios reales dignos.

Diez años sin Lehman Brothers

El 15 de septiembre se cumplieron exactamente diez años de la quiebra del centenario banco norteamericano Lehman Brothers, la mayor quiebra bancaria de la historia: una catástrofe que se saldó con unos pasivos impagables superiores a 613.000 millones de dólares. Las consecuencias para la economía mundial fueron mucho mayores y se prolongan hasta nuestros días en forma de pérdida de renta, macroendeudamiento y desempleo masivo a nivel mundial, amén de una desconfianza que corroe hasta el último intersticio del sistema financiero mundial.
En el caso de España, una economía que ya venía desacelerándose desde 2007 por el lastre de los desequilibrios acumulados durante el “boom del ladrillo” (pérdida de competitividad y productividad, especialización en una actividad de escaso valor añadido, insostenible endeudamiento familiar, abandono de actividades punteras en formación e I+D+i…), se dio de bruces con la sequía monetaria que sobrevino tras la sucesión de quiebras financieras a nivel mundial. El crédito pasó de crecer a tasas superiores al 24% anual a contraerse al -6´4% dejando en el camino una oleada de quiebras empresariales en todos los sectores que fulminó más de 300.000 empresas. Nuestra tasa de paro saltó repentinamente del 8´2% al 26´1% y nuestro PIB se contrajo en términos reales un 8´9% en el periodo 2008 – 2013. Aunque desde 2014 el PIB ha vuelto a crecer moderadamente (en torno al 3%), nuestro PIB per cápita (indicador de nivel de vida) está aún por debajo de los niveles previos a la crisis y las sucesivas reformas laborales impiden que el crecimiento se traduzca en mayor y mejor empleo y salarios como antaño. La participación de los salarios en el reparto del PIB se ha reducido en 4 puntos y sigue disminuyendo: somos líderes europeos en pobreza y desigualdad. Por supuesto quienes perdieron su empleo no lo recuperarán, no al menos en las condiciones de derechos y salario real anteriores a la crisis, ni les serán devueltas las viviendas desahuciadas ni la salud rota. Ni qué decir tiene que tras las reformas laborales de Zapatero y Rajoy, un “contrato indefinido” firmado hoy no tiene nada que ver en derechos y en expectativas con uno firmado antes de 2008. Datos aparte, resulta oportuno precisar algunas ideas para evitar una interpretación errónea de la crisis, tanto de la actual como de la que se atisba en el horizonte. La burguesía, ha movilizado a su claque de pseudo-científicos, para a construir su propia historiografía sobre lo acontecido en un intento de legitimar, ante todo, las bondades del capitalismo, del mercado y de la propiedad privada. Seamos razonables: la quiebra de Lehman Brothers no fue el inicio de la actual crisis, del mismo modo que el asesinato de Calvo Sotelo no fue la causa de la guerra civil española. Las raíces tienen un carácter estructural y se hunden más allá de la cáscara financiera visible. No estamos ante una sencilla película de villanos a la que nos tiene tan acostumbrada la pseudocultura hollywoodiense. La crisis arranca de la cada vez más elevada propensión a la especulación del sistema capitalista: lo que el economista Costas Lapavitsas, autor de “Beneficios sin producción”, ha denominado “creciente financiarización de la economía global”, fenómeno que ya detectaron clásicos del pensamiento marxista como Lenin o Hilferding (y por qué no decirlo, el propio Marx).
La idea es sencilla pero no falta de rigor: según Marx, la pugna entre capitalistas les lleva a introducir innovaciones tecnológicas ahorradoras de mano de obra (sustitución de capital variable por capital constante). La parte positiva es un inmenso desarrollo de las fuerzas productivas (más y mejor tecnología permiten fabricar más mercancías por hora), pero al sustituir a los trabajadores por máquinas se pagan menos nóminas y, con menores ingresos salariales la demanda agregada se va laminando. Es decir, la propia lógica interna del capitalismo potencia el “lado de la oferta” a la par que deprime el “lado de la demanda”: no es posible dar salida a tanta mercancía, lo que condena a los trabajadores a largos periodos de desocupación; salvo que, como indicó el eminente marxista polaco Michal Kalecki (codescubridor junto con Keynes del “principio de la demanda efectiva”), los capitalistas gasten toda la plusvalía obtenida, ya sea en bienes de lujo, ya sea en acumular más bienes de capital; o encuentren nuevos mercados (lo cual es viable para un conjunto de países pero no para el capitalismo globalmente considerado). Pero no siempre lo hacen y ahí entra en juego la especulación y el crédito: gastando en la adquisición de activos cuyos precios esperan forzar al alza (acciones, viviendas, café, electricidad…) el sistema logra una ocupación lucrativa para los capitales para los que no es posible encontrar un empleo rentable en actividades productivas porque no hay demanda: la especulación y el crédito (también la guerra), son dos poderosas herramientas que animan el gasto y permiten dar salida a la producción fabril. De hecho durante el “boom del ladrillo” España registró un nivel de desempleo extraordinariamente reducido (el 8%) produciendo viviendas que luego nadie pudo comprar (sobreproducción, según Marx). Desde los años 80, como subproducto del denominado “Consenso de Washington”, los gobiernos de la OCDE fueron desregulando más y más los mercados financieros: se trataba de eliminar las barreras que impedían que el “talento” de los banqueros (¿talento?) produjese todo tipo de activos financieros supuestamente saludables para el funcionamiento eficiente de la economía. Y a eso se dedicaron los banqueros: a diseñar nuevas modalidades de loterías especulativas para que la burguesía y los incautos ahorradores (recuerden las “participaciones preferentes”) destinasen unos recursos para los que el capitalismo no era capaz de hallar empleo productivo. Cuando la oleada de suspensiones de pagos y quiebras (de la que Lehman Brothers es simplemente un ejemplo simbólico) se sucedieron tanto la burguesía como sus aliados políticos y académicos fueron los primeros sorprendidos. Y es lógico: la teoría económica ortodoxa no explica nada al respecto, la especulación no existe en los libros de texto. Es más, según el paradigma vigente desde la década de los ´90 (la década de la “Gran Moderación”) un nivel reducido de inflación es condición suficiente para que las economías se desarrollen armoniosamente. Y así se adiestró a generaciones y generaciones de economistas que habrían de gobernar bancos centrales, diseñar políticas económicas… Pero era falso: en 2008 los países de la OCDE gozaban de un magnífico historial de reducida inflación e incluso superávit presupuestarios (España entre ellos) lo cual no impidió el desastre. Ante tal desconcierto y mientras la burguesía evaluaba la correlación de fuerzas, tanto en Estados Unidos como en la Unión europea se implementaron políticas fiscales y monetarias expansivas (el “Plan – E” en España, el “American Recovery and Reinvestment Act” en USA…). Fue una especie de “primavera keynesiana” de corto recorrido. Hacia 2010 el G20 logró embridar la situación: a pesar del descontento global no se atisbaba revolución alguna a la vista; era el momento de replegar velas, desprogramar las políticas keynesianas y pasar la factura de la crisis a la clase trabajadora. Factura en forma de rescates bancarios pagados con impuestos, en forma de recortes de servicios públicos, de endurecimiento del sistema de pensiones, en forma de reformas laborales restrictivas de derechos. Y todo, no sin contestación, fue encajado por la clase trabajadora. Pura lucha de clases, pero esta vez la iniciativa estaba del lado del capital. Me pregunto cuál es el legado de la actual crisis. Al fin y al cabo el “crack del 29” parió el keynesianismo: un ejercicio de honradez intelectual burguesa apuntalado a partes iguales por la crudeza de la crisis y el pánico al avance bolchevique, a sus partidos y sindicatos. La gran lección que los burgueses aprendieron en 1929 es que, sin intervención estatal, el capitalismo que tanto aman se asoma al abismo. Y cabe reconocer que el keynesianismo fue un duro contendiente contra el marxismo en la pugna por el voto obrero. Pero a día de hoy la correlación de fuerzas es muy distinta: no existe amenaza bolchevique, el sindicalismo está fuertemente institucionalizado y es difícil encontrar palabras como “planificación” o “nacionalización” en los programas electorales, y parte de la izquierda se dedica a coquetear con subproductos intelectuales burgueses como la “Economía del Bien Común”. La que se conoce ya como “Gran Recesión” sólo haya producido regresión intelectual: reedición de viejas políticas de austeridad, euro – fetichismo (el nuevo “patrón oro”), desregulación y desprotección laboral... ¿Y aún nos extraña que los neonazis avancen en Europa sobre los escombros de Lehman Brothers?

lunes, 16 de julio de 2018

¿Quién compra las viviendas en España?

Las estadísticas no mienten: cada vez se venden más viviendas y más caras, aunque estamos muy lejos de los niveles de actividad del boom inmobiliario. Pero ¿quién las está comprando? según las estadísticas del Banco de España el crédito a las familias para la adquisición de vivienda no cesa de contraerse desde 2010; actualmente cae a un ritmo del -2´48%. Sin crédito bancario una familia obrera no puede comprar una vivienda: ¿quién las está comprando entonces? Fondos buitre, familias adineradas y nuestros amigos de la clase media...esos que aprovechan la crisis para quedarse duros a cuatro pesetas...

lunes, 18 de junio de 2018

Salarios escasos y discriminatorios en España

El INE acaba de publicar la Encuesta de Estructura Salarial de 2016, cuyos datos revelan que, a pesar del crecimiento económico y de la cacareada recuperación, los salarios siguen siendo escasos y el trabajo asalariado es un importante nicho de desigualdad de género. El salario medio fue de 23.156 €, pero el salario de las mujeres fue un 23´3% inferior al de los hombres (5.793 € menos). El salario más frecuente (muchos cobran por dejajo de la media) fue de sólo16.497 € brutos anuales. El trabajo a tiempo parcial también es una herramienta de explotación: los trabajadores a tiempo completo ganan de media 15´55 €/hora...esa misma hora se paga a sólo 10´67 € a los trabajaores a tiempo parcial. ¿No deberían pagarse igual? Al fin y al cabo una hora de trabajo es una hora de trabajo. Y otro tanto sucede con el "tipo de contrato": los indefinidos cobran 15´44€/hora mientras que los de duración determinada cobran 11´80. Por cierto: la hostelería, verdadero motor del crecimiento económico, es la actividad que peores salarios paga: una media de 14.125 € anuales.

domingo, 27 de mayo de 2018

España: ¿empoderamiento ciudadano o de la Troika?

Hablar de “empoderamiento ciudadano” es hablar de democracia: “empoderamiento” evoca la idea de recuperación por la ciudadanía en general o de grupos específicos, del poder en manos de las instituciones o de los poderes fácticos (prensa, banca, Iglesia, lobbies empresariales…), poder que puede haber sido previamente cedido a éstas o poder que quizá nunca estuvo en manos de la ciudadanía. La idea de “empoderamiento” nos remite hoy, en los albores del siglo XXI, a ese concepto básico del pensamiento político de la Ilustración según el cual la soberanía nacional reside en el pueblo. En el caso de España, una nación plenamente integrada en la Unión Europea (UE) y en los principales organismos multilaterales ¿están los ciudadanos recuperando el poder cedido, el poder que quizá nunca tuvieron? ¿está sucediendo hoy cuando la digitalización y la 4ª Revolución Industrial están haciendo factible la comunicación entre ciudadanos y entre ciudadanos e instituciones? Tanto por deformación profesional como por entender que la Economía juega un papel central en la vida de los ciudadanos, centraré buena parte de mi análisis precisamente en el ámbito de la participación ciudadana en la política económica. [Texto completo aquí]

miércoles, 28 de marzo de 2018

Pensiones en España: un 5,6% más pobres...

El Banco de España acaba de publicar sus "Proyecciones Macroeconómicas 2017 - 2020". En ellas incluye su previsión de inflación para ese periodo, que estará entre el 2% y el 1´7%. Por su parte, el AIRef, organismo oficial encargado de calcular el incrementro máximo de las pensiones ya ha anunciado que hasta 2022 la revalorización no superará el 0´25% anual. Con esos datos hemos calculado la posible pérdida de poder adquisitivo (ver gráfico):un 1´75% en 2017, un 1´25% en 2018, un 1´15 en 2019 otro 1´45 en 2020. En total una pérdida de un 5´6%. Un desastre. O modificamos la Ley de la Seguridad Social y volvemos a la revalorización automática según IPC o este se convertirá en un país de pobres. Sin movilización no hay pensión.

viernes, 16 de marzo de 2018

Más dinero para la banca…

En febrero se volvió a batir récord de dinero inyectado por el Banco Central Europeo en la banca española: son ya más de 475.147 millones de euros, un 26% más que hace un año, un 275% más que cuando Rajoy llegó al poder. La contrapartida de esas ayudas millonarias son las políticas de austeridad aprobadas por el gobierno del PP a costa del bienestar y el bolsillo de los ciudadanos: el BCE presta a la banca a cambio de que el Estado recorte el déficit público. Rajoy habla de recuperación económica pero…si todo va tan bien ¿por qué la banca española no cesa de pedir inyecciones de dinero al BCE? ¿y por qué no se le da un destino productivo a ese dinero? ¿no se podría financiar un fondo social contra desahucios? ¿o el saneamiento de las finanzas municipales? Muchos políticos y economistas burgueses sostienen que, salvando la banca, lo demás se salva solo, que la banca privada es lo suficientemente inteligente para distribuir el crédito eficientemente. Pero, y digo yo: si tan eficaz es la banca por qué se produjo una horrorosa burbuja inmobiliaria cuyas consecuencias aún estamos pagando? Pura ideología y desvergüenza.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Planes de Ajuste en las Entidades Locales ¿Qué se ha conseguido?

En el presente artículo, publicado en el volumen 88 de la revista "Presupuesto y Gasto Público", hacemos una evaluación del impacto económico y financiero que han tenido para las Entidades Locales las numerosas iniciativas puestas en marcha en materia de financiación local a raíz de la crisis iniciada en 2008. El gran logro lo constituye el haber permitido afrontar los problemas de liquidez, atajando la morosidad y restaurando los equilibrios financieros que existían al inicio de la crisis. Ello se ha logrado a costa de imprimir un sesgo recesivo en los presupuestos locales, cuyo impulso fiscal es contractivo desde 2012, acumulando recortes en gastos de capital por importe de 36.053 millones de euros y otros 7.757 millones en gastos de personal. [Puede descargarse aquí.]

lunes, 26 de junio de 2017

Prestaciones por desempleo y tasa de paro en España

En este trabajo investigamos el papel que juegan las prestaciones sociales pagadas en España a las personas desempleadas en la determinación de la tasa de paro. Aunque en la teoría económica, principalmente a nivel microeconómico, predomina la idea de que las prestaciones sociales reducen la disposición a aceptar puestos de trabajo y, ceteris paribus, aumentan el desempleo; en este trabajo ofrecemos evidencia empírica con un enfoque macroeconómico, mediante un modelo VEC, para el periodo 2003 – 2016 que revela todo lo contrario: las prestaciones por desempleo han actuado en ese periodo como un poderoso estabilizador automático a favor del crecimiento del PIB y de la contención de la tasa de paro. Una reforma que hubiera reducido la generosidad" del sistema de prestaciones habría elevado aún más la tasa de paro de equilibrio. La investigación revela que a finales de 2016 sólo 44 de cada 100 parados cobraba algún tipo de prestación, con una cuantía media de 777 €/mes y sólo había 1 puesto de trabajo vacante por cada 60 desempleados. (Puede consultar el trabajo completo aquí).

lunes, 8 de mayo de 2017

Pensiones, déficit y lucha de clases

Nuestro sistema público de pensiones está en deconstrucción, al igual que buena parte de los sistemas europeos. Las sucesivas reformas perpetradas por los gobiernos burgueses en los últimos 30 años nos abocan a un futuro de pensiones precarias y pensionistas empobrecidos: según estimaciones de la propia Comisión Europea, en 2030 un ciudadano con un salario de 1000 € recibirá una pensión 606 €, en 2060 será de sólo 486 €. El problema, por tanto, no es si las pensiones se podrán pagar el mes que viene: el problema es que las pensiones públicas del futuro, caso de existir, no van a permitir una vida digna después de años de duro trabajo.
La estructura legal de nuestro sistema de pensiones es el resultado de reformas que siempre han tenido como argumento (excusa más bien) evitar la quiebra de la Seguridad Social: primero se elevó de 10 a 15 años el periodo mínimo de cotización para acceder a pensión (1985), después la edad de jubilación de 65 a 67 años (2011), finalmente (¿finalmente?) Rajoy introdujo el “factor de sostenibilidad” y se eliminó la revalorización automática de las pensiones (2013). A ello hay que sumar las reformas laborales: precarizar el empleo y otorgar más poder a los empresarios en perjuicio de los trabajadores, se traduce en salarios reales menores y mayor dificultad para cotizar. Todas estas reformas han endurecido el acceso a una pensión contributiva y dan lugar a pensiones inferiores a las que disfrutarían los trabajadores de no haberse recortado el sistema. Y siempre pasa lo mismo: ninguna reforma es la última, siempre hay un nuevo recorte en el horizonte. Porque el objetivo de fondo es acabar con el sistema público de pensiones, lo cual procuraría un doble beneficio al capital. El más evidente: promocionar el negocio de los sistemas privados de pensiones y lograr que, en última instancia, las cotizaciones gestionadas actualmente por la Seguridad Social lo sean por agencias privadas propiedad del oligopolio bancario…dar más dinero fresco a la banca para especular en los mercados financieros. Desde luego los planes privados de pensiones no son una solución para la mayoría de población trabajadora: si con un salario medio bruto en España de 12´84 €/hora apenas se puede ahorrar a final de mes ¿qué dinero podrían destinar los trabajadores a dichos planes? ¿de qué sirven a la mayoría de población mileurista? ¿ y para qué? ¿para que inviertan el ahorro de los trabajadores en acciones que, como las de Bankia, pasaron un buen día de valer 40 € a no valer nada o en participaciones preferentes?
Menos evidente pero de mayor calado es el objetivo de debilitar el poder negociador de la clase trabajadora: sin pensiones garantizadas, los trabajadores serán ciudadanos (aún más) temerosos ante el futuro, incapaces de movilizarse en defensa de sus intereses, incapaces de perder un solo día de cotización para hacer una huelga, obligados a trabajar (o a formar parte del “ejército industrial de reserva”) hasta el fin de sus días. Se trata de desmantelar el “consenso keynesiano” sobre el que se reconstruyó Europa tras la II Guerra Mundial (políticas de pleno empleo y amplios servicios públicos redistribuidores de renta y riqueza), diseño que ha estado en el ojo de mira de los promotores del “Consenso de Washington”, y cuya filosofía ha impregnado las políticas económicas de los partidos burgueses desde los años 80 hasta hoy: el capital quiere que lleguemos a los 65 años (o a los 67, o a los 70…) dóciles y pobres. Por supuesto el gobierno actual, como los anteriores, puede esgrimir cifras bastante precisas y objetivas en defensa de sus reformas antisociales. Pero lo que no es nada objetivo es la interpretación que se hace de ellas. Es cierto que la Seguridad Social cerró 2016 con un déficit equivalente al 1´7% pero ¿por eso no se pueden pagar las pensiones? ¿a quién escandaliza un déficit tan exiguo como el de la Seguridad Social? Al fin y al cabo las Administraciones Públicas cerraron 2009 con un déficit del 11% del PIB, en 2010 del 9´4%, en 2011 del 9´6%, en 2012 del 9´5%... y se financió. ¿No se puede financiar un déficit del 1´7% o es que depende de a quién vaya destinado el dinero? Recordemos que buena parte del déficit de aquellos años se debió al rescate bancario y a las políticas de austeridad. No es que el déficit de la Seguridad Social sea elevado: la clave radica en si los trabajadores tienen o no la misma capacidad de presión que la banca para que el Estado ponga el Presupuesto a su servicio. A tenor de los sucesivos recortes de pensiones parece más bien que no. Y aquí un inciso. El lenguaje no es nada inocente, está cargado de ideología: la etiqueta “déficit” tiene obvias connotaciones negativas, evoca la idea de “ineficiencia”, algo indeseable… ¿por qué se habla de “déficit” de la Seguridad Social y no de otros organismos del Estado? ¿Cuál es el déficit de la Casa Real o del Tribunal Constitucional? ¿Y del Ministerio de Defensa? Las políticas de austeridad implementadas desde el comienzo de la crisis tampoco ayudan: los recortes presupuestarios y una política monetaria mal diseñada que inyecta dinero a coste 0 a la banca pero reduce el crédito a familias y pequeñas empresas ha provocado que entre 2012 y 2016 (y aun hoy) nuestro PIB sea sistemáticamente inferior a nuestro PIB potencial: producimos mucha menos riqueza de la que podríamos disfrutar si no hubiese mano de obra desempleada e instalaciones ociosas. Concretamente en estos años hemos dejado de producir bienes y servicios por importe de 196.119 millones de euros, dinero más que suficiente para cubrir 10 veces el déficit que la Seguridad Social tuvo en 2016. Para evitar que esto siga sucediendo se requiere poner en marcha políticas de pleno empleo (el sistema capitalista, por sí solo, no genera automáticamente pleno empleo) y esas políticas son tan detestables para la burguesía como el propio sistema público de pensiones. Pero además, invocar el déficit de la Seguridad Social, es decir, la insuficiencia de las cotizaciones sociales, como obstáculo para el pago de las pensiones resulta falaz: ¿por qué hay que pagar las pensiones con cotizaciones sociales? ¿por qué no con impuestos? Lo que realmente deberíamos plantearnos es el nivel de vida que queremos dar a esa fracción de la población que integra la Tercera Edad, preguntarnos si somos o no capaces de generar un PIB suficientemente grande como para financiar ese nivel de vida y a partir de ahí elegir la herramienta óptima (quizá cotizaciones, quizá impuestos, quizá una combinación ambos) para detraer riqueza y hacerla fluir hacia el sistema público de pensiones. Nos equivocamos si del sistema público de pensiones sólo vemos la cáscara: un servicio público, un organismo incrustado en la estructura del Estado. Si los sistemas públicos de pensiones están ahí es como resultado de la presión que los trabajadores ejercieron un día frente al capital, presión que se articuló a través de sindicatos y partidos de izquierda. Las pensiones públicas son un conquista obrera, al igual que la jornada de 8 horas, el descanso semanal…Y como todas esas conquistas seguirán ahí mientras sus beneficiarios (presentes y futuros) sean capaces de presionar para que así sea frente a quienes llevan 30 años deconstruyéndolas.

martes, 3 de enero de 2017

Crecimiento sin esperanza: mal empieza 2017 en España.


El PIB de la Región de Murcia creció en 2015 un 3´7%, un dato magnífico, el mejor desde 2007, y el mejor de todas las Comunidades Autónomas junto con Cataluña. Son dos años ya consecutivos de crecimiento que sin embargo arrojan un panorama desolador: la tasa de paro continúa enquistada en el 19´75% (el 21´96% en mujeres, el 44´2 en menores de 25 años) y los salarios nominales (unos ridículos 14´90 €/hora) crecen a una tasa del 0´20% anual. Si restamos el incremento de la inflación (1´5%), los salarios reales están contrayéndose a una tasa del -1´3%. No es de extrañar que, a pesar de la favorable evolución del PIB, la Región de Murcia presente una renta per cápíta de sólo 11.291 €/año: un 20´3% inferior a la media nacional. Además sólo 40 de cada 100 parados cobra algún tipo de prestación, y el que lo consigue recibe una media de 765 €: un 25% menos que al comienzo de la crisis. Por no hablar del peso de las hipotecas, el agua o la luz en el presupuesto de las familias trabajadoras. Crecimiento ya no es sinónimo de prosperidad, por dos razones: a) la reforma laboral reforzó el poder negociador de los capitalistas frente a los trabajadores y la demanda de trabajo no se traduce en mejoras reales del salario ni de las condiciones laborales; b) el crecimiento está muy focalizado en el sector turístico y la agricultura, de sobra conocidos por su precariedad. Cosas del capitalismo.

viernes, 23 de diciembre de 2016

El insoportable peso de la deuda pública en España



La actual legislatura se inicia batiendo record de endeudamiento público: ni más ni menos que 1´1 billones de euros debe el conjunto de las Administraciones Públicas, esto es, el equivalente al 101% del PIB, o ni más ni menos que 23.831 € por habitante. Resulta cuanto menos paradójico que el PP, adalid del rigor presupuestario, haya pulverizado todos los record históricos en esta materia: cuando Rajoy fue elegido por primera vez Presidente del gobierno en diciembre de 2011 la deuda pública era de tan sólo 743.530 millones de euros (el 69´5% del PIB). En resumidas cuentas: Rajoy hereda de sí mismo una factura de 363.163 millones de euros y sobre la espalda de cada ciudadano pesa hoy un 52% más de deuda que hace cuatro años.

Esa no es la única paradoja: teórica (y legalmente) las Administraciones Públicas sólo pueden endeudarse para financiar inversiones así que cabría esperar que este incremento de la deuda pública obedeciese a un incremento del esfuerzo inversor; sin embargo actualmente ese esfuerzo es notablemente inferior al de hace cuatro años.  Si en 2011 la Formación Bruta de Capital (FBK), magnitud que mide el esfuerzo inversor de las Administraciones Públicas, fue de 39.638 millones de euros, equivalente al 3´7% del PIB, (cifra ya de por sí baja comparada con los 55.142 millones de 2009, inicio de la crisis); el año 2015 cerró con una FBK de tan sólo 27.005 millones (un 2´5% del PIB)…y eso porque afortunadamente era año electoral, ocasión propicia para captar votos vía obra pública.



Ciertamente toda la Unión Europea sufre el embate de la crisis y el diseño del BCE no contribuye en nada a facilitar una salida. Pero los datos demuestran que Rajoy está entre los peores alumnos del neoliberalismo europeo: tal ha sido el crecimiento de nuestra deuda que nuestras Administraciones ocupan hoy el 6º lugar entre las más endeudadas de las 28 que componen la Unión Europea, cuando en 2011 ocupábamos el puesto 12º y en 2007, año en que estalló la crisis, un envidiable puesto 16º.

Por supuesto no todas las Administraciones Públicas han gozado de la misma manga ancha para endeudarse que la Administración Local: la Corporaciones Locales, eternas hermanas pobres de la Hacienda Pública española, han sido sometidas a un férreo control financiero desde comienzos de la crisis. No sólo se les exige aprobar presupuestos equilibrados cuando la economía está deprimida y los ingresos tributarios por los suelos: desde 2009 el Ministerio de Hacienda ha promovido hasta 8 reales decretos distintos en los que, de forma parsimoniosa y bajo condiciones leoninas, auxiliaba ligeramente a unas haciendas locales asfixiadas por la falta de liquidez. Y todo, bajo unas condiciones propias de un programa de ajuste de los que el FMI aplica a los países del Tercer Mundo: se les ha exigido recortar un 5% el gasto en personal; incrementar el IBI al tipo máximo; eliminar bonificaciones con impacto social; elevar las tasas y precios públicos hasta lograr la autofinanciación de los servicios que prestan lo cual es ineficiente además de regresivo, etc, etc. Tanto es así que las Corporaciones Locales tienen hoy un nivel de endeudamiento equivalente al 3´2% del PIB ¡0´2 puntos menos que cuando Rajoy llegó al poder!. Obviamente esto se ha traducido en un notable deterioro en la calidad y cantidad de los servicios que los ayuntamientos ofrecen a la población.

No es de extrañar que el gobierno de la nación haya tenido ese comportamiento: Rajoy proyecta sobre otras Administraciones el espíritu y la letra del plan de rescate (cuya existencia el PP siempre negó) y que se sustanció en la firma del “Memorándum de Entendimiento” (MoU) entre el Gobierno de España y la “troika” el 20 de julio de 2012, mediante el cual se abría una línea de crédito de hasta 90.000 millones de euros con la única finalidad de rescatar la banca española. Triste paradoja: mientras los españoles se volcaban en aplaudir a su selección de fútbol, campeona de la Eurocopa 2012, eran los mercados financieros los que nos goleaban a nosotros con la inestimable ayuda de nuestro gobierno.

Cabe recordar que la deuda de las Administraciones Públicas condiciona directamente la calidad de vida de los ciudadanos: la necesidad de refinanciar periódicamente los vencimientos y de contratar nueva deuda para pagar los intereses, nos deja en manos de la “troika” en virtud de la legislación neoliberal europea, que prohíbe taxativamente al BCE adquirir deuda pública en los mercados de emisión. Sin una política que promueva el crecimiento, la deuda genera más deuda y más sometimiento a la “troika”. Durante el gobierno de Rajoy (2012 – 2015) las Administraciones Públicas han pagado el equivalente a 13 puntos del PIB en concepto de intereses, es decir, que el 45% del déficit público se explica por el gasto en intereses. Y claro: para pagar esos intereses hubo que aumentar más la deuda pública. Además, la cosa no mejora: para 2016 se espera que haya que desembolsar otro 3´1% del PIB en intereses, lo que explica el 60% del déficit que habrá este año. Así es como la deuda genera más deuda y obliga a nuevos recortes. 

Por supuesto las cosas se podrían haber hecho de otra manera y en el fondo subyace el problema del euro y el diseño neoliberal del BCE impuesto en su día por el Bundesbank y sus admiradores europeos, incluidos los gobiernos socialdemócratas. En tiempos de crisis se requieren amplios programas públicos de creación de empleo, pero éstos son inviables sin el respaldo financiero del banco central de turno. Y eso quisieron garantizarse en su momento los creadores del BCE: que no pudieran implementarse políticas de orientación keynesiana, que la lucha contra el desempleo descansase exclusivamente sobre el recorte de salarios y derechos de los trabajadores.

Por el contrario, una inusitada fe en la propiedad privada y en los mercados permite al BCE inyectar cantidades masivas de dinero en el sistema financiero….en ese mismo sistema financiero que años atrás malgastó los ahorros de los ciudadanos en especulación inmobiliaria y bursátil, y que ahora atesora el dinero barato procedente del BCE a la espera de tiempos mejores. Actualmente el BCE mantiene inyectados en el sistema financiero europeo la friolera de 1´63 billones de euros, de ellos 333.319 millones (el 20% del total) en el sistema financiero español. En nuestro caso eso supone que se ha multiplicado por 3´5 la cantidad de dinero que el BCE mantenía inyectados justo antes de la crisis. Y todo a coste 0% o casi. Pero el sistema financiero no moviliza ese dinero y prueba de ello es que desde que comenzó la crisis el crédito a los hogares se ha contraído un 19% (un 2´1% sólo el año pasado).

Como decíamos, las cosas se podrían haber hecho de otra manera si la correlación de fuerzas en Europa fuera distinta. Podrían haberse diseñado planes públicos de empleo, descartando proyectos de inversión socialmente no rentables (como esos aeropuertos del PP que llevan aviones de ningún sitio a ningún lugar, autovías sin coches o desalinizadoras que no desalan). ¿Acaso estamos sobrados de hospitales o colegios? ¿No necesita un impulso nuestra red ferroviaria? ¿No hay oportunidades de empleo en el sector medioambiental o en la adecuación de las tecnologías que utilizan las empresas a estándares de sostenibilidad ambiental? Se podía haber acometido un plan de amortización (monetización) de parte de la deuda pública, evitando así la implantación de los insufribles rescates que tanta fama han dado a la “troika” y a sus “hombres de negro”. Se podía, en definitiva, haber puesto el euro al servicio de los ciudadanos, y no a los ciudadanos al servicio del euro y de quienes lo acaparan.

A partir de la herencia que Rajoy se lega a sí mismo (gracias a la inestimable colaboración del PSOE en su investidura) se diseñará la política económica que los ciudadanos sufriremos a lo largo de la nueva legislatura. Sobre nuestro país pesa la exigencia de la Comisión Europea de acometer recortes por importe de unos 5.500 millones de euros: de lo contrario la “troika” se encargará de que los mercados financieros hagan imposible la financiación de nuestra deuda pública. Sin lugar a dudas se trata de una utilización espuria, casi mafiosa, del poder que los ciudadanos han delegado en las instituciones europeas. Todo parece indicar que Rajoy se plegará nuevamente al chantaje financiero (¿recuerdan en qué condiciones se gestó la reforma del artículo 135 de la Constitución, mancomunada por PP y PSOE en septiembre de 2011?). Pero ni siquiera cumpliendo con este catecismo neoliberal se nos augura un buen futuro: para 2017 la tasa de paro seguirá en el 18% (más del doble de la media europea), y la deuda pública se elevará un poco más todavía, hasta 1´16 billones de euros. Desde luego no estamos en deuda con Rajoy, pero sí por culpa de Rajoy.

martes, 13 de diciembre de 2016

Rescatar autopistas es rescatar bancos.

El gobierno de Rajoy acaba de anunciar que rescatará 8 autopistas de concesión privada que están en quiebra. Y eso que aún estamos pagando el rescate bancario. Como no tienen suficiente tránsito y además se han excedido en los costes de construcción, no generan ingresos por peaje suficiente para pagar los 5.500 millones de € que deben a bancos y otros acreedores. El Estado va a quedarse con unas autopistas que nadie utiliza (que nunca debieron construirse) y va a pagar con dinero público lo adeudado a los bancos. Si antes de esa operación el Estado ya estaba obligado por la "troyka" a recortar 26.000 millones en los dos próximos años para cumplir con el objetivo de déficit ¿cuánto tendrán que recortar ahora? ¿de qué partida van a recortar? ¿cuántos incrementos de impuestos nos aguardan? ¿cuánto más crecerá nuestra deuda pública? La clave, como siempre, es que la banca no pierda: la banca no puede embargar una autopista y subastarla como hacen con nuestras viviendas, ni llevarse el asfalto...Como no pueden recuperar lo invertido le pasan la factura al Estado. Y el gobierno...el gobierno del PP...se deja. Mal acostumbrados están los capitalista de este país: promueven negocios ruinosos y luego socializan las pérdidas. Así ¿qué incentivos tienen los empresarios para hacer bien las cuentas? Y además es inmoral: ¿acaso si ud invierte los escasos ahorros de su vida en un comercio y su negocio va mal el Estado acude en su rescate? No: la banca le embarga hasta las cejas...Al final los obreros subvencionan a los ricos con el dinero de sus impuestos. Un ejemplo más de "eficiencia" y "equidad" capitalista.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Oligopolio bancario en España: menos bancos y más poderosos.

El negocio bancario en España está cada vez en menos manos: un puñado cada vez más reducido de entidades controlan el mercado y eso perjudica a los clientes (mayores tipos de interés, menos oficinas, peor servicio) y a la economía en general. Esa concentración ha experimentado un gran impulso con el "rescate bancario": desde 2009 se han promovido la fusiones y absorciones de entidades apoyando la operación con dinero público. El Banco Central Europeo calcula anualmente el "índice de Herfindahl", que mide el grado de oligopolización del sector: como se aprecia en el gráfico no para de crecer. Y la cosa sigue: está al caer la absorción de BMN (Cajamurcia) por Bankia, y quién sabe si la absorción de Banco Popular por Santander o BBVA. En el extremo opuesto Alemania: el país con menor concentración en el sector. Sólo copiamos lo malo.

martes, 1 de noviembre de 2016

Discriminación salarial por género y nacionalidad en España

La “Encuesta de Estructura Salarial” que acaba de publicar el INE, referida a 2014, revela un caso claro de discriminación: la nacionalidad. Si los salarios en España ya son bajos de por sí los de los inmigrantes son aún menores. En 2014 el salario medio anual de un trabajador español fue de 23.238 € brutos. Los trabajadores de la Europa no comunitaria ganaron de media 15.157 €; los latinoamericanos 14.714 € y los asiáticos y africanos 14.7020 €. Es decir: los inmigrantes cobran entre un 35% y un 37% menos que un español…(y eso que un español no cobra gran cosa). Unas veces sucede porque los inmigrantes acceden a los empleos más precarios…otras, sospecho, incluso haciendo el mismo trabajo.



 ...Y si eres mujer e inmigrante, peor...
En el post de ayer comentaba que el salario medio de un inmigrante era un 35% inferior al de un trabajador español. El grado de discriminación aumenta si, además de inmigrante, se es mujer. Comparando el salario medio de un hombre español con el de una mujer inmigrante, el salario medio bruto anual es entre un 51% y un 54% inferior. Cosillas del capitalismo.


miércoles, 26 de octubre de 2016

España: suspenso en empleo tecnológico.

Según los últimos datos de Eurostat, en España sólo el 2´4% de los trabajadores ocupa puestos en empresas de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). A la cabeza está Finlandia con un 6´5%. La media europea es del 3´5%. Vamos, que perdemos por goleada. Pero lo peor no es eso sino que a raíz de la crisis Europa ha sufrido una "reconversión positiva": el empleo en sectores TIC se ha incrementado en número de personas y en porcentaje. En España hemos respondido a la crisis con una "reconversión regresiva": desde 2011 hemos perdido 62.500 puestos de trabajo TIC, y hemos pasado del 2.7% al citado 2.4% de empleo-TIC. Ya no se habla de política industrial en este país, y así nos va: Europa busca oportunidades en las nueva tecnologías y España redescrubriendo el turismo como en los años 60...Muy grave.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

PIGS: Austeridad Fiscal, Reformas Estructurales y Crecimiento Potencial



En este trabajo analizamos el impacto de las políticas de austeridad sobre el crecimiento a largo plazo en aquellos países de la Unión Europea más castigados por la crisis económica, conocidos con el acrónimo peyorativo PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España). Si la tasa de crecimiento a largo plazo de  la Eurozona se ha contraído en 1,4 puntos durante la actual crisis, en el caso de los PIGS esa contracción está en el rango 2 – 5,6 puntos. Las causas de esta contracción se encuentran en la conjunción del carácter pro-cíclico de los factores explicativos del crecimiento potencial, y el sesgo recesivo de las políticas de austeridad implementadas en la Unión Europea a partir de 2010 en respuesta a la “crisis del euro” causada por el falseamiento de las cuentas públicas en Grecia. 

Disponible aquí.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Crecen los accidentes de trabajo mortales en España.

El crecimiento del PIB sobre bases precarias, gracias a las sucesivas reformas laborales, trae consigo más y peores acidentes laborales (es el lado oculto de crear riqueza al modo capitalista). Desde 2013 este tipo de accidentes ha acelerado su crecimiento dramáticamente: ¿Cuánta sangre y cuántos derechos ha de poner un trabajador sobre la mesa para ganar una hora de salario?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Indecente asimetría: embargar familias y reflotar bancos.



El Banco de España acaba de publicar un balance provisional de las ayudas públicas que ha recibido la banca desde 2009 para hacer frente a la crisis. El Estado sólo ha recuperado 2.686 de los 61.495 millones de euros de ayudas financieras recibidas (dinero fresco). A este paso hará falta 23 años para recuperarlo todo (si es que se recupera). ¿Qué banco tiene tanta paciencia con sus clientes? Pero es que esas no fueron todas las ayudas. Por ejemplo avales por importe de 110.895 millones ¿a qué familia en paro o con sueldo precario no le hubiera venido bien un aval para comprar una vivienda, o lograr un alquiler, o un crédito puente para no perder la suya? El Estado ha mimado a la banca, y la banca maltrata a los ciudadanos. Los embargos de viviendas siguen su curso: cuando la banca no paga, porque las cosas no van bien o despilfarra, el Estado le inyecta dinero a la espera de que vengan tiempos mejores. Cuando una familia no paga a tiempo sus deudas, por pequeña que sean se lo quitan todo. El gráfico es elocuente: continúan los embargos y los desahucios (11.940 en el segundo trimestre del año). Si la economía española se desacelera, la cosa irá a peor. Todo ha sido un error y una desvergüenza: el Estado debió ayudar a las familias, no a los bancos…el dinero de todas formas hubiera acabado en manos de éstos, pero cumpliendo previamente un fin social.


domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Qué era una huelga en España...?

Las estadísticas lo dejan claro: ya casi no se hacen huelgas, cada vez participan en ellas menos trabajadores y las jornadas de huelga son cada vez menos. La huelga, una de las tradicionales herramientas de los trabajadores para reivindicar sus derechos, está en declive. Y eso a pesar de lo prolongado e intenso de la actual crisis, a pesar de las agresiones del gobierno contra nuestros derechos, de la pobreza y del paro. Lo cierto es que desde 2003 reina en España una extraña “paz social”. No sé si es que el capitalismo funciona en realidad mejor de lo que pensamos y la gente está contenta, o si se debe al descrédito sindical o si es un problema de alienación. Sí sé que limitarse a votar cada cuatro años sirve para poco.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pensiones en España: otra víctima del euro y la austeridad.



Con Rajoy o sin Rajoy parece que se avecina un nuevo recorte del sistema de pensiones. Somos rehenes del discurso “vivimos por encima de nuestra posibilidades” o “cada vez vivimos más y trabajamos menos”, y en consecuencia “no hay dinero para pagar las pensiones”. Error…como todas las verdades a medias. ¿Para qué quiere su paga un pensionista? Para comprar bienes y servicios (pan, medicamentos, corbatas de seda, etc…). Por tanto lo que necesitamos no es exactamente más dinero, sino producir más bienes y servicios. Y España puede hacerlo: disponemos de recursos suficientes para producir mucos más bienes y servicios de los que actualmente producimos; disponemos de mucha mano de obra ociosa y fábricas operando muy por debajo de su capacidad. Según Eurostat sólo en 2015 nuestro PIB se situó 41.000 millones de euros por debajo de nuestro nivel potencial, y desde que se inició la crisis hemos generado un PIB inferior en 439.000 millones al que podríamos haber conseguido con nuestros recursos actualmente desocupados ¿Qué falló?: el euro y las políticas de austeridad. ¿Por qué? Porque necesitamos políticas expansivas y necesitamos imprimir nuestro propio dinero en la cantidad adecuada para que aumente la demanda de bienes. Podemos hacerlo siempre que no superemos ese “PIB potencial”. Hay margen para que todos vivamos mejor si logramos escapar al discurso fatalista de los neoliberales.


sábado, 20 de agosto de 2016

Por qué el Mar Menor nunca va a estar limpio.

Podemos plantear la cosa de otra manera: ¿quién está lo suficientemente interesado en tener un Mar Menor limpio como para asumir (su parte) del coste de limpiarlo...y mantenerlo limpio? Todos queremos una laguna limpia pero pocos asumirán en público hasta qué punto, es decir… a cuántos euros está dispuesto a renunciar (pagar una tasa, dejar de explotar parcialmente un negocio…). La Administración podría hacer lo que en Economía denominamos un “Análisis Coste – Beneficio” (ACB) : identificar todas las categorías de agentes implicadas en el disfrute (sea económico, sea recreativo, etc), los beneficios (materiales e inmateriales) que obtienen de “usar” el Mar Menor y todos los costes que ese disfrute genera. Y a partir de ahí fijar un objetivo de restauración medioambiental: no hace falta que la laguna quede Tan limpia como hace 100 años, quizá convenga fijar un objetivo menos ambicioso. A partir de ahí queda lo difícil, lo conflictivo: arbitrar un sistema de reparto de costes. Difícil. Porque la Administración también tiene costes: los votos que pierde por implementar la medida.

sábado, 30 de julio de 2016

La destrucción del pequeño comercio en España



Según se deduce de los últimos datos del Directorio Central de Empresas, la suma de la crisis, el endurecimiento del acceso al crédito y las prácticas oligopolistas de las multinacionales, se han llevado por delante buena parte del pequeño comercio de nuestro país. Concretamente desde 2008 han desaparecido 63.844 empresas dedicadas al comercio minorista, un 12´1% del total. Casi el 50% de los comercios desaparecidos eran autónomos sin asalariados (31.417). Por el contrario ha crecido el número de empresas grandes o muy grandes. Las de entre 500 y 1.000 asalariados han crecido un 22´6%: ahora hay 12 más. Aquellas con más de 5.000 asalariados han pasado de 19 a 21. No es buena noticia: la desaparición del comercio minorista acaba perjudicando a los consumidores porque la gran empresa, una vez que se deshace de la competencia, encarece los productos, restringe la variedad y calidad de productos, e incluso los barrios se degradan. Este es el resultado de la economía neoliberal en la que estamos inmersos. Ya lo predijo MARX: es la tendencia a la concentración del capital.


viernes, 29 de julio de 2016

Desempleo en España: II trimestre de 2016.



El INE acaba de publicar la “Encuesta de Población Activa” (EPA) del II trimestre del año. La tasa de paro se sitúa en el 20%, lo que sería una buena noticia de no ser porque desde 2008 estamos a años luz de la media de paro de la UE (8´6%), y porque a este ritmo harán falta años para que nos acerquemos a esos niveles. Nuestra economía se enfrenta a graves perturbaciones (brexit, terrorismo, austeridad presupuestaria…) y eso puede debilitar nuestro PIB y volver a aumentar el desempleo. Según la Comisión Europea en 2017 seguiremos por encima del 18% de paro.

Es cierto que en este último trimestre se han creado 142.800 puestos de trabajo. La mala noticia es que el 52% lo han sido en el sector de hostelería, un sector que genera precariedad laboral y bajos salarios. El 66% de los que han encontrado trabajo ha sido con contrato temporal. Y sigue habiendo 1.493.800 hogares en los que todos sus miembros está en paro, lo que da idea de la intensidad de la crisis. Y sólo 44 de cada 100 parados cobra algún tipo de prestación o subsidio.

Además es un sector muy sensible a la coyuntura climática y política: no es que nuestra economía esté mejorando gracias a su competitividad, ni con ganancias de productividad…es que los turistas llegan a nuestro país huyendo en masas de destinos problemáticos que hasta ahora eran nuestros tradicionales competidores (Turquía, Egipto, Túnez…incluso París). Pero esa ventaja de las que ahora disponemos no es para siempre: puede que la estabilidad retorne pronto a esos países (ojalá)…o que el nuestro (crucemos los dedos para que no suceda) sufra situaciones traumáticas como las suyas que espantan al turismo.

En definitiva, sería un error interpretar los datos del la EPA como el fin del ciclo iniciado con la implosión de la burbuja inmobiliaria en 2007. Nuestra economía NO está mejorando: no dejemos que los datos de la EPA enmascaren la realidad. 


martes, 19 de julio de 2016

Formación profesional: nuestro talón de Aquiles de España

Eurostat acaba de publicar los datos referentes a alumnos matriculados en FP. España queda, una vez más, en un lugar lamentable. En la Unión Europea el 48% de los alumnos de educación secundaria no obligatoria cursa FP, en España sólo el 34%... ¡en Finlandia, paradigma de la Educación de calidad, es el 70%! …estamos muy al final de la lista. En España todo el mundo quiere ir a la Universidad (no sé exactamente a qué) y socialmente se desprecian las cualificaciones profesionales, imprescindibles para elevar la productividad de nuestra economía. Hay que invertir la pirámide: necesitamos buena consideración social y buenos salarios para quienes cursan FP.

domingo, 17 de julio de 2016

Rajoy y De Guindos nos toman el pelo.



Pertenecer al euro obliga a tener un déficit público inferior al 3% del PIB. España lleva años incumpliendo condición: ocho veces desde 2008 y se espera que vuelva a hacerlo en 2016 y 2017. Como estaba previsto, después de mucho atrasar la decisión para no perjudicar las perspectivas electorales del PP, la Comisión Europea acordó el 12 de julio abrir un expediente que puede desembocar en una multa equivalente al 0´2% de nuestro PIB (2.000 millones de euros). El Misterio de Economía ha respondido con un documento de alegaciones (26 páginas) que es más un relato de los recortes y de las reformas estructurales llevadas a cabo hasta ahora (tropelías contra la clase obrera), que un programa para el futuro. Y de paso aprovecha para quejarse del coste del tratamiento de los enfermos con Hepatitis C…¡y de lo mal hechas que están las estadísticas europeas! Es lógico: Mariano Rajoy se enfrenta a una sesión de investidura (si la testosterona le acompaña) y no sería inteligente acudir a ella anunciando nuevos recortes y nuevas subidas de impuestos. De las 26 páginas, el documento dedica sólo un párrafo (página 18) a anunciar de forma inconcreta el modo en que hará frente al déficit: anticipar los “pagos a cuenta” (retenciones) del Impuesto de Sociedades (6.000 millones de euros) y mejorar la lucha contra el fraude fiscal (1.000 millones). Una falacia para ocultar las verdaderas intenciones: los anticipos no suponen reducción del déficit, es recaudar más ahora a cambio de recaudar menos mañana. Entonces ¿de dónde saldrá la reducción del déficit? Pues del mismo sitio de siempre: más IVA, más IRPF, más copago y más recortes… y quién sabe si no hay un nuevo endurecimiento del acceso a las pensiones con la excusa de que la “hucha” se vacía a marchas forzadas. Espero que los grupos de la oposición hostiguen (sí hostiguen) al candidato Rajoy con este asunto y de paso con el “Informe Chilcot” (Aznar + Rajoy = guerra de Irak).




lunes, 11 de julio de 2016

El jamón de Obama y los niños hambrientos de Rajoy.



Dice la prensa que Rajoy ha regalado un jamón al presidente Obama como colofón a su visita oficial a España este 10 de julio de 2016. No es mala cosa: una foto de Obama mordisqueando jamón ibérico puede disparar nuestras exportaciones a ese país, igual que la visita de los Clinton a Granada en 1997 provocó un aluvión de turistas yanquis. No es mala cosa para la economía. Pero eso no va a solucionar el problema del desempleo ni de la pobreza en España. Según las estadísticas oficiales el 3´2% de los menores de 16% están infra – alimentados a causa de la pobreza: se trata de unos 239.600 menores, un 50´5% más que al comienzo de la crisis. Con estos ciudadanos Rajoy sí que tiene una obligación: no la darles un jamón (poco soluciona eso) sino velar porque los poderes públicos implementes programas de nutrición que les permita superar con dignidad estos tiempos de crisis. Supongo que como estos niños no salen en la tele…para Rajoy no existen…


jueves, 7 de julio de 2016

Austeridad y deterioro alimentario en España



La alimentación humana es uno de los ámbitos en los que de modo más sensible dejan sentir su huella los ciclos económicos. Ello se debe a que a lo largo del ciclo no sólo cambian los ingresos familiares y por tanto la “cuantía” de su gasto sino también la “composición” del mismo. Así, en épocas de crisis las familias tienen que concentrar mayor proporción de sus menguados recursos en alimentación prescindiendo de otros gastos menos perentorios; aunque si la crisis se alarga incluso algunos gastos perentorios tienen que ser abandonados por las familias (reposición de calzado, consumo eléctrico, alquiler de inmuebles, etc).

Con las crisis cambia incluso el tipo de alimentos que consumimos: el empobrecimiento obliga a los ciudadanos a consumir alimentos de peor calidad y prescindir de alimentos tales como la carne, el pescado fresco e incluso el aceite de oliva. Disminuye el consumo de lo que en Economía se denomina “bienes normales” y aumenta el gasto en “bienes inferiores”. Cuando la economía se recupera el efecto es el inverso.

La “Encuesta de Presupuestos Familiares” correspondiente a 2015, recientemente publicada por el INE es una herramienta muy útil para conocer el patrón de gasto de los hogares y personas individuales, para saber cuánto y en qué gastan, y además ofrece una información bastante detallada acerca de los artículos consumidos. De hecho, esta “Encuesta” nos sirve para matizar los datos macroeconómicos con los que cotidianamente se bombardea a los ciudadanos.



Por ejemplo: oficialmente el PIB creció un 3´2% en 2015, su registro más elevado desde la implosión de la burbuja inmobiliaria en 2008. ¿Significa eso que las familias se han recuperado ya de la dilatada e intensa crisis económica? Desde luego la respuesta es NO: téngase en cuenta que nuestra tasa de paro cerró 2015 en un nivel del 22%, casi 14 puntos por encima del nivel previo a la crisis; y que las rentas salariales (de las que vive la mayor parte de la población) suponen hoy sólo un 54% del PIB, su nivel más bajo desde que existen estadísticas oficiales (1961), por culpa de las sucesivas reformas laborales que han sufrido los trabajadores de este país. En tales condiciones es muy difícil que las familias trabajadoras (la mayor parte de nuestra población) hayan podido recuperar el poder adquisitivo del que gozaban antes de la crisis.

Los datos de la “Encuesta de Presupuestos Familiares” confirman nuestra sospecha.

Si en 2007 los hogares destinaban un 14´09% de su gasto a “Alimentación y Bebidas No Alcohólicas”, en 2014 ese ratio subió a 14´90% y en 2015, pese a la presunta recuperación, siguió ascendiendo hasta 15´04%. Entre las familias de menor renta (por ejemplo las que ingresan menos de 1.000 €/mes) el fenómeno es más acusado: si en 2007 destinaban a alimentación el 19´15% de su gasto, en 2015 ha crecido hasta el 19´34%. Las familias más adineradas (las que ingresan más de 5.000 euros al mes) no sólo han “escapado de la quema” sino que ya dejan sentir la recuperación en su patrón de gasto: si en 2007 destinaban a alimentación el 10´59% de su gasto, en 2015 es sólo el 10´33%. Por desgracia la “Encuesta” no ofrece información desagregada para el grupo de más de 5.000 € de ingresos mensuales.
 
Dicho esto, podemos analizar qué ha sucedido con la cantidad física (kilos, litros, etc) que las personas han consumido de cada tipo de bien.

Desde 2007 se ha producido una notable reducción en el consumo físico per cápita de “bienes normales”, reducción que no cesó con la presunta recuperación económica del año pasado. Así, en 2015 el consumo de ternera (Kg/persona) se redujo un -9´6% respecto al año anterior, y ya consumimos un -33% menos que al inicio de la crisis (año 2007). El consumo de pescado fresco disminuyó un -9´5% y acumula un -17´4% de caída. El de aceite de oliva un -5´2%, acumulando un -19´5% desde 2007. El de leche cayó un -6´1% y acumula una caída del -35´6%. Las hortalizas cayeron un -2´7% y acumula una caída del -18%. E incluso el consumo de pan, alimento básico donde los haya, refugio histórico contra el hambre, se contrajo un -2´4% el año pasado, y un -10´2% desde 2007. Todos estos datos son sin duda lamentables en un país con un sector agroalimentario tan desarrollado como el nuestro, y que continuamente produce excedentes a los que el sistema es incapaz de dar un destino socialmente útil. Y téngase en cuenta que se trata de datos de consumo por persona, pero de la media de los ciudadanos, sin distinguir entre ricos y pobres: con toda seguridad la contracción en el consumo de estos artículos es mucho más acusada entre los componentes de hogares mileuristas. Aunque quizá nuestro gobierne que a la gente simplemente no le apetece comer carne, o cocinar…

Por el contrario el consumo físico de “bienes inferiores” (productos congelados, carnes de calidad inferior, sucedáneos) se ha disparado: las “carnes preparadas y productos que contienen carne” (chopped, mortadelas, patés de baja calidad, etc), creció un 3´4% en 2015 y acumula un crecimiento del 25% desde que se inició la crisis; los “despojos, menudillos y casquería” acumula un crecimiento del 8% y las “pastas alimenticias” un 4%.

La “Encuesta” también nos proporciona datos fehacientes sobre otro fenómeno del que se habla de forma recurrente y que ha adquirido en la actual crisis un protagonismo singular: la “pobreza energética”. Precios en continuo crecimiento y salarios menguantes han obligado a los hogares a restringir notablemente el consumo de gas y electricidad. Así, desde el comienzo de la crisis la cantidad física consumida de “gas licuado” se ha reducido en un -30´6% y el de electricidad un -15´4%. Y nuevamente es posible que el gobierno argumente que las viviendas son hoy más eficientes energéticamente que en 2007, que la gente ya no tiene la estúpida manía de dejar la luz encendida cuando abandona una habitación o que las temperaturas son más suaves y no hace falta calefacción ni aire acondicionado…Pero el caso es que en 2015 esos consumos volvieron a reducirse en un -6´3% y -1´7% respectivamente: no parece que en sólo un año cambien tanto los hábitos de los consumidores ni la estructura de los edificios… la gente es simplemente más pobre.

Con todo, lo peor es que no se vislumbra en el horizonte que el buen comportamiento del PIB en 2015 vaya a continuar. De hecho para este año y los siguientes las principales instituciones multilaterales auguran una nueva desaceleración (y eso sin contar con los efectos adversos del Brexit y del auge terrorista). El desempleo, según previsiones de la Comisión Europea, continuará por encima del 18% hasta 2017 al menos. Ante esta perspectiva es evidente que hace falta intervención política, un plan público que solucione lo que el libre (y anárquico) funcionamiento de los mercados es incapaz de resolver.