jueves, 12 de junio de 2014

El taxi y la Revolución Digital



Apariencias aparte, la noticia más relevante de la semana ha sido la movilización a nivel europeo de los trabajadores del sector del taxi. Sí, ni Felipe VI ni los Mundiales de Brasil: el taxi. Y lo es porque la crisis del sector forma parte de una crisis más global de las sociedades y las economías: el lema “conmigo no va” no vale para nadie cuando el tsunami de una revolución industrial se deja sentir en el horizonte. Y eso está ocurriendo: las tecnologías de la comunicación están cambiando las formas de comprar, vende y y pagar. Casi todos, sin distinción de edad estamos vinculados (… iba a decir “tenemos acceso”… pero es una afirmación falsamente democrática) a dispositivos de localización geográfica e identificación personal: eso es la nueva telefonía móvil. Las anteriores revoluciones industriales modificaron la forma de producir y distribuir bienes: ahora le toca a la producción y distribución de servicios (el sector más importante de cualquier economía moderna). Que nuestras cortas mentes sean incapaces de imaginar el modo en que nos afectará no debe llevarnos a pensar “conmigo no va” y por tanto “no me movilizo”. Esto va con todos. Es más, probablemente afectará incluso a la forma de ser ciudadano, esto es, a la forma de ser titular y ejercer derechos  cumplir obligaciones: votaremos con el móvil,… quizá nos condenen a 3 meses y un día sin acceso a Facebook, o nos multen bloqueando X megas de memoria a nuestro móvil… Quien tenga la capacidad de conectar o dejar caer “la red”… tendrá un poder equivalente al de dar un golpe de estado… Quien pueda filtrar los contenidos que fluyen, tendrá el poder que la revolución Industrial dio en el pasado a la prensa, al actuar de mediador (interesado) entre emisor y receptor del mensaje…